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Y Apple le dijo a Intel (imitando a Chiquito de la Calzada)...'Tú, no vá, a fabricá, ya, má micro-onda, ¿te dá cuén?'

  • Opinión

Apple Event

Intel vale en bolsa 250.000 millones de dólares (26 de junio de 2020). Apple tiene un valor equivalente a todo el Producto Interior Bruto de España y, ?póngame medio kilo de más?: 1,5 billones de dólares de capitalización bursátil. Es decir, Intel vale en bolsa la sexta parte de lo que vale Apple y Apple vale en bolsa seis veces más de lo que vale Intel. ¿Capishe?

Tribuna de opinión de Jorge Díaz-Cardiel, socio director de Advice Strategic Consultants

Hace 15 años, cuando Apple migró sus procesadores para Mac a Intel, la compañía de la manzana valía 115.000 millones de dólares: no había iPhone ni iPad ni “milks in vinegar”. Intel, que empezó a cotizar en bolsa en abril de 2005, valía lo mismo que Apple. Entonces, Steve Jobs, fundador de Apple y su primer ejecutivo, necesitaba la capacidad de computación que ofrecía Intel, líder del mercado de microprocesadores con una cuota de mercado, entonces, del 82%-92%, dependiendo del país y segmento de mercado. Además, Andy Grove, ex CEO de Intel y uno de sus tres fundadores, era íntimo amigo de Jobs, además de su mentor, dándole su hombro por almohada cuando Steve Jobs fue expulsado de Apple. Cuenta Walther Isaacson en su biografía sobre Steve Jobs, que fue Larry Ellison, fundador de Oracle quien les presentó, siendo amigo de ambos.

Al igual que en los años noventa del siglo pasado existió el universo “Wintel”, compuesto del binomio Windows (Microsot) e Intel, que empujó la era de la Computación, el ordenador conectado a Internet y la Tercera Revolución Industrial, en los últimos 15 años, Apple e Intel han ido de la mano. Con iPhone y iPad, Apple empezó a desarrollar su propio microprocesador, pero mantuvo a Intel para Mac, suponiendo hoy para Intel el 4% de sus ingresos. Sin embargo, el 22 de junio de 2020, Tim Cook anunció en el discurso de apertura de su conferencia anual de desarrolladores (WWDC Apple 2020) que, “a lo largo de un período de transición de dos años”, Mac dejaría de utilizar los microprocesadores de Intel para utilizar los propios, denominados con GRAN originalidad “Apple Silicon”. ¿El motivo? Según Cook, “cuando Apple lleva a cabo un cambio importante es (…) para hacer las cosas mejor”. Un acólito de Cook explicó en un gráfico que, para conseguir un mayor rendimiento, también había que consumir más energía.(¿Cómorrrrrr?) Con Apple Silicon se conseguirá mayor performance con menor consumo de energía. Y, para eso, Apple deja a Intel para abrazarse a sí misma. En otras palabras, Apple le dice a Intel que no tiene ni idea de cómo hacer microprocesadores. Porque, si en esa tan sencilla explicación reside el motivo de un cambio tan fuerte, en vez de tanta verborrea, Apple podía haber dicho sencillamente: “Intel, my dear, yo hago las cosas mejor”. ¿Es realmente esa la razón? Porque, si así fuere, Apple se podría haber ahorrado tres lustros de incómoda relación…

La cuestión es que la razón apuntada no es la verdadera. El verdadero motivo lleva por nombre propio la palabra “control”. Donde Apple dice “mejor”, en realidad quiere decir “control”. Todo el ecosistema de Apple apunta en la dirección de hacerlo todo en casa. Y así ha crecido Apple durante estos quince años, en que estuvo encantada de utilizar Intel porque le venía bien, hasta que dejó de ser así. Nada nuevo en el mundo de los negocios, “donde, por el interés te quiero, Andrés”. Además, como explican todas las biografías de Steve Jobs, incluida la única aprobada por él y su esposa, que es la de Walther Isaacson, donde se dibuja un retrato de Jobs como desleal, egoísta, egocéntrico y vanidoso, y que asume como propia la famosa frase atribuida a Picasso: “un buen artista lo que hace es copiar; un gran artista lo que sabe es robar”. No se referían ni Picasso ni Jobs al acto de robar (un objeto), como quien atraca un banco, sino al apropiarse de las ideas de los demás. Se atribuye a Steve Jobs -elevado en Apple al estatus de culto reverencial, fundador no ya de una empresa, sino de una religión o sistema filosófico cerrado, como los de Kant, Hegel o Marx- la invención de Mac, ignorando a Steve Wozniak; se da a Steve Jobs el ingenio de Star Wars y se obvia a George Lucas y a Steven Spielberg; se otorga el mérito de la creatividad de Pixar a San Steve Jobs, pero no se habla de Ed Catmull…

Seamos sinceros. Llamemos a las cosas por su nombre. En 1984 Steve Jobs lanzó su famoso anuncio para la Super Bowl, representando metafóricamente el universo que George Orwell dibujó en su obra “1984”: dictadura tecnológica en que todos estamos controlados. Supuestamente, el anuncio, realizado por Ridley Scott siguiendo la inspiración de su película Blade Runner, iba en contra del inmenso poderío de IBM, que entonces dominaba la llamada “Informática” y a favor de los sistemas abiertos y de la libertad que Apple representaba. “Bull”, que se dice ahora en Estados Unidos. Hoy Apple es tan grande y poderosa que excede en mucho a lo que supuso IBM en su mejor época. Al fin y al cabo, IBM tuvo la competencia de HP, Sun, Oracle…, ¡Microsoft! Hoy, el dominio de Apple en sus mercados es cuasi absoluto. Nada que objetar, si es lo que la gente (clientes que compran) quiere.

Pero la realidad es muy distinta. En economía está todo inventado: en 1942, Schumpeter advertía de que la máxima evolución del capitalismo llevaba a la formación de monopolios u oligopolios. En los años noventa fueron HP, Dell, IBM, Intel y Microsoft, entre otros, y, hoy, son Apple, Alphabet-Google, Microsoft, Amazon y Facebook. ¿Tienen competidores? Sí. Especialmente los “Me Too” chinos (Alibaba, Xiaomi, Baidu, Tencent…), así llamados porque no han inventado nada, sino que han copiado el modelo de negocio de los líderes americanos, dentro del plan del premier chino Xi Jinping de quitarle el liderazgo a Estados Unidos en 1949.

Apple quiere cuadrar el círculo y, para eso, hardware y software deben ser propios: lo son y valen 365 dólares la acción (58 dólares, en el caso de Intel) o, lo que es lo mismo, 1,5 trillones de dólares americanos o 1,5 billones de euros. Apple le ha dado la pa-pa-pa-ta-ta-ta-da-da-da a Intel, con la muy mala excusa, pensada para los habitantes de Mongolandia, de que “yo hago mejor que tú los procesadores porque sé fabricarlos más potentes y con menor consumo de energía”… ¡menudo cuajo que tienen los de Apple diciéndole eso a Intel!, quien enunció la Ley Moore todavía vigente en Computación Tradicional, hasta que, cuando llegue el momento y si llega el momento, la Computación Cuántica -de lo que ya hablamos aquí en primicia en otoño pasado a propósito de los “experimentos” de NASA y Google en la materia- supere a la tradicional.

Visto lo visto y dado el track record de Apple, dentro de dos años, cuando los Apple Silicon (muy original, el nombre: los procesadores se hacen de silicio y de ahí el nombre de Silicon Valley, que también proviene de Intel) hayan sustituido los microprocesadores de Intel en los Mac, veremos (conjetura ciber hipotética que pertenece al futuro) a Apple decir, con su habitual entusiasmo (“great”, “exciting”, “incredible”, “amazing” son las palabras más utilizadas por los directivos de Apple en la WWDC20 para hablar de las novedades anunciadas), que, por fin y como todos los años, “este año hacemos un anuncio histórico…, hemos…., hemos inventado… ¡el microprocesador!

Pero esto, para 2022…, “¡Al ataqueeeerrrrr! Siete caballos tenía Bonanza…”

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros, sobre economía, innovación, digitalización y éxito empresarial. Es Premio Economía 1991