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Nuevo orden mundial y transformación digital

  • Opinión

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Las personas nos damos cuenta de los cambios en las grandes tendencias en la humanidad cuando nos afectan personalmente. En la economía, en la empresa, en la sociedad.

Sucedió en las tres Revoluciones Industriales previas y vuelve a ocurrir ahora. La máquina de vapor cambió el mundo del trabajo. La electricidad supuso una mejora de vida en el mundo desarrollado con consecuencias impresionantes, en la vida de personas y empresas. La Computación supuso un cambio radical en la forma de trabajar, con fuertes aumentos de productividad laboral y competitividad empresarial. Nunca, en la historia de la humanidad, se produjo un crecimiento económico y generación de empleo de calidad tan fuertes como en las décadas protagonizadas por la Tercera Revolución Industrial, la Computación, que comenzó en los años cincuenta y culminó en la primera década del siglo XXI.

La Cuarta Revolución Industrial -de 2005 en adelante- se caracteriza por varios factores: la impresionante rapidez con que se producen los cambios; la cantidad y calidad de datos que, digitalmente, son generados a diario y que, cada dos días, supone más información que toda la generada previamente en la historia de la humanidad. La gran cantidad de tecnologías de la Digitalización, que trabajan sobre las previas de la Computación: Cloud computing, Edge Computing, Inteligencia Artificial, Machine Learning, Analítica Predictiva, Big Data, Robótica, Internet de las Cosas, Conectividad, 5G y 6G, etc.

En Estados Unidos tenemos medido el impacto de la digitalización total de una economía, por ejemplo, como la española, de pequeño tamaño -la norteamericana es 21 veces más grande en PIB-: la transformación digital de la economía, la empresa y la sociedad españolas haría que el PIB creciera cerca del 5% y creara un millón de nuevos puestos de trabajo, cada año. Imposible hacerlo sin contar con la pyme.

La Digitalización es un fenómeno que irá evolucionando rápidamente. La identificación de los sectores de actividad del futuro y que más afectarán positivamente a la fuerza laboral es clave. En Estados Unidos, la economía está parcialmente digitalizada, especialmente en el sector público, las Fuerzas Armadas, Agencias de Inteligencia, Sector Tecnológico (Silicon Valley), Bancos y grandes corporaciones. La pyme está en camino.

El trasfondo es importante: la concentración empresarial en Estados Unidos, hoy, es única, no tiene parangón en la historia. Frente a las 400 operadoras de telecomunicaciones que funcionan en Europa, Norteamérica tiene 4 (ATT, Verizon, Sprint, T-Mobile). Los grandes de Internet no son miles, como cuando explotó el fenómeno <dot.com> entre 1994 y 2001. Son cinco y, cada una de estas empresas tiene un valor bursátil (casi) equivalente al PIB español: Amazon, Google, Microsoft, Facebook, Apple.

La Economía norteamericana crece al 3,2% (Europa crece al +0,6%) y ha generado 20 millones de puestos de trabajo en la última década (junio de 2009 a mayo de 2019); es decir, la recuperación económica comenzó con Barack Obama y continúa con Donald Trump. Estados Unidos, a pesar de las voces -las escuchamos desde la fundación de la República hace casi 240 años- que nos dicen que, en su momento los imperios coloniales (Reino Unido, Francia, Alemania), después, la Alemania nazi y Japón, luego la extinta Unión Soviética y ahora China. Estados Unidos sigue siendo el motor económico del mundo, suponiendo un 25% del PIB global. La tasa de paro es del 3,6%, mientras en Europa ronda el 9% y en España casi el 15%. Y Estados Unidos seguirá creciendo al 3% y, en tres años creará 6,3 millones de empleos, dejando la tasa de paro en un nominal 1%. En la última década, se tratara de los "Tigres Asiáticos" de los años 80' y 90', de los "BRIC" o solo de China y Rusia, la realidad es que, se puede tener armas atómicas (Rusia) y vivir en gravosa recesión (-3,5% en PIB) o decir que se crece al 6% (China) y plantar cara a Estados Unidos en la guerra comercial. Pero, como ya anticipó el primer sucesor de Mao, Deng Xiaoping, China necesita crecer en PIB a dos dígitos. Si no, habrá una China de dos velocidades: los 400 millones de chinos de clase media que viven en la costa y el resto, 1,1 millones que viven en el resto de China. Si alguien se beneficia del éxito de los gigantes de Internet chinos como Alibaba, Xiaomi o Tencent son sus directivos y el Gobierno chino, pero no su pueblo.

En este contexto, la pyme norteamericana, que dobla en tamaño a la europea y supone, como en el resto de países de la OCDE, el 99% del tejido empresarial, no es que se vea "afectada" por un nuevo escenario cambiante en lo económico, empresarial, tecnológico y social: la pyme, en toda la OCDE, más aún en España, por suponer el 99,88% del total de empresas ha de ser protagonista de la transformación digital. Con la ayuda de gobiernos, de bancos, empresas tecnológicas, etc. Pero protagonista del cambio. Las pymes, como las personas, solo cambian, si tienen deseo de cambiar. En Estados Unidos ya lo están haciendo, desde 2009 con Barack Obama con una fuerte ayuda del gobierno, en formación y financiación.

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros, sobre economía, innovación, digitalización y éxito empresarial. Es Premio Economía 1991 y 2018 por las Cámaras de Comercio de España.

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