Nos enfrentamos a un complejo momento en el que conviven las últimas versiones de la inteligencia artificial, la generativa y la agéntica. Pese a los riesgos asociados a su implantación y a su uso como arma ofensiva, con ejemplos de ataques reales y complejos realizados al completo por una IA, las empresas están abocadas a su implan...
Durante años, cuando hablábamos de almacenamiento empresarial, la conversación giraba en torno a una única cuestión: la capacidad. El objetivo era disponer de más espacio para guardar una cantidad creciente de información. Sin embargo, la realidad ha cambiado radicalmente.
El sector tecnológico se enfrenta a una reconfiguración forzada por las limitaciones energéticas, las normativas europeas y el encarecimiento extremo de los componentes y almacenamiento de datos.
El crecimiento de la inteligencia artificial, el cloud y el Internet de las Cosas dispara la demanda de almacenamiento masivo y mantiene a los discos duros como una tecnología clave para garantizar capacidad, eficiencia energética y costes competitivos.
La inteligencia artificial solo generará valor si simplifica el trabajo, conecta el conocimiento de la organización y libera a los profesionales de las tareas repetitivas, en lugar de añadir nuevas capas de complejidad tecnológica.
La profesionalización del cibercrimen y el uso masivo de la inteligencia artificial están obligando a CIOs y CISOs a replantear sus estrategias de seguridad, con un enfoque basado en la anticipación, la resiliencia y la integración de la ciberseguridad en el negocio.
Las interrupciones constantes, tanto físicas como digitales, dificultan la concentración y afectan al bienestar de los profesionales, lo que obliga a replantear cómo la tecnología puede contribuir a crear entornos de trabajo más productivos.
La evolución del Digital Workplace sitúa la experiencia del empleado, la inteligencia artificial y la seguridad integrada en el centro de la estrategia tecnológica, con el objetivo de crear entornos de trabajo más intuitivos, productivos y adaptados a las nuevas formas de colaboración.
La gestión del puesto de trabajo digital está dejando de medirse por dispositivos e incidencias para centrarse en la experiencia real del empleado, donde la visibilidad, la inteligencia artificial y la capacidad de anticiparse a los problemas se convierten en factores clave de productividad y satisfacción.
Más allá de la adopción de herramientas como Copilot o Gemini, el verdadero desafío consiste en integrar la IA sobre una base sólida de datos, seguridad, gobierno y experiencia del empleado para generar un impacto sostenible y medible.
Una solución Zero Trust es un modelo de acceso donde cada conexión se valida de forma individual, sin asumir que un usuario o dispositivo es confiable por estar dentro de la red. Zero Trust no concede acceso a la red, sino solo a la aplicación específica, aplicando controles basados en identidad, contexto y riesgo. Esto elimina el m...
En los últimos meses, el debate sobre cómo la inteligencia artificial (IA) está reconfigurando el mercado laboral ha adquirido una dimensión crítica. Las hipótesis iniciales se han materializado en impactos cuantificables que afectan de manera desproporcionada a los perfiles profesionales con menor experiencia.
La desaparición del perímetro tradicional, la proliferación de identidades digitales y el auge de los agentes de inteligencia artificial sitúan la gestión de privilegios y el control de accesos en el centro de las estrategias de protección, resiliencia y cumplimiento normativo de las organizaciones.
La combinación de robótica, IA y tecnologías conversacionales abre nuevas vías para acompañar a las personas mayores, favorecer su autonomía y detectar situaciones de riesgo, en un contexto marcado por el envejecimiento de la población y la necesidad de modelos de cuidado más sostenibles.
Tradicionalmente se ha establecido que la red empresarial se puede proteger detrás de unos firewalls perimetrales: confío en lo que está dentro, me protejo de lo que está fuera. Si bien esta configuración tradicional puede ser válida en muchas empresas, lo que está claro es que ya no es suficiente.
En un entorno laboral cada vez más condicionado por la inteligencia artificial, la forma en que los profesionales acceden, visualizan y gestionan la información adquiere un papel decisivo, situando a las pantallas y a la experiencia de usuario en el centro de la transformación digital.
En España, la industria de los centros de datos ha entrado en una fase distinta. Las previsiones hablan de hasta 66.900 millones de euros de inversión acumulada hacia el final de la década. Detrás de esa cifra hay algo más que crecimiento. Es un cambio de escala impulsado por el cloud y, sobre todo, por la inteligencia artificial, q...
Jensen Huang, fundador y CEO de NVIDIA, suele decir que los cambios tecnológicos que vivimos -de tres años a este día- suceden más rápidamente que en ningún período previo de la historia. Huang atribuye estas rápidas transformaciones a la inteligencia artificial y sus efectos, consecuencias y derivados.
La convergencia de la IA y del resto de tecnologías disruptivas que empujan el mercado está aportando un destacado impulso en algunos sectores económicos en nuestro país, y es el momento para que los responsables de TI de las organizaciones puedan observar el ROI de sus inversiones en tecnología de los últimos años.
La búsqueda de la eficiencia operativa, la optimización de procesos automatizados y la utilización extrema, absoluta de las tecnologías adquiridas en el último lustro son, resumiendo muchísimo, tres prioridades de los CIO en 2026. Visto así, parece un panorama gris y desprovisto del “lujo y el glamour” que la tecnología ha exhibido ...