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La democratización de la tecnología, realidad y reto a partes iguales

  • Opinión

smartphone joven

¿Quién no recuerda el precio del primer teléfono móvil que compró y sus características? Sin duda alguna, si hacemos una comparación entre las prestaciones que los primeros móviles ofrecían y el precio que se pagaba por ellos con los smartphones de hoy en día y su coste en el mercado, la mayor parte de los usuarios estará de acuerdo en que la evolución de este sector ha sido muy positiva.

Tribuna de Opinión de Irene Manterola, directora de marketing y comunicación de WIKO Iberia

El constante y rápido avance de la tecnología, que ha alcanzado unos niveles de desarrollo imparables, se ha convertido en una realidad de nuestro día a día que no deja de sorprendernos. Este factor, sumado a la rápida evolución de la tecnología que integran los dispositivos y la fuerte demanda por parte de los usuarios, ha fomentado un importante crecimiento de marcas tecnológicas que compiten en un mismo sector y ofrecen productos de características similares, especialmente en el mercado de la telefonía móvil, una herramienta de uso habitual y masivo que se ha convertido ya en un imprescindible para todos los públicos.

Frente a esta gran competencia que ha ido surgiendo y aumentando con el paso de los años – aproximadamente tres décadas desde el primer teléfono móvil lanzado al mercado – uno de los factores más importantes que una marca del sector debe tener en cuenta es hacia dónde quiere ir y, sobre todo, a qué público se quiere dirigir, al menos si quiere tener futuro en un mercado tan competido. En sus inicios, los teléfonos móviles que se lanzaban al mercado no estaban al alcance de una mayoría – ni por accesibilidad ni por precio –, pero el paso del tiempo ha dado la razón a aquellos que han apostado por ofrecer esta tecnología de forma masiva, y hoy en día la realidad es que el mayor reto de algunas marcas es que todo el mundo pueda acceder a sus productos.

La clave entonces sería preguntarse si llegados a este punto es necesario que los consumidores se vean en la obligación de elegir entre los últimos avances tecnológicos o un precio asequible o si, por el contrario, pueden disfrutar de ambos beneficios en un único terminal. La democratización de la tecnología trata precisamente de poner tecnologías de vanguardia al alcance de todos, ofreciendo a los usuarios prestaciones de calidad adaptadas a sus necesidades y a costes ajustados y, por tanto, hacerla accesible a una gran mayoría.

En el caso de los smartphones, dobles y triples cámaras con IA y múltiples funcionalidades, baterías de larga duración que ofrecen dos días de autonomía, pantallas infinitas con resolución FHD+ para disfrutar de una experiencia multimedia completa, diseños elegantes y a la última, y grandes capacidades de almacenamiento, son algunas de las características que cada vez más clientes demandan y las marcas que apuestan por esa democratización ofrecen ya a precios que no superan la barrera de los 300 euros.

Pero no hay que olvidarse de que poner al alcance de todos los avances tecnológicos más recientes y cumplir las expectativas de los usuarios que se decantan por esta gama de producto no es solo una realidad actualmente. La democratización de la tecnología no deja de ser un gran reto para aquellas compañías que creen en esta opción, y puede llegar a suponer su desaparición o supervivencia. Ofrecer a un público mayoritario la oportunidad de vivir una experiencia tecnológica completa a través de su teléfono móvil, sin pagar más de lo imprescindible, supone posicionarse frente a una competencia feroz en un mercado más atomizado que nunca donde los márgenes se miran al milímetro.  

En el caso de WIKO, la democratización de la tecnología siempre ha estado en el ADN de la compañía y ha sido una de nuestras máximas, introduciéndonos en el mercado con un posicionamiento muy diferencial hace ya seis años. Nuestro equipo de ingenieros ha trabajado durante ese tiempo por alcanzar un gran expertise orientado a satisfacer la demanda del usuario, y eso nos ha permitido afrontar el reto de la democratización a lo largo de los años manteniendo dicha posición, haciendo que nuestra marca tenga realmente sentido para las necesidades del consumidor actual, al ofrecerle un producto muy avanzado tecnológicamente a un precio muy competitivo.

Irene Manterola, directora de marketing y comunicación de WIKO Iberia

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