La inversión en IA crece más rápido que la capacidad de las empresas para generar valor

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El 79% de los ejecutivos ha aumentado su inversión en IA en los últimos diez meses, con un crecimiento medio del 31%. La falta de preparación organizativa, gobernanza y medición está creando un cuello de botella entre gasto y resultados. Solo el 24% ofrece una capacitación integral en IA.

La carrera por adoptar inteligencia artificial avanza a un ritmo que muchas organizaciones no pueden absorber. Así lo revela el “AI Value Realization Report 2026” de HTEC, que concluye que la inversión en IA está creciendo más rápido que la capacidad de las empresas para medir, gobernar y convertir ese gasto en resultados reales, generando un cuello de botella entre inversión y valor.

Según el informe, el 79% de los ejecutivos ha incrementado su inversión en IA en los últimos diez meses, con un aumento medio del 31%. Sin embargo, ese capital se está comprometiendo más rápido de lo que se construyen las capacidades necesarias para medir y gobernar resultados.

“Hace un año la conversación giraba en torno a la experimentación. Hoy las organizaciones están escalando, invirtiendo más y esperando más valor. Pero mayor inversión no garantiza mayor impacto”, afirma Alex Rumble, Chief Marketing Officer de HTEC.

Por su parte, Srdjan Jovanovic, Chief People Officer de HTEC, advierte que “las organizaciones suelen centrarse en enseñar a la gente a usar IA. El desafío mayor es rediseñar el entorno en el que la usan”.

 

Efectos de la brecha entre inversión y preparación

El estudio señala que el 77% de los ejecutivos cree que el valor de la IA está limitado más por personas y procesos que por la tecnología. A pesar del aumento de inversión, solo el 24% de las organizaciones ofrece una capacitación integral en IA, mientras que el 27% deja a los empleados aprender por su cuenta.

La falta de preparación ya está teniendo consecuencias. El 24% ha sufrido costes inesperados por uso de IA debido a una falta de seguimiento adecuado, y entre 18% y 21% ha experimentado menor productividad, pérdida de confianza de los empleados o ralentización de la innovación.

El estudio también muestra un cambio en las prioridades. Solo el 18% sigue considerando la reducción de costes como objetivo principal de la IA. Ahora dominan metas como mejorar la calidad de decisiones (29%), ganar productividad (27%), mejorar la experiencia del cliente (27%), impulsar innovación (26%) y acelerar el time-to-market (25%).