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Silicon Valley se vuelve más 'social'

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HPE Responsabilidad

Silicon Valley cada vez es más "social" y esto se debe a la influencia que están teniendo los empleados de varias empresas tecnológicas que están empujando a sus organizaciones a adoptar una mayor ética profesional para ayudar a aquellas personas más desfavorecidas o luchando por alcanzar mayores logros sociales.

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Los empleados altamente cualificados de empresas como Google, Microsoft o Amazon, entre muchas otras, están luchando por crear un mundo mejor y más justo. Así lo asegura Reuters que destaca la labor que están realizando organizaciones como Tech Workers Coalitions o coworker.org a la hora de incrementar el consenso en los grupos de trabajo, redactar peticiones más efectivas o ayudarse a sí mismos en virtud de la legislación laboral vigente

Pero estos dos grupos no son los únicos que están luchando por un mundo mejor. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch también se están volviendo más activos en Silicon Valley, involucrando a las empresas en temas más sociales y ayudando a aquellos trabajadores que tienen algún problema con la Administración.

Y para muestra un botón. El activismo de estos empleados por fomentar la protección de los datos de los usuarios se ha acelerado notablemente tras la declaración de Mark Zukerberg, CEO de Facebook, en el Congreso de Estados Unidos para dar explicaciones por el escándalo de Cambridge Analytica.

Además, el mes pasado, diversos grupos de trabajadores persuadieron a Google para que ésta no renovara un contrato para suministrar herramientas de Inteligencia Artificial al Pentágono las cuales analizaban imágenes de aviones no tripulados. Más de 4.000 empleado firmaron la petición, la cual argumentaba que el uso que podría hacer la inteligencia estadounidense podría conducir a más asesinatos automatizados.

Los empleados de Amazon, por ejemplo, escribieron una carta de protesta por la venta de la compañía que se encargaba del desarrollo de tecnología de reconocimiento facial a agencias de “aplicación de la Ley”, señalando que el software puede cometer errores e infringir el derecho de privacidad.

En Microsoft, más de 300 empleados mostraron sus quejas por el contrato que mantiene la multinancional estadounidense con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), encargado de las políticas migratorias y a la que se ha acusado de separar a las familias en la frontera con México.

Mención especial para las redes sociales. De perfil demócrata, muchos empleados de empresas tecnológicas incrementaron su activismo tras conocerse que Facebook, YouTube o Twitter habían tenido un papel esencial a la hora de que Estados Unidos eligiese a Donald Trump como presidente.

Además, también han mostrado su preocupación por el hecho de que desde Silicon Valley se desarrollen productos aditivos, como pueden ser los videojuegos, y la influencia que estos pueden tener en la sociedad.

Conscientes de la implicación que puede tener la Inteligencia Artificial, Amnistía Internacional mantuvo, el pasado mes de febrero, una reunión con ingenieros y expertos de Facebook, Google, Microsoft e IBM. El resultado fue la Declaración de Toronto, en la que se asegura que es imperativo que el aprendizaje automático no fomente la discriminación.