Estas son las competencias que resultan críticas para llegar a ser líder

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Son catorce las habilidades transversales que necesitan los perfiles directivos para ocupar con éxito un puesto de alto nivel, según el Diccionario de Competencias Badenoch + Clark. Algunas de ellas son el desarrollo de personas, la gestión del cambio, la agilidad en el aprendizaje, la solución y análisis de problemas, la orientación a resultados, la seguridad psicológica o la planificación estratégica.

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La firma internacional de búsqueda de ejecutivos y desarrollo de talento del Grupo Adecco, ha presentado el “Diccionario de Competencias Badenoch + Clark", una guía de referencia que utiliza la compañía con sus clientes a la hora de seleccionar perfiles directivos, en función a las competencias críticas para desempeñar con éxito un determinado puesto de trabajo de alto nivel.

Estas son catorce:

- Desarrollo de personas: un buen líder debe fomentar el crecimiento de las personas que forman su equipo, sabiendo delegar de forma eficaz, formándoles, capacitándoles, y proporcionándoles feedback sobre su desempeño.

- Dirección de personas: es vital para un manager encargarse de coordinar el funcionamiento del equipo, guiar su desempeño, pero también marcar sus condiciones y limitaciones.

- Gestión del cambio: los líderes del futuro son aquellos que proponen y generan el cambio, lo comunican y ayudan a su implementación.

- Impacto e influencia: los líderes mejor valorados son aquellos que son capaces de generar impacto en los demás, se adaptan a su interlocutor y comunican desde la influencia y la persuasión.

- Solución y análisis de problemas: los dirigentes deben analizar la información disponible, comprender la situación o el problema planteado y dar respuestas adecuadas a las diferentes situaciones que se den en la empresa.

- Orientación a resultados: entre las prioridades de un buen/a líder deben estar el conseguir los resultados fijados, maximizando la rentabilidad y eficiencia en el uso de los recursos y ahorro de costes, y manteniendo una correcta actitud y perseverancia respecto a los resultados.

- Planificación estratégica: un buen manager sabe presentar una visión de negocio orientada a futuro, desarrollar una planificación estratégica y diseñar y desarrollar los planes a largo plazo.

- Toma de decisiones: un manager de éxito debe ser capaz de dar una respuesta rápida ante situaciones difíciles o complejas, mostrando confianza en sí mismo/a al justificar y defender la decisión tomada, y asumiendo las responsabilidades derivadas de ella.

- Planificación y organización: los líderes mejor valorados organizan eficazmente los recursos, priorizan los objetivos y tareas y saben gestionar el tiempo y el orden.

- Comunicación: en un buen jefe es imprescindible mostrar asertividad ante su equipo, practicar la escucha y la empatía y saber expresarse adecuadamente.

- Creatividad e innovación: los buenos líderes son capaces de encontrar nuevas formas de hacer las cosas, usan la innovación y el pensamiento creativo en su forma de trabajar y saben crear y considerar múltiples formas de enfrentarse a los retos.

- Desarrollo de oportunidades de negocio: tener un conocimiento profundo de su área de especialización o negocio, así como comprender el mercado en el que trabaja la organización es fundamental en un/a dirigente para así poder identificar oportunidades de negocio e implementar las estrategias.

- Agilidad en el aprendizaje: esta competencia puede definirse como “saber qué hacer cuando no sabemos qué hacer”. Y es que los grandes líderes son capaces de aprender, cambiar y adaptarse a las circunstancias. Se mantienen proactivos en el aprendizaje, buscan siempre nuevas formas de enfrentarse a las situaciones y mantienen una mente abierta hacia otros puntos de vista.

- Seguridad psicológica: un buen directivo debe crear entornos “psicológicamente seguros” en los que los empleados/as puedan exponerse tal y como son, sin temor a mostrar sus opiniones, sugerencias, ideas para poder mostrar la mejor versión de ellos mismos. Se trata de favorecer un clima de confianza y seguridad donde no se cuestione a las personas, sino que se muestre apoyo, se proporcione feedback constructivo y se fomente la participación. Como resultado se obtendrá el potencial, la creatividad y la esencia del empleado en estado puro para conseguir equipos de alto rendimiento.