La ciberseguridad en 2026 exige gobernanza de la IA y foco en amenazas reales
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Bitdefender advierte de que la falta de gobernanza de la IA, la evolución silenciosa del ransomware y la adopción de nuevas tecnologías sin controles maduros serán los principales desafíos del año. Su director de Soluciones Técnicas, Martin Zugec, ofrece recomendaciones para que las organizaciones refuercen su resiliencia.
Aunque el discurso público sigue dominado por escenarios apocalípticos protagonizados por enjambres de IA, malware autónomo o ataques de día cero generados por máquinas, Bitdefender subraya que las amenazas más peligrosas son mucho más terrenales. La adopción acelerada de nuevas tecnologías sin políticas de seguridad maduras y la consolidación del ecosistema de ransomware como servicio continúan siendo los factores que más ingresos generan para los ciberdelincuentes. Martin Zugec, director de Soluciones Técnicas de la compañía, insiste en que las organizaciones deben aprender a distinguir entre lo que asusta y lo que realmente compromete su seguridad.
Crisis interna del control de la IA
El mayor riesgo para 2026 será la falta de gobernanza en el uso de la inteligencia artificial. La IA ha dejado de ser una herramienta exclusiva de los equipos técnicos para extenderse a perfiles no especializados, lo que incrementa la exposición. Aunque un 88% de los empleados utiliza algún tipo de IA, solo un 5% lo hace de forma estratégica. Las pautas de seguridad suelen ser vagas y su cumplimiento depende de la voluntad individual.
A esta situación se suma la adopción acelerada del Protocolo de Contexto de Modelo (MCP), un estándar diseñado para facilitar la interoperabilidad entre modelos de IA y sistemas externos. Sin embargo, MCP no fue concebido con la seguridad como prioridad, lo que está llevando a muchas organizaciones, especialmente pymes, a implementarlo sin controles adecuados.
Bitdefender desmonta la idea de que la IA esté creando una nueva generación de malware revolucionario. Capacidades como el polimorfismo llevan décadas presentes en amenazas avanzadas. Lo que sí cambia es el impacto operativo, debido a que los modelos de lenguaje permiten reescribir código existente con rapidez, lo que tendrá tres efectos clave en el panorama de amenazas.
Por un lado, los descifradores de ransomware serán cada vez menos eficaces, ya que los errores de implementación disminuirán. Por otro, la IA acelerará la adopción de lenguajes seguros para la memoria como Rust o Golang entre los actores maliciosos. Y, finalmente, la atribución se volverá más difícil: el estilo de codificación, una de las huellas más útiles para identificar grupos, desaparecerá bajo capas de código generado por IA.
Malware orquestado por IA y ransomware
Zugec recomienda cautela ante las afirmaciones sobre malware totalmente autónomo. Aunque existen pruebas de concepto, su utilidad real es limitada debido a la fragilidad y naturaleza no determinista de los modelos actuales.
Además, la idea de que la IA aporta ventaja por volumen es errónea, pues el hackeo eficaz se basa en la sutileza, no en la actividad masiva. Los sistemas EDR y XDR detectan rápidamente comportamientos excesivos, mientras que los ataques de alto valor se apoyan en técnicas discretas como LOTL o la ejecución sin archivos, ámbitos donde la IA aún no puede operar con fiabilidad.
El ransomware como servicio sigue siendo un ecosistema criminal altamente profesionalizado. Su sofisticación no reside en el código, sino en la eficiencia operativa: simplicidad, fiabilidad y velocidad. En 2026, Bitdefender prevé una evolución continuista basada en tácticas que ya están demostrando ser rentables.
Entre ellas destacan el phishing perfeccionado por IA, la explotación de vulnerabilidades RCE en dispositivos perimetrales, los ataques a la cadena de suministro, el uso intensivo de técnicas LOTL y herramientas legítimas como PowerShell o soluciones RMM, y el empleo de cifradores multiplataforma escritos en Rust o Golang. Además, los grupos más avanzados están migrando hacia ataques dirigidos a nivel de hipervisor, lo que podría obligar a los proveedores de virtualización a replantear sus arquitecturas de seguridad.
Bitdefender propone una serie de medidas prioritarias para afrontar el año con garantías. La primera es priorizar los fundamentos: ninguna herramienta avanzada compensa una base débil. También recomienda mantener la calma ante el hype de la IA, centrándose en amenazas reales y no en teorías infladas.
Zugec subraya la necesidad de complementar EDR, XDR y servicios SOC/MDR con una estrategia sólida de prevención, así como diseñar entornos hostiles e impredecibles que rompan los patrones operativos del ransomware. El análisis de comportamiento será clave para detectar malware derivado y ataques a la cadena de suministro.
Finalmente, Bitdefender insta a adoptar la mentalidad de un “administrador malicioso” para evaluar los controles de seguridad como si un atacante ya hubiera obtenido privilegios elevados.