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'La tecnología ofrece a la transformación del espacio de trabajo unas posibilidades casi ilimitadas', Melchor Sanz, HP Inc.

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Diálogo IT HP Inc Melchor Sanz sin play

La transformación del puesto de trabajo es una realidad, y conlleva para las empresas una serie de beneficios y retos que deben asumir.

Con esta transformación debemos dejar de hablar de puesto de trabajo y fijarnos más en el término en inglés, workplace, lugar de trabajo, que es una definición más ajustada, tal y como nos explica Melchor Sanz, que añade que “ahora el trabajo no está anclado a una ubicación física. El trabajo es realmente la tarea que cualquiera desempeñe, y puede realizarse con un ordenador, una tableta o un bolígrafo y un papel. Lo importante es lo que hace, no dónde lo hace”.

Lo que sí es cierto es que “las nuevas tecnologías dotan al lugar de trabajo de unas capacidades casi ilimitada en cuanto a su ubicación e, incluso, los puestos de trabajo más asociados a una ubicación física, como puede ser un trabajador de un call center, ese puesto de trabajo también ha cambiado, y el ordenador con el que trabajan ahora es mucho más pequeño, ligero, seguro, con nuevos diseños, menores consumos, menor generación de ruido y calor…”.

 

Beneficios y retos para las empresas

Esta nueva realidad impone una serie de beneficios y retos a las empresas. Para Melchor Sanz, “el primer beneficio para la empresa es la eficiencia, que crece de forma espectacular. Se pueden hacer más cosas, mejor, y de forma más sencilla. A cambio, las empresas tienen que permitir una mayor flexibilidad. Tienen que olvidarse de estar en la oficina de nueve a cinco, porque se busca esa eficiencia sin estar anclado a una ubicación. El segundo punto que ha cambiado es el ahorro, porque las empresas cuentan con dispositivos que se implantan mejor, se despliegan de forma más sencilla, son más seguros y requieren menos esfuerzos de gestión, tanto del dispositivo como de la aplicación, que ya no tiene que estar instalada en el dispositivo y puede consumirse en la nube. Y, el tercero, es el ahorro energético y la disponibilidad. Gracias a los nuevos dispositivos, las empresas son más sostenibles, eficientes, y pueden ayudar a crear un mundo mejor. Los nuevos equipos son más eficientes, más sostenibles, reciclables una vez que finaliza su vida útil. Y, todo ello, acompañado por la seguridad, que gestionan las empresas con soluciones basadas en la nube, con lo que se pueden definir políticas de gestión, seguridad, borrado seguro, administración, gestión de identidades… independientemente del dispositivo. En esta nueva realidad, la seguridad es fundamental”.

 

Las personas y la seguridad

Los efectos de estos cambios afectan directamente a las personas, con lo que esta transformación no es solo tecnológica. En palabras de Melchor Sanz, “las personas son el elemento administrador de toda la tecnología que hay a su alrededor, y el elemento tecnológico más cercano a la persona es el dispositivo, no es la nube. Este dispositivo es con el que la persona interactúa, y el que usa para interactuar con otros. El dispositivo es la frontera entre la persona y la tecnología, y debe ser, ante todo, segura. Por eso ofrecemos cada vez dispositivos más seguros, gestionables, controlables, pero también debemos concienciar a las personas alrededor de la seguridad. El usuario debe plantearse si lo que hace o el sitio al que accede es seguro. Además, siguiendo las nuevas normativas, los fabricantes nos estamos esforzando para integrar la seguridad en el dispositivo, no como una capa externa, sino como algo intrínseco, siguiendo la doctrina de Secure by Desing. Se incluyen elementos d seguridad en el dispositivo sin comprometer la flexibilidad ni la productividad”.

Otro factor importante, continúa, “es la adaptación al cambio. El usuario debe tener voluntad y capacidad para adaptarse al cambio, y esto también es responsabilidad de las empresas. Tienen que ayudar a desarrollar esta tendencia”.

Un ejemplo de esta transformación y adaptación a las nuevas tecnologías son los millennials. “Nos han dado un ejemplo de cómo aprovechar las nuevas tecnologías, ser más eficientes y productivos en su uso, sin tener que estar anclados a una tecnología ya superada. Nos han enseñado que la tecnología está para aprovecharla y adaptar las novedades en nuestro beneficio”.

 

El papel del dispositivo

En esta tendencia, el dispositivo es lo que atrae al usuario, pero, desde el punto de vista de la gestión, el cómo sea este dispositivo es indiferente. Por tanto, cuál es el rol del dispositivo en esta tendencia. Para Melchor Sanz, “el dispositivo es, como he mencionado, la puerta de entrada de la persona al resto de tecnología. Por eso debe ser un elemento seguro. Debemos asegurarnos de que si tecleamos una contraseña no está comprometida, o que la BIOS de nuestro equipo no ha sido manipulada malintencionadamente para que las pulsaciones sean expuestas. Puede que el dato esté seguro en el cloud, pero hay que asegurar también la vía para llegar a él. No puede ser el eslabón débil de la cadena”.

Pero ¿cómo debe ser? En palabras de Melchor Sanz, “nosotros, como fabricante número 1 mundial de dispositivos, ordenadores e impresoras, ponemos diferentes capas de seguridad. Incluimos seguridad en el propio dispositivo, elementos internos para favorecer la gestión, para que la BIOS del equipo no sea alterable o se recupere en caso de ataques. Sobre ello, ponemos otras capas de seguridad de aplicaciones y de gestión y, además, elementos para que el sistema sea más seguro, como la creación de micro-máquinas virtuales en el navegador del equipo para contener cualquier intento de ataque, o un nuevo filtro de privacidad para que el contenido de la pantalla no sea accesible a las personas que están alrededor del usuario, por poner algunos ejemplos”.