Estos son los desafíos de incluir Big Data en el sector sanitario

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Un informe Willis Towers Watson, que analiza el uso de Big Data en los entornos sanitarios, ha profundizado en sus retos, centrándose en ocho áreas: interoperabilidad, gestión de los datos, almacenamiento, accesibilidad, propiedad del dato, responsabilidad por la extracción de datos, talento analítico y ciberseguridad.

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Según el “Big Data in Healthcare. Opportunities, emerging risks and potential liabilities”, publicado por Willis Towers Watson, la aplicación de Big Data tiene un enorme potencial para el sector sanitario, especialmente en ocho campos.

- Interoperabilidad: es necesario que los sistemas garanticen datos exactos y de calidad y la interoperabilidad segura de ellos entre los diferentes sistemas sanitaros y agentes implicados en su gestión y extracción.

- Gestión de los datos: las políticas y los procedimientos han de proteger la información sanitaria y alinearse con las normativas y legislaciones al respecto de cómo se gestionan los dispositivos a través de los que se pueden usar y acceder a esos datos, en cada país y en organismos internacionales.

- Almacenamiento de los datos: el volumen de datos sanitarios es masivo, su crecimiento exponencial y su accesibilidad cada vez más amplia a través de diferentes dispositivos. Los sistemas tradicionales de almacenamiento físico no son suficientes, son vulnerables, difíciles de ampliar y muy costosos de mantener.

- Accesibilidad a los datos y competencias en dispositivos móviles: la caída del sistema o la lentitud en el acceso a los datos sanitarios desde distintos dispositivos ponen en riesgo la atención al paciente. Es esencial desplegar una estrategia de gestión y mitigación de riesgos, y el almacenamiento en la nube despunta como un gran aliado, escalable y con capacidad para dar servicio a usuarios concurrentes sin  comprometer la seguridad, incluso cuando se utilizan numerosos dispositivos móviles.

- Propiedad del dato: la historia clínica, ya sea impresa o electrónica, tiene niveles de propiedad. Los datos individuales (constantes vitales, analíticas, diagnósticos, imágenes radiológicas…) suelen ser propiedad del paciente. Pero los soportes en los que se registra y almacena la información suele considerarse propiedad de organización que tiene el sistema (custodio legal que tiene la obligación de proteger esa información).  El Big Data genera, así, un modelo que puede considerarse de propiedad compartida.

- Responsabilidad por la extracción de datos: el estándar de la atención sanitaria cambia continua y necesariamente. En un entorno Big Data hay que plantearse que el conocimiento especializado es necesario para establecer los criterios de la extracción de datos y abarca todo el resto de la cadena de su gestión y extracción.

- Talento analítico en la gestión de datos médicos: el sistema sanitario necesita científicos de datos y personal informático con conocimientos sanitarios para poder realizar análisis significativos.  Los gestores de riesgos sanitarios deben reconocer los nuevos y diferentes perfiles profesionales que están surgiendo debido a la influencia transformadora del Big Data. De otro lado, tanto el personal médico como administrativo necesitan obtener la información clínicamente relevante, y no otra, para que sus diagnósticos y gestiones sean efectivos.

- Ciberseguridad: existen múltiples ciberdelitos que, en el caso del dato sanitario, serían extremadamente graves (malware/phishing, ransomware, etc.) y la multiplicidad de dispositivos fijos y móviles a través de los que puede accederse al dato, cada uno con distintos niveles de seguridad, exige establecer políticas de seguridad muy altas y gestión de riesgos de primer nivel.