¿Cuál es el coste económico de la brecha de género para la economía española?

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Más de un siglo intentando corregir el desequilibrio existente entre hombres y mujeres y ningún país del mundo lo ha conseguido, según la ONU. En la UE, de acuerdo el Instituto Europeo para la Igualdad de Género, al ritmo actual, harán falta seis décadas para conseguir la igualdad total entre ambos géneros. Datos como estos tienen un coste para la economía española de más de 230.000 millones al año.

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Según el EIGE (Instituto Europeo para la Igualdad de Género), la media europea (incluyendo Reino Unido) en paridad de género está en 67,9 puntos sobre 100. Esta puntuación que avanza anualmente medio punto, con lo que estaríamos hablando de que se necesitan seis décadas para conseguir la equiparación total. En el caso de España, ocupa la octava posición de este índice, con 72 puntos sobre 100.

La desigualdad de género, que se materializa en muchos aspectos como el empleo y salarios, liderazgo, conciliación, salud y bienestar o la digitalización etc. tiene también un coste para la economía de los países, y así lo constatan diferentes estudios. El último de ellos, el que acaban de dar a conocer ClosinGap y PwC, con motivo del Día Internacional de la Mujer.

El coste para España
El informe cuantifica el impacto económico de las brechas de género y su incidencia, directa o indirecta en el PIB a través del mercado laboral. Son tres los aspectos clave en el empleo que penalizan a la mujer y, en consecuencia, a la economía: su participación más reducida en el mercado laboral, el menor número de horas trabajadas debido a la mayor tasa de parcialidad y la sobrerrepresentación que tienen en sectores económicos menos productivos. Esta situación provoca que las mujeres, a pesar de representar el 51,4% de la población en edad de trabajar, solamente contribuyan a un 41,5% del PIB.

Eliminar estas desigualdades del mercado laboral, en su conjunto, supondría sumar 230.847 millones de euros, esto es, un 18,5% del PIB. Además, este incremento potencial en la economía vendría impulsado por la creación de 3,2 millones de empleos femeninos equivalentes a jornada completa y por el aumento promedio de la productividad femenina de 1.301 euros.

La igualdad plena, en 2055
En 2020, el Índice ClosinGap se situó en el 64,1%, entendiendo el 100% como la paridad total, y revela, por tanto, un 35,9% de brecha de género que todavía queda por cerrar. El análisis apunta también a que esta brecha se ha estrechado cuatro puntos en el periodo analizado (2015 – 2020). De mantenerse la tendencia de estos últimos cinco años, la brecha de género en España no desaparecería por completo hasta 2055, es decir, quedan todavía 35 años para alcanzar la igualdad entre hombres y mujeres.

Por categorías
El estudio sitúa la categoría Conciliación a la cola, con la brecha más acusada, dado que aún queda un 56% por cerrar. El informe pone de manifiesto que las mujeres siguen asumiendo la mayor parte del trabajo no remunerado, principalmente tareas del hogar y cuidado de hijos, hecho que se traduce en unas tasas de inactividad y parcialidad laboral mucho más elevadas. A pesar de que este es uno de los aspectos más arraigados en la sociedad española, y que frena de forma significativa la progresión profesional y económica de la mujer, el informe desvela que la conciliación es la brecha que se está estrechando a un mayor ritmo anual (4,4% desde 2015). Si se mantiene esta progresión, las diferencias en este ámbito serán inexistentes en 2040, dentro de 20 años.

Dentro del apartado de Empleo, la brecha por cerrar es del 35%. Aunque las mujeres cada vez participan más en el mercado laboral y durante más años, continúan trabajando menos horas y con un menor salario que los hombres, lo que se refleja a su vez en pensiones de jubilación más bajas. A este contexto se le añade el denominado ‘techo de cristal’ y la escasa presencia de la mujer en posiciones de liderazgo y toma de decisiones.

Los resultados son contundentes ya que, a pesar de la progresiva incorporación de la mujer al mercado de trabajo en las últimas décadas, la brecha es aún muy acusada. Si se equiparase la participación laboral de las mujeres a la de los hombres, el PIB español podría aumentar un 10,1%. Del mismo modo, si las horas trabajadas de las mujeres fuesen las mismas que las de sus homólogos masculinos, el PIB podría crecer hasta un 7,5%. Por último, si se igualase la distribución sectorial del empleo femenino a la de los hombres, el PIB se incrementaría hasta un 1%.

En el ámbito de la Educación, el Índice ClosinGap sitúa la brecha en el 32,1%. Las mujeres cuentan con mayor educación universitaria que los hombres, pero tienen un acceso muy bajo, en proporción a ellos, a las carreras de Ciencias, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM), que son el presente y futuro del mundo laboral. Este es el motivo por el que esta brecha es la única de las cinco que ha experimentado una evolución negativa en los últimos años.

En cuanto a Digitalización, pese a que no se aprecian diferencias relevantes en el uso de nuevas tecnologías a nivel usuario entre hombres y mujeres, el porcentaje de mujeres especializadas en TIC en el mercado laboral es aún muy bajo, con una brecha del 28,7%.

Por último, la categoría de Salud y Bienestar alcanza la mejor puntuación (15,5%) y es el ámbito en el que España más ha evolucionado. La paridad está más cerca, pero el informe refleja que a pesar de que las mujeres viven más años, lo hacen con peor salud y calidad de vida que los hombres. Y, además, tienen mayor riesgo de sufrir pobreza y exclusión social.