El 42% de las empresas deja alertas de seguridad sin investigar por falta de capacidad operativa
- Seguridad
Aunque la detección de amenazas mejora, muchas organizaciones carecen de los recursos necesarios para investigar y resolver incidentes, una situación que, según Netskope, impulsa el interés por los agentes de inteligencia artificial como herramienta para ampliar capacidades sin renunciar al control humano.
Los equipos de operaciones de seguridad y redes afrontan una creciente brecha entre su capacidad para detectar amenazas y los recursos disponibles para gestionarlas. Según el informe “2026 State of AI Agents in Security and Network Operations”, elaborado por Cybersecurity Insiders con el apoyo de Netskope, el 42% de las organizaciones deja alertas, casos o tickets sin investigar debido a limitaciones operativas. Además, el 24% reconoce que datos sensibles, sistemas o usuarios permanecen expuestos durante más tiempo del necesario.
El estudio pone de manifiesto la presión creciente sobre estos departamentos. El 81% de los equipos afirma que su carga de trabajo aumentó durante el último año, mientras que únicamente el 11% asegura ser capaz de mantener ese ritmo de forma constante.
La detección avanza más rápido que la respuesta
Los resultados revelan que las organizaciones han logrado importantes avances en monitorización y detección de amenazas, pero siguen encontrando dificultades para responder y resolver incidentes con la misma eficacia. El 60% de los encuestados considera que su capacidad de detección ha mejorado durante los dos últimos años, frente al 49% que percibe progresos en los procesos de respuesta y resolución.
Esta diferencia se traduce en mayores retrasos operativos. El 40% de las organizaciones asegura que tarda más de lo previsto en resolver los incidentes, mientras que el 45% relaciona el agotamiento profesional, la rotación de personal o las vacantes sin cubrir con las limitaciones de capacidad existentes en sus equipos.
A esta situación se suma la fragmentación tecnológica. Solo el 9% considera que sus herramientas de seguridad y redes están altamente integradas, mientras que el 51% identifica la dispersión de la información como el principal obstáculo para gestionar incidencias de manera eficiente.
Ante este escenario, las organizaciones comienzan a explorar el potencial de los agentes de inteligencia artificial para automatizar determinadas tareas y ampliar la capacidad operativa de los equipos. Actualmente, el 29% ya utiliza agentes de IA en entornos productivos, mientras que el 56% valora esta tecnología como una forma de reforzar los recursos disponibles. Además, el 47% prevé incorporarlos a flujos de trabajo específicos durante el próximo año.
Sin embargo, la confianza en su gestión sigue siendo limitada. Solo el 9% de las organizaciones afirma tener una confianza muy alta en su capacidad para gobernar agentes de IA, mientras que el 45% reconoce tener poca o ninguna confianza en este ámbito.
La prudencia también se refleja en el nivel de autonomía que las empresas están dispuestas a conceder a estas herramientas. El 68% rechaza que los agentes puedan ejecutar cambios operativos sin supervisión: un 38% se opone completamente y un 30% únicamente lo permitiría con aprobación humana previa.
El triaje emerge como el principal caso de uso
El informe identifica la clasificación y priorización de alertas como una de las áreas con mayor potencial para la adopción inicial de agentes de IA. El 46% de los profesionales considera que esta actividad consume una parte importante del trabajo manual diario y el mismo porcentaje se muestra cómodo delegándola a un agente inteligente. Además, el 48% espera obtener un valor significativo de esta aplicación.
Este enfoque permite automatizar la organización de casos y la recopilación de evidencias sin necesidad de otorgar acceso a funciones críticas o capacidades para modificar sistemas, lo que reduce los riesgos asociados a una automatización excesiva.
Pese al creciente interés, la adopción todavía es incipiente. Más de la mitad de las organizaciones, concretamente el 53%, se encuentra evaluando o probando este tipo de tecnologías, mientras que apenas un 7% ha extendido el uso de agentes de IA a múltiples procesos operativos.
El estudio concluye que la eficacia de los agentes depende en gran medida de su acceso a información contextual fiable y de un marco de gobernanza bien definido. El 55% de los encuestados considera prioritario que los agentes puedan compartir contexto entre herramientas y equipos, mientras que el 51% reclama integraciones abiertas con los sistemas existentes y el 46% apuesta por implantar modelos comunes de gobierno y supervisión.
Entre las recomendaciones incluidas en el informe figuran asignar identidades y permisos limitados a cada agente, mantener trazabilidad completa de evidencias y acciones, exigir aprobación humana para cambios de alto impacto y definir claramente quién puede suspender la actividad del agente o gestionar la recuperación ante errores.