Las estafas con cajeros de criptomonedas se disparan
- Seguridad
Los delincuentes logran que las víctimas retiren efectivo y lo conviertan en criptomonedas mediante engaños telefónicos, incluso cuando nunca han utilizado este tipo de activos digitales. España ya cuenta con ejemplos documentados.
La popularización de las criptomonedas ha abierto nuevas oportunidades para los ciberdelincuentes. Sin embargo, los expertos advierten de que ya no es necesario que una persona invierta habitualmente en criptoactivos para convertirse en objetivo de este tipo de fraude. De acuerdo con ESET, los estafadores utilizan llamadas telefónicas en las que se hacen pasar por empleados de bancos, autoridades públicas, técnicos informáticos o incluso directivos de la propia empresa de la víctima para inducirla a realizar pagos urgentes a través de cajeros de criptomonedas.
La compañía de ciberseguridad explica que el cajero es únicamente el último paso de una estafa basada en la manipulación psicológica. El verdadero objetivo consiste en generar una sensación de urgencia y miedo que impida a la víctima contrastar la información o pedir consejo antes de actuar.
Según los datos recogidos por la compañía, este fenómeno está creciendo con fuerza en aquellos mercados donde los cajeros de criptomonedas tienen una presencia más significativa. Solo en Estados Unidos, el FBI recibió en 2025 un total de 13.460 denuncias relacionadas con este tipo de dispositivos, con pérdidas conjuntas de 389 millones de dólares. Estas cifras representan un incremento del 23% en el número de denuncias y del 58% en las pérdidas económicas respecto al año anterior.
Así funciona el engaño
El esquema detectado por ESET suele comenzar con una llamada inesperada. El delincuente se presenta como una figura de confianza y comunica a la víctima una situación aparentemente crítica, como un supuesto acceso fraudulento a su cuenta bancaria, un delito cometido con su identidad, un problema técnico o una transferencia empresarial urgente.
A partir de ese momento intenta mantener a la persona al teléfono durante todo el proceso y le recomienda no consultar con familiares, compañeros de trabajo o con la entidad que supuestamente representa. Posteriormente le ordena retirar dinero en efectivo y acudir a un cajero de criptomonedas. Allí le envía un código QR para completar la operación.
Lo que la víctima desconoce es que ese código contiene la dirección de un monedero digital controlado por los delincuentes. Como consecuencia, las criptomonedas adquiridas se transfieren directamente a los estafadores.
Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España, subraya que los delincuentes no necesitan conocimientos previos por parte de la víctima. Según explica, “son los propios estafadores quienes guían cada paso del proceso y utilizan la presión psicológica para impedir que la persona tenga tiempo de reflexionar sobre lo que está ocurriendo”.
Aunque este tipo de estafas suele asociarse a mercados internacionales, España ya cuenta con ejemplos documentados. Uno de los casos ocurrió en Palma, donde una trabajadora recibió instrucciones de una persona que se hizo pasar por el director general de su empresa. La víctima realizó varios pagos mediante cajeros de criptomonedas siguiendo las indicaciones recibidas telefónicamente. El asunto llegó posteriormente al Tribunal Superior de Justicia de Baleares.
El caso pone de manifiesto la eficacia que pueden alcanzar las técnicas de ingeniería social incluso cuando terceros advierten a la víctima sobre la posibilidad de estar siendo engañada.
Por qué los delincuentes eligen las criptomonedas
La principal ventaja para los ciberdelincuentes es que las transferencias de criptomonedas no disponen de mecanismos de devolución similares a los que pueden encontrarse en determinadas operaciones con tarjeta o servicios financieros tradicionales. Una vez confirmada la transacción, recuperar los fondos resulta mucho más complejo.
No obstante, ESET recuerda que las operaciones realizadas en blockchain no son invisibles. Las transacciones pueden rastrearse, aunque identificar a los responsables y recuperar los fondos antes de que estos sean transferidos nuevamente suele ser una tarea difícil.
Como ejemplo, la compañía cita una actuación de la Policía Nacional, que logró recuperar 40.500 euros procedentes de una estafa de falsas inversiones en criptomonedas en Palma, aunque la víctima había llegado a perder inicialmente 270.000 euros.
Los expertos de ESET recomiendan extremar la precaución cuando coincidan varias de estas circunstancias: una llamada inesperada que exige actuar con urgencia, la petición de mantener la conversación abierta sin consultar a nadie, instrucciones para retirar efectivo o comprar criptomonedas, el envío de códigos QR para efectuar pagos y la negativa del interlocutor a que la víctima contacte directamente con la organización que dice representar.
Ante cualquier sospecha, la compañía aconseja finalizar la llamada y verificar la información utilizando exclusivamente los canales oficiales de la entidad implicada. Si el pago ya se ha realizado, recomienda conservar todas las evidencias disponibles, informar al operador del cajero y al banco correspondiente y presentar una denuncia lo antes posible ante las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.