La IA redefine la energía y la refrigeración en los centros de datos

  • Opinión
Victor Gago - Schneider Electric

La expansión de la IA está transformando el diseño de los centros de datos, con mayores exigencias de potencia eléctrica, refrigeración y eficiencia energética, y sitúa la gestión inteligente de la infraestructura y la integración de sistemas como factores clave.

Por Víctor Gago, Data Center and C&SP Sales Manager en Schneider Electric

 

La inteligencia artificial está acelerando una nueva etapa para los centros de datos. El debate ya no gira únicamente en torno a construir más capacidad, sino a cómo diseñar infraestructuras capaces de soportar cargas mucho más intensivas, operar con mayor eficiencia y mantener la disponibilidad que exige una economía cada vez más digital.

Este cambio está modificando las prioridades del sector. La potencia eléctrica disponible, la capacidad de refrigeración, la gestión energética y la supervisión en tiempo real han pasado a ocupar un lugar central en el diseño de nuevas instalaciones. En el mercado español, esta evolución empieza a ser visible. La potencia eléctrica asociada a los centros de datos en Madrid pasó de 147 MW en 2023 a 195 MW en 2024, mientras que el sector prevé superar ampliamente los 500 MW en 2026. La disponibilidad de energía se está convirtiendo, por tanto, en una variable tan estratégica como la ubicación, la conectividad o el propio suelo.

La IA intensifica esta transformación. Las cargas de computación asociadas a estos nuevos usos elevan la densidad de potencia hasta niveles que hace pocos años eran excepcionales. Hoy hablamos de entornos situados entre los 30 y 50 kW por rack y, en determinadas aplicaciones, ya se alcanzan los 100 kW. Este salto impacta directamente en la arquitectura del centro de datos: la alimentación eléctrica debe responder a demandas más exigentes y la refrigeración se convierte en un elemento decisivo para garantizar rendimiento, eficiencia y continuidad.

Los centros de datos preparados para IA no pueden diseñarse como una suma de sistemas independientes. Energía, distribución de potencia, refrigeración, software de gestión y operación deben concebirse desde el inicio como partes de una misma arquitectura. Esta visión integrada será clave para que las instalaciones puedan crecer, adaptarse y operar de forma eficiente durante toda su vida útil.

 

Energía disponible y refrigeración como variables de diseño

Durante años, el diseño de centros de datos ha estado marcado por criterios de capacidad, redundancia, conectividad y seguridad. Todos ellos siguen siendo esenciales, pero la expansión de la IA añade una presión adicional sobre la infraestructura energética. No se trata únicamente de contratar más potencia, sino de disponer de una arquitectura capaz de distribuirla, monitorizarla y utilizarla de forma eficiente.

La disponibilidad de potencia empieza a condicionar dónde y cómo se pueden desarrollar nuevos proyectos. Dos emplazamientos con características similares pueden ofrecer perspectivas muy distintas si uno de ellos dispone de mejor acceso a red, mayor proximidad a subestaciones o una infraestructura preparada para alimentar cargas de alta densidad. En este contexto, la planificación energética deja de ser una fase posterior del proyecto y pasa a formar parte de la definición inicial del centro de datos.

Este cambio afecta también a la forma de diseñar la escalabilidad. Una instalación no solo debe responder a las necesidades del primer día, sino estar preparada para absorber incrementos de densidad sin comprometer la continuidad del servicio. Para ello, la alimentación eléctrica, la distribución de potencia y la refrigeración deben evolucionar de forma coordinada. Si una de estas capas no está preparada, el crecimiento de la capacidad de cálculo puede verse limitado.

La refrigeración es uno de los ámbitos donde el impacto de la IA resulta más evidente. La refrigeración por aire seguirá siendo válida para muchas aplicaciones y continuará desempeñando un papel relevante en el sector. Sin embargo, el aumento de densidad asociado a la IA está impulsando la adopción de refrigeración líquida en entornos donde las cargas térmicas son más elevadas. De hecho, según Spain DC el 73% de los centros de datos en España prevé incorporar refrigeración líquida directa en los racks de mayor potencia.

 

Datos operativos para infraestructuras más eficientes

En centros de datos de alta densidad, disponer de información ya no es suficiente. El verdadero valor está en convertir los datos operativos en decisiones que mejoren la eficiencia, la disponibilidad y la capacidad de respuesta de la instalación.

La digitalización permite monitorizar el comportamiento del centro de datos en tiempo real, detectar desviaciones antes de que afecten al servicio, ajustar la refrigeración a las necesidades reales de cada momento y planificar el mantenimiento con mayor precisión. Esta capacidad resulta especialmente relevante en entornos de IA, donde pequeños ajustes en la operación pueden tener un impacto significativo sobre el consumo energético y el rendimiento de la infraestructura.

La gestión activa de la energía también permite aprovechar mejor la capacidad instalada. En un contexto en el que la disponibilidad eléctrica puede convertirse en un factor limitante, optimizar el funcionamiento de la refrigeración, coordinar las cargas y anticipar necesidades operativas puede marcar la diferencia entre una infraestructura rígida y una instalación preparada para evolucionar.

España reúne condiciones favorables para consolidarse como uno de los mercados relevantes en el desarrollo de centros de datos en Europa. Aprovechar esta oportunidad exigirá diseñar estas infraestructuras con una visión más integrada desde las primeras fases. La próxima generación requerirá soluciones modulares y prefabricadas, gestión inteligente de la energía, integración de almacenamiento, generación distribuida y microgrids. También necesitará plataformas digitales capaces de supervisar activos críticos, optimizar consumos y facilitar la operación remota. La capacidad de diseñar y operar energía, computación, refrigeración y software de forma coordinada será uno de los factores que determine la competitividad del sector en los próximos años.

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