El eye-tracking puede adelantar incluso en 10 años el diagnóstico de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o la demencia

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Es importante la especial relevancia que ha ganado en los últimos años el uso de la tecnología para el diagnóstico eficaz de enfermedades neurológicas, degenerativas o de la visión; así como el tratamiento de muchas afecciones de las personas mayores.

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Según un reciente estudio realizado en Osaka en 2019, se ha descubierto que el uso de tecnología de seguimiento ocular o eye-tracking puede adelantar incluso en 10 años el diagnóstico de enfermedades como el Parkinson, el Alzheimer o la demencia, mejorando considerablemente la recuperación y el tratamiento, así como un cambio en la calidad de vida del paciente. España es uno de los países con mayor proporción de personas que sufren esta enfermedad y la expectativa, como en el Parkinson, es de que se duplique en las próximas dos décadas. “Concretamente en el caso del Alzhéimer, que se sabe que los cambios en el cerebro empiezan entre 10 y 20 años antes de los síntomas, el diagnóstico no llega sino hasta uno o dos años después de que haya sintomatología evidente y cuando la enfermedad ha superado la fase inicial y se encuentra en una fase moderada con implicaciones en su vida diaria. El uso del eye-tracking en su detección precoz puede lograr revertir esta situación”, apunta apunta Eduardo Jauregui, CEO y fundador de la tecnológica española IRISBOND. “Asimismo, lo bueno que tiene el eye-tracking es que se pueden diseñar tratamientos a medida del paciente que, aunque hoy en día no sean capaces de evitar la aparición de ciertas enfermedades, pueden ralentizar su aparición o avance. También sería posible prescribir ejercicios para retrasar el envejecimiento neuronal, de forma totalmente personalizada y hacer seguimiento a través de telemedicina, sin que el paciente tenga la necesidad de acudir presencialmente”.

Y es que el eye-tracking ofrece un enorme potencial para la neurología. Con esta tecnología se pueden obtener datos neurofisiológicos vitales de la población de edad avanzada de forma diaria, para así facilitar el diagnóstico, el pronóstico y el seguimiento. Lo mismo pasa con enfermedades como la dislexia, donde la tecnología brinda apoyo para la evaluación del deterioro cognitivo. 

Por otro lado, existe una gran variedad de aplicaciones que permiten mejorar las capacidades cognitivas, tanto para mantener un buen estado de salud mental, como para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren algún tipo de enfermedad neurodegenerativa. “Por ejemplo, a través de videojuegos especializados se puede fomentar el uso de determinadas zonas del cerebro para mejorar su rendimiento y evitar su degeneración. O se pueden desarrollar las capacidades de cálculo mental, lenguaje y lógica con el objetivo de diseñar rutinas de entrenamiento mental y ejercitar la actividad cerebral de forma continua”, revela el fundador de IRISBOND.

“Hoy por hoy no podemos separar la tecnología de la sanidad y en el futuro estará cada vez más ligada, porque el avance es exponencial y las posibilidades que ofrece la tecnología para apoyar, no solo a los pacientes sino también al personal sanitario, son infinitas. Sin embargo, es fundamental que los investigadores tengan acceso a estas tecnologías para poder investigar y desarrollar todo su potencial aplicado a la salud y bienestar. Las compañías tecnológicas debemos remar todas en la misma dirección, y debemos poner al servicio de personal especializado, sanitario e instituciones nuestro desarrollo tecnológico y dispositivos de forma gratuita para permitir avances sustanciales”, concluye Jauregui.