Verdades y falacias del estado real de la digitalización empresarial y transformación digital en España

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"La digitalización ha avanzado en los últimos meses 4, 6 ó 10 años en España durante la pandemia" afirmaba un ejecutivo de CEPYME, patronal de las pymes españolas, en la presentación de la cuarta edición del Observatorio de la Empresa de Vodafone, mediante encuesta personal a 3.500 personas en el último cuatrimestre de 2020. El universo de análisis (y sus muestras correspondientes) fue el de grandes empresas, pymes, autónomos y administraciones públicas.

Tribuna de opinión de Jorge Díaz-Cardiel, socio director de Advice Strategic Consultants

Las conclusiones de la encuesta no podían ser más positivas… para quienes han hecho el estudio, aunque obviaran al resto del sector tecnológico o se refirieran a él en genérico arrogándose el mérito de lo que han hecho otros: “hemos hecho un gran esfuerzo en el despliegue de redes, de fibra”. Cierto, pero lo ha hecho Telefónica, Orange...

En ninguna ocasión en la presentación del estudio se habló de la crisis económica, sanitaria y social que vive España, ni que tenemos una tasa de paro del 16,1% (versus el 6% de Estados Unidos) o que el PIB cayó en 2020 un 11% y la renta per cápita un 11,6%. Es como si alguien hubiera dicho que “ya está bien de penas, vamos a contar un mensaje optimista”. El problema de un análisis hecho desde premisas que no son reales es que las conclusiones del estudio acaban siendo igualmente sesgadas. Es como aquello de “tienes muchas razones, pero no tienes razón”. O, cuando alguien escribe un libro de historia conocida por todos y orienta sus datos para obtener una conclusión premeditada: “todos los datos que cita son ciertos, pero la historia no es verdad”.

Al decir de un directivo de Google y una directiva que representa en España al MIT Harvard Review, España es un paraíso de la digitalización. Desde su punto de vista esa utopía es cierta porque, para ellos, el teletrabajo es lo normal (“su normalidad”, ignorando que ”su” realidad no es la de todos los trabajadores de España. Un buen análisis socio demográfico y socio económico empezaría por reconocer que España tiene 11 millones de personas mayores que, en su gran mayoría, están alejados de la transformación digital. O que en España hay cuatro millones de parados y un millón en ERTE, cuya prioridad tampoco es la digitalización. Y que, si los 19 millones de asalariados tuviesen todos un “smartphone”, tampoco eso equivaldría a una mayor digitalización de la fuerza laboral. Pero algunos, torticeramente, lo equiparan.

Sí, en Google trabajan con ordenador y utilizan herramientas colaborativas como Zoom y Teams, pero ellos son una minoría comparada con toda la fuerza laboral del país. Supongo que es lógico que quieran vender las bondades del producto que ofrecen, como el vendedor de manzanas dice que sus manzanas son las mejores del mundo, aunque no tenga por qué ser necesariamente cierto.

Según el estudio, la crisis económica no ha afectado a los proyectos de digitalización en marcha en ninguno de los segmentos de mercado empresarial analizados. Es más, según dicen, en administraciones públicas y en microempresas han aumentado. Las pymes afirman disponer de un presupuesto “del 60% para digitalización”, como si les sobrara el dinero.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística que hace públicos ONTSI-Red.es sobre la penetración de las TIC y la digitalización en las empresas son de todo el ejercicio 2019, por tanto, antes de la pandemia. Luego no admiten comparación con el cuarto trimestre de 2020, cuando se hizo esta encuesta y, desgraciadamente, se produjo la mayor caída del PIB español y el menor gasto en tecnología por parte de las empresas, excepto en la compra de ordenadores, como anticipamos en IT User, con datos reales, en noviembre pasado.

Pero, ni siquiera el INE, cuyo rigor estadístico está fuera de toda duda, se atreve a afirmar que las pymes españolas (que en 2020 hay tenido una única misión: la supervivencia) destinen 60% de presupuesto a proyectos digitales. Simplemente, no es creíble.

Como tampoco lo es la vieja táctica de proponer un ejemplo concreto como exponente de un fenómeno generalizado: una anciana que pide a su nieta le ayude a bajarse la app de la Seguridad Social (¿los once millones de ancianos españoles han hecho eso mismo?); los hijos de una directiva de redes de la operadora “que han tenido formación online durante la pandemia, como antes, pero frente al ordenador” (¿es el caso de todos los niños de España? No. La escuela pública, 14 meses después, aun está en mantilla, según datos del ministerio que dirige la ministra Celaá y la educación privada y la concertada tardaron una media de seis meses en “ponerse las pilas” y 12 en completar el proceso de digitalización: when on earth are you coming from, you people?); “una escuela de negocios que pasa al online a la mitad de los chavales que no lo estaban” (la mayor parte de las escuelas de negocios del mundo tardaron mucho tiempo en acomodarse porque, precisamente, “la gracia” de Harvard, Stanford o Yale es el prestigio del profesorado y no la conexión a Internet y, por eso y no por otro motivo se resistieron al cambio, pero no porque no tuviesen medios económicos o tecnológicos).

Y poner un ejemplo del campo y otro de la industria para ilustrar, con condescendencia, que también esos sectores se digitalizan…; por Dios, el INE y Eurostat niegan la mayor.

Pintar un escenario en que, en España, reina 5G, el teletrabajo, la inteligencia artificial, big data, Internet de las Cosas, Cloud Computing, centralita virtual y 24 horas como herramientas de digitalización que ya están ampliamente extendidas es una falacia, o no, y todos vivimos en 1) Matrix, 2) Charlie y la fábrica de chocolate con Johnny Depp.

Lo que sí es verdad es que de 19 millones de cotizantes a la Seguridad Social, 400.000 trabajan en el sector tecnológico (TIC, Telecomunicaciones, Contenidos, Digital) y, esos sí, viven en una burbuja digital: la suya, pero que no es la de todos los asalariados ni de los 3,4 millones de autónomos (54% de los cuales son autónomos sin asalariados según datos de la Seguridad Social de marzo de 2021).

¿Hay que recordar a los autores del estudio que la economía más digitalizada del mundo, la norteamericana, lo está en un 30% de su PIB, ergo le falta el restante 70%? Si eso es así en la única economía que mide el impacto de la digitalización en su PIB desde 2013 a día de hoy y con carácter retroactivo desde 1939 hasta hoy… ¿Qué porcentaje del PIB español es digital? Los autores del estudio no lo dijeron (no lo saben). Y, si ellos no lo dijeron, yo tampoco se lo diré, aunque sí lo sé, que no en vano he publicado cinco libros sobre digitalización, realizado 600 informes y estudios y más de 730 proyectos de consultoría en digitalización.

Hay extensa literatura reciente (y hoy es el día del libro, San Jordi, patrón de dos tercios de la humanidad) de 2016 al primer trimestre de 2021 que explica pormenorizadamente el estado real de la transformación digital en los países más ricos del mundo, que pertenecen a la OCDE. Y hay cientos de estudios bien hechos, como los realizados por los premios nobeles de economía Robert Solow, Michael Spence y Paul Romer, que se reirían si leyeran este estudio. O Klaus Schwab, Fundador del World Economic Forum, orientado a la transformación digital en los últimos cinco años, autor de dos libros sobre la Cuarta Revolución Industrial y de cientos de estudios sobre digitalización. ¿Qué le cuesta a la gente formarse un poquito, estudiar? Si algo (entre otras muchas cosas) logró Juan Soto Serrano (fundador y primer presidente de Hewlett-Packard) en España es que “los trabajadores de HP no fueran vendedores de coches de segunda mano”. Y la misma política de elevación han seguido Helena Herrero en HP y José María de la Torres en HPE.

Decir que estamos digitalizados, al mismo tiempo que nuestro Producto Interior Bruto cae -11% y la tasa de paro real es del 20% (Datos EPA, 16,1% + empleados en ERTE, 4% de la fuerza laboral) es como decir que tenemos autopistas maravillosas, las mejores del mundo…, pero ignoramos que están todas en quiebra, porque nadie las utiliza. Esto último tampoco es una opinión, sino un dato.

¿Saben cuál es la realidad? Que España ha avanzado en digitalización, sí, especialmente entre las grandes empresas y el sector público, aunque ambos sectores luchan por sobrevivir, las primeras por su elevada deuda corporativa (que no tienen Big Tech en EEUU: Google, Amazon, Apple, Microsoft, Facebook) y por la falta de demanda; el Estado se nutre de impuestos y, en concepto que ignoran los autores del estudio, “la presión fiscal en España es del 43%”. Y nuestra deuda pública superar el 122% sobre el PIB. Cruzando ambos datos, la resultante es que muy difícilmente es sostenible el sistema actual de AAPP en España, porque no genera, sino que recibe. Y recibe del sector privado, del cual sabemos que el Turismo ha perdido 81.000 millones de euros; el Retail y la Distribución no alimentaria está en crisis, junto a HORECA, que tiene medio millón de pymes al borde de la quiebra y 1 millón de trabajadores en ERTE. Para las cadenas hoteleras es aún peor, pues no dejan de cerrar hoteles y despedir empleados, con 800.000 trabajadores en ERTE. La industria… ¿qué industria? Cuando no cierra Abengoa lo hace Alcoa y ojo a Duro Felguera… ¿ilustran estos ejemplos la situación de la industria? Si, cito a FUNCAS (20 servicios de estudios económicos):

“La caída más intensa del PIB se observó, como cabía esperar, en los sectores más afectados por las restricciones impuestas para controlar la extensión de la pandemia, es decir, en las ramas de comercio, transporte y hostelería, cuyo VAB descendió un 40,4%, y en actividades artísticas, recreativas y culturales, con una caída del 33,9%.

La contracción de la actividad ha sido una de las más acusadas de Europa. El resultado se debe, en parte, al peso del turismo y de otros servicios especialmente afectados por la pandemia. Estos sectores representan el 28% del PIB, más que el total de la industria, la construcción y el sector primario”.

Nuestro objetivo no es sacar los colores a nadie, sino decir la realidad de la digitalización en España, que es un “work in progress”, con datos objetivos y reales. La pandemia ha cambiado las prioridades de las empresas, especialmente de la mayoría: el 99,88% de pymes españolas, cuya prioridad no es digitalizarse, sino sobrevivir, debido a los cierres, confinamientos y falta de demanda. ¿Tan difícil es de entender? Los fondos de reconstrucción europeos, cuando lleguen, podrán ayudar a levantar la economía española y, cuando esto suceda, podremos hablar del cambio de nuestro modelo productivo hacia la economía del conocimiento.

Y, entonces, como Estados Unidos ahora, podremos hablar de que la digitalización es la fuerza motriz del crecimiento económico, el empleo y la digitalización.

Hasta que llegue ese momento, por favor, seriedad intelectual, trabajo esforzado, rigor en las fuentes y trabajar para mejorar España y el nivel de vida de los españoles, también con la digitalización, pero no como un valor absoluto, sino como un componente motriz más de la generación de riqueza en España.

Jorge Díaz-Cardiel. Socio director general de Advice Strategic Consultants. Economista, Sociólogo, Abogado, Historiador, Filósofo y Periodista. Ha sido Director General de Ipsos Public Affairs, Socio Director General de Brodeur Worldwide y de Porter Novelli International; director de ventas y marketing de Intel Corporation y Director de Relaciones con Inversores de Shandwick Consultants. Autor de miles de artículos de economía y relaciones internacionales, ha publicado una veintena de libros, sobre economía, innovación, digitalización y éxito empresarial. Es Premio Economía 1991