Empresas y trabajadores, ante los retos del teletrabajo

  • Actualidad

teletrabajo2

Un estudio sobre el teletrabajo analiza el impacto que puede tener sobre la productividad de los empleados, ya que determinará en gran medida la adopción del modelo. Frente a ventajas como la flexibilidad horaria o la motivación que puede suponer una mayor autonomía del trabajador, también hay que sopesar el efecto de una menor interacción entre el equipo o el solape entre vida personal o laboral.

Recomendados: 

Foro Administración Digital 2021 Evento

Mejorando la experiencia del trabajador remoto Webinar 

Teletrabajo en 2020, el futuro se hace presente Leer 

Como ya hemos recogido en este medio, un estudio de Randstad Research estima que el 30,6% de los ocupados españoles podrán trabajar en remoto a medio plazo, algo que los ciudadanos ven con buenos ojos, ya que los datos del CIS indican que a más del 62% le gustaría le gustaría continuar trabajando en esta modalidad.

El estudio profundiza también en los efectos que la implantación del teletrabajo podría tener en aspectos como la productividad de las empresas. En el lado positivo, destaca una mejor concentración por menores ruidos e interrupciones, mayor autonomía en la organización del teletrabajo y mayor motivación por la autonomía y la flexibilidad horaria y geográfica. Otros aspectos beneficiosos sería el posible aumento de las horas de trabajo y la reducción de los días de baja por enfermedad.

En cuanto a consecuencias negativas, hay que valorar cómo afecta la disminución de la interacción con los compañeros, una menor motivación por la soledad y el solapamiento de la actividad laboral con necesidades de la vida personal, como el cuidado de los niños. Otros aspectos que podrían afectar a la productividad sería la falta de espacios adecuados para el teletrabajo y de herramientas tecnológicas adecuadas.

Más allá de aspectos positivos o negativos, los expertos de Randstad Research afirman que existen una serie de factores que influyen en la productividad del teletrabajo como la infraestructura digital de las empresas, las competencias digitales de los empleados, el tipo de tareas a desempeñar, las características de personales de cada trabajador y su voluntad, y el grado de teletrabajo que conlleva su puesto de trabajo.

Impacto en el transporte y en las ciudades
El informe también se detiene en cómo afectará la adopción del modelo en el transporte y en las ciudades. Así, subraya que su implantación también tendría considerables efectos en lo que a transporte y movilidad de los trabajadores se refiere y, en este sentido, calcula que supondría de media un ahorro de más de 100 kilómetros y cinco horas y media a la semana en desplazamientos, el equivalente al 13,8% de la jornada laboral estándar (40 horas).

Esta situación provocaría un evidente ahorro de recursos para los ciudadanos, en especial los destinados a combustible, y que pueden dedicar a otros gastos, el ahorro o la inversión. Por otro lado, supone una reducción considerable de emisiones, lo que se traduce en efectos positivos para la protección del medio ambiente, el clima y la salud de las personas al mejorar la calidad del aire. De hecho, para el 26% los trabajadores, los efectos positivos sobre el medio ambiente son una motivación para el teletrabajo.

El teletrabajo supone un notable ahorro de tiempo en desplazamientos, tanto directo, sobre las personas que teletrabajan, como también indirecto, ya que la reducción en el número de desplazamientos genera una descongestión del tráfico, reduciendo del tiempo de trasporte para las personas que siguen trabajando de manera presencial.

Sin embargo, uno de los impactos más considerable se produciría en la morfología de las ciudades. Los tamaños de las viviendas actuales y su adecuación para el teletrabajo podrían llevar a muchas personas que trabajan en remoto a mudarse a viviendas más grandes, lo que es más asequible a medida que aumenta la distancia de los principales centros urbanos.

Este escenario podría provocar también una reducción en la ocupación y demanda de oficinas, en especial en las ciudades con un alto porcentaje de empleos que se pueden realizar a distancia, lo que coincide con las zonas de mayor densidad. Sin embargo, la necesidad de un mayor espacio en las oficinas para mantener un mayor distanciamiento social ha compensado parcialmente este fenómeno.

La combinación de estos factores, de una menor demanda de viviendas y de oficinas en el centro de las ciudades, puede tener efectos importantes sobre su dinámica al reducir la demanda de servicios en las zonas próximas a las oficinas en el centro, más teniendo en cuenta que el salario de los empleados que pueden teletrabajar tiende a ser más elevado que la media.

Este fenómeno puede llevar no solo al abandono del centro de las ciudades, sino el traslado a zonas rurales. El teletrabajo generaría una dinámica que compense la tendencia histórica de concentración de la población en zonas con mayor dinamismo económico, ayudando a equilibrar el uso del territorio no solo dentro de las ciudades sino entre las diferentes zonas geográficas en España.

Ante este escenario es complicado plantear previsiones, ya que la pandemia aún no ha sido derrotada y ello conlleva muchas incertidumbres. Por ejemplo, todavía no sabemos qué duración tendrá o cuál será la capacidad de contagio de las nuevas variantes y su potencial efecto en niños, lo que influiría en las decisiones de cambio de residencia.

Tampoco está definido el modelo de teletrabajo que se implantará de manera mayoritaria, es decir, el porcentaje de días que se trabajan en la oficina, que puede variar de algunos días a la semana a algunos días o ninguno al año. Otros aspectos de importancia sería la conectividad que ofrecen las zonas rurales o su oferta de servicios, en especial la relacionada con la sanidad o la educación.

En definitiva, a corto y medio plazo, aunque el propio contexto de la pandemia ha impulsado el teletrabajo, también ha creado numerosas restricciones a la movilidad entre municipios, regiones y países, limitando la libertad de las personas para cambiar temporalmente de residencia.

Más a medio y largo plazo, existen dos factores fundamentales. El primero consiste en el modelo de teletrabajo que se implante tras la pandemia, básicamente si requerirá de una asistencia semi-presencial durante algunos días a la semana. El segundo consiste en la presencialidad de la educación, que limitaría la movilidad de las personas con hijos en edad escolar.

Los retos del nuevo modelo
El informe concluye identificando una serie de retos a los que se tiene que enfrentar el teletrabajo si se quiere convertir no solo en un modelo alternativo al trabajo presencial, sino ser el dinamizador de todo un proceso de transformación de la sociedad. Aunque, eso sí, aún desconocemos su alcance en el medio y largo plazo tras la superación de la pandemia, ya que, en la actualidad, los datos de teletrabajo tanto real como potencial, muestran que se trata de un fenómeno masivo pero concentrado en trabajadores con determinado perfil: nivel educativo alto, de determinados sectores de actividad y ocupaciones.

Por un lado, este análisis señala la necesidad de impulsar medidas para lograr establecer barreras entre el tiempo de trabajo y el tiempo personal. Medidas relacionadas con nuevos hábitos de organización para los empleados, una cultura corporativa que respete el tiempo personal y la adaptación de las viviendas.

El estudio de Randstad Research también revela que el potencial efecto del fenómeno del teletrabajo en las políticas de transformación urbana y regional, tanto para readaptar zonas que puedan perder población o actividad, como zonas que puedan experimentar crecimientos de población, necesitando nuevos servicios, favoreciendo una evolución y crecimiento equilibrado de las diferentes zonas urbanas y rurales en línea con los cambios tecnológicos.

También sería necesario impulsar políticas que favorezcan la creación de empleo y la mejora de la empleabilidad de personas que se hayan visto dañadas por la crisis y por el auge del teletrabajo y que además no puedan teletrabajar. Esto implica entre otras cosas reforzar las competencias digitales y ofrecer formación en línea a las demandas del mercado de trabajo.

Por último, Randstad Research señala la importancia de apoyar a los trabajadores con más dificultades en la transición al teletrabajo y de adaptarse a la heterogeneidad existente a nivel de empleos y personas, apostando por soluciones flexibles que maximicen el rendimiento y el bienestar.