"La tecnología será cada vez más invisible y la IA se convertirá progresivamente en una capa transversal", Isabel Bellot, La Salle

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Isabel Bellot - La Salle

Isabel Bellot, directora del Máster en Transformación Digital y del Máster en Dirección Tecnológica e Innovación Digital en La Salle, nos habla en esta entrevista sobre cómo está progresando la transformación digital en la enseñanza, qué tecnologías son fundamentales actualmente para los ecosistemas digitales en los centros educativos y cómo se plantea el futuro de la educación con la llegada de herramientas impulsadas por inteligencia artificial.

¿Cómo ha avanzado tecnológicamente el sector educativo en los últimos años?

En los últimos años hemos pasado de una primera etapa centrada en digitalizar contenidos y trasladar parte de la enseñanza al entorno online a una transformación mucho más profunda del modelo educativo. Hoy hablamos de ecosistemas digitales que integran campus virtuales, herramientas colaborativas, modelos híbridos de aprendizaje, sistemas de gestión académica, analítica de datos y, cada vez más, inteligencia artificial.

El reto ya no es simplemente disponer de tecnología, sino utilizarla para crear una experiencia educativa más flexible, personalizada e interactiva, manteniendo siempre el componente humano y pedagógico. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) define los ecosistemas educativos digitales como una combinación de tecnología, herramientas para enseñanza y gestión y, de forma fundamental, las personas que les dan sentido.

También ganarán peso los entornos conversacionales y nuevas formas de evaluación que permitan al alumno demostrar sus conocimientos más allá de un test tradicional.

 

¿Qué tecnologías son fundamentales para construir un ecosistema digital moderno en los centros educativos?

Los pilares fundamentales son una plataforma LMS, infraestructura cloud, sistemas de identidad y acceso, herramientas colaborativas, analítica de datos, interoperabilidad y una capa transversal de ciberseguridad. Sobre esta base se incorporan otras tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, las experiencias inmersivas, los laboratorios remotos o la gamificación.

Por tanto, más que una tecnología concreta, lo importante es disponer de una arquitectura integrada. Un elemento especialmente importante es además la interoperabilidad. Las plataformas deben poder intercambiar información de forma segura y eficiente y evitar ecosistemas fragmentados de aplicaciones aisladas.

 

La industria TI ofrece plataformas digitales en la nube para apoyar la enseñanza digital, en presencial y remoto. ¿Qué ventajas e inconvenientes plantean frente a desarrollos propios de los centros educativos?

En la práctica, es habitual optar por un modelo mixto: plataforma estándar como base y desarrollos propios en la capa metodológica.

Las plataformas especializadas permiten incorporar capacidades avanzadas con rapidez, escalar servicios y beneficiarse de una evolución tecnológica continua sin tener que desarrollar internamente cada componente. Por otra parte, un desarrollo propio permite un mayor grado de personalización y control, incluido el control sobre los datos del estudiante y los datos generados internamente.

El riesgo está en cualquiera de los dos extremos. Depender excesivamente de soluciones externas puede generar dependencia tecnológica, problemas de integración o menor control sobre determinados datos y procesos, teniendo en cuenta además los costes asociados a proveedores externos que hay que tener definidos en presupuestos cada año.

Construir y mantener todo internamente exige recursos técnicos propios, conocimiento especializado, evolución continua y el riesgo de obsolescencia si no se cuenta con presupuestos recurrentes y personal estable que permita preservar el valor y conocimiento interno.

Un enfoque adecuado es una arquitectura híbrida y modular, seleccionando soluciones especializadas allí donde aporten valor y manteniendo el control institucional sobre los datos, la experiencia educativa y los elementos diferenciales. La interoperabilidad entre sistemas se convierte aquí en un elemento fundamental.

 

¿Qué estrategia tecnológica siguen en La Salle – Universitat Ramon Llull para sus programas de formación digital?

La Salle - Universitat Ramon Llull cuenta con más de 20 años de experiencia en formación online y ha desarrollado un modelo educativo propio, personalizado y flexible que combina presencialidad, semipresencialidad y online: el modelo Smart Learning, con aulas transformadas en Smart Classrooms que permiten participar en directo en las clases sin estar físicamente en el aula. En online, desarrolla una metodología basada en el learning by challenge y diferentes modalidades de aprendizaje, entre ellas Self-Driven Learning, orientada al aprendizaje individual, flexible y autodirigido.

 

¿Cómo puede ayudar la inteligencia artificial en la educación? ¿Qué riesgos plantea y cómo debería orquestarse su uso en la enseñanza?

La inteligencia artificial puede convertirse en un copiloto tanto para el estudiante como para el docente. Puede ayudar a adaptar explicaciones y ejercicios al nivel de cada alumno, facilitar la creación y preparación de materiales personalizados, proporcionar apoyo durante el aprendizaje o permitir explorar una misma materia desde distintas perspectivas siempre pensando en la diversidad del alumnado.

Para el profesor puede reducir tiempo dedicado a determinadas tareas repetitivas y liberar capacidad para aquello donde aporta más valor: acompañar, orientar, enseñar a pensar y evaluar competencias complejas, pues el rol del profesor cambia.

Desde el punto de vista institucional, también puede contribuir a automatizar tareas administrativas y mejorar la eficiencia operativa.

La UNESCO recomienda un enfoque centrado en el ser humano: validación ética y pedagógica de las herramientas antes de adoptarlas, protección de datos, límites de edad, formación y alfabetización en IA de docentes y estudiantes, y transparencia (etiquetado del contenido generado por IA). Hay un principio base a mantener: la IA potencia, pero no sustituye, al docente.

Por otra parte, la oportunidad más interesante no es utilizar la IA para hacer lo mismo más rápido, sino rediseñar las experiencias educativas aprovechando capacidades que sin la IA eran impensables. En resumen, es clave introducir la IA en el sector educativo bajo una buena gobernanza.

Por último, los riesgos deben gestionarse mediante reglas claras de uso: establecer políticas, procedimientos y normas definiendo cuándo puede utilizarse, para qué, cuándo debe declararse su utilización y qué competencias debe demostrar individualmente el estudiante. Asimismo, se debe tener en cuenta la privacidad de los datos de los estudiantes, el posible sesgo algorítmico, amenazas a la integridad académica, brecha digital y el riesgo de sustituir el criterio humano en lugar de potenciarlo.

 

¿Cómo abordan en La Salle – Universitat Ramon Llull la ciberseguridad en su ecosistema digital?

La ciberseguridad y la protección de los datos deben considerarse desde el diseño del ecosistema y no como elementos añadidos posteriormente. Cuanto mayor es el número de plataformas, usuarios, dispositivos y datos conectados, mayor importancia adquieren aspectos como el control de accesos, la protección de la identidad, la gestión de los datos y la concienciación de los usuarios.

En La Salle – Universitat Ramon Llull, la política pública de protección de datos está alineada con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y existe la figura del Delegado de Protección de Datos, responsable de supervisar el cumplimiento de esta política y la protección de los derechos de las personas.

A partir de ahí, consideramos fundamental combinar tecnología con formación y concienciación, porque profesores, estudiantes y personal también forman parte del perímetro de seguridad.

 

¿Cómo prevén en La Salle – Universitat Ramon Llull que evolucionará la tecnología aplicada a la enseñanza?

Entre las tendencias que creemos que tendrán mayor impacto están los agentes de IA integrados en el LMS como "cerebro" que unifica datos y herramientas; la hiperpersonalización del aprendizaje mediante analítica en tiempo real; la consolidación de microcredenciales y aprendizaje a lo largo de la vida; las experiencias inmersivas (VR/AR, simulaciones, laboratorios remotos); y un refuerzo del factor humano: pensamiento crítico, creatividad y competencias transversales como diferencial frente a la automatización.

La tecnología será cada vez más invisible y la IA se convertirá progresivamente en una capa transversal del ecosistema educativo, mientras que el diseño del aprendizaje deberá ser cada vez más humano.

La inteligencia artificial acelerará este proceso. Veremos asistentes y agentes capaces de acompañar al estudiante, experiencias de aprendizaje más personalizadas y nuevas formas de generar, explorar y evaluar conocimiento. Pero esto hará todavía más importante aquello que la tecnología no podrá sustituir: el pensamiento crítico, la creatividad, la capacidad de formular buenas preguntas y la relación entre profesor y estudiante. La convivencia en el campus universitario de ámbitos tecnológicos y de management con disciplinas como la filosofía contribuye precisamente a esa visión: ir más allá de la tecnología y poner en valor la dimensión humana.

El futuro, por tanto, no pasa por sustituir al docente por la tecnología, sino por utilizarla para amplificar su capacidad educativa y la capacidad de aprendizaje del alumno.

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