La adopción de IA en la gestión de riesgos de terceros se encuentra en fases iniciales

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Los modelos tradicionales de gestión de riesgos de terceros ya no son suficientes para afrontar la creciente complejidad de las relaciones empresariales. Deloitte insta a las organizaciones a adoptar enfoques más inteligentes y automatizados para mantener el control en un contexto global volátil.

Un análisis de Deloitte destaca cómo la inteligencia artificial está transformando el Third Party Risk Management (TPRM), acelerando la mitigación de riesgos y cerrando la brecha entre necesidad y capacidad.

Las organizaciones operan hoy en redes de colaboración cada vez más extensas, donde proveedores, socios tecnológicos, distribuidores y servicios externalizados forman parte crítica del negocio. Según Deloitte, esta expansión ha elevado tanto la complejidad como la criticidad de las relaciones con terceros, generando una presión creciente para gestionar riesgos de forma más eficaz y continua.

 

La IA como acelerador clave en TPRM

Los enfoques tradicionales de TPRM —basados en revisiones periódicas, procesos manuales y controles fragmentados— ya no logran seguir el ritmo de un entorno marcado por la volatilidad geopolítica, la digitalización acelerada y la aparición constante de nuevas amenazas. El informe pulse de Deloitte analiza el auge de la inteligencia artificial en la gestión de riesgos de terceros y cómo esta tecnología está permitiendo a las organizaciones automatizar evaluaciones y controles, detectar anomalías y riesgos emergentes en tiempo real, priorizar proveedores críticos con mayor precisión y reducir la carga operativa de los equipos de riesgo y cumplimiento.

La IA, señala Deloitte, no solo maximiza oportunidades, sino que también ayuda a gestionar los riesgos asociados a su propia adopción, especialmente en cadenas de suministro altamente interconectadas.

El estudio subraya que muchas organizaciones reconocen la urgencia de reforzar su TPRM, pero carecen de recursos, herramientas o procesos para hacerlo. Esta brecha entre lo que se necesita y lo que realmente se puede ejecutar se amplía a medida que aumentan las dependencias externas y los riesgos asociados.

La IA aparece como un elemento clave para cerrar esa distancia, permitiendo escalar capacidades sin multiplicar costes ni equipos.

Deloitte concluye que la gestión de riesgos de terceros debe evolucionar hacia modelos continuos, en lugar de evaluaciones puntuales; predictivos, basados en datos y algoritmos; integrados, conectando áreas como compras, seguridad, cumplimiento y negocio; y automatizados, reduciendo la intervención manual y los tiempos de respuesta.

La consultora destaca que las organizaciones que adopten IA de forma estratégica estarán mejor posicionadas para anticipar riesgos, proteger su cadena de valor y aprovechar oportunidades en un entorno empresarial cada vez más incierto.