El 64,3% de las empresas españolas afirma que la geopolítica afecta directamente a su ciberseguridad
- Seguridad
Las grandes empresas mejoran su índice de ciberseguridad de 3,0 a 3,25 sobre 5, mientras que las pymes avanzan de 1,0 a 1,61 puntos. La IA ofensiva, la guerra híbrida, las infraestructuras críticas y la computación cuántica figuran entre las principales preocupaciones.
La ciberseguridad ya no se limita a proteger sistemas y datos frente al cibercrimen tradicional. La creciente tensión internacional, las dependencias tecnológicas, la actividad de grupos vinculados a Estados y el auge de la inteligencia artificial están transformando el panorama de riesgos para empresas y administraciones. Así lo refleja el II Informe Anual de la Fundación ESYS, que concluye que las organizaciones españolas están mejorando sus capacidades de ciberseguridad, aunque persisten importantes desafíos en materia de gobernanza pública, resiliencia tecnológica y preparación frente a amenazas emergentes.
Las empresas mejoran sus indicadores de ciberseguridad
Uno de los principales mensajes del informe es que el tejido empresarial español está avanzando en materia de gobernanza de la ciberseguridad. El Índice de Cumplimiento Corporativo y Cultura de la Seguridad elaborado por la fundación muestra una mejora tanto en grandes organizaciones como en pequeñas y medianas empresas. Las grandes compañías pasan de 3,0 a 3,25 puntos sobre 5, mientras que las pymes mejoran desde 1,0 hasta 1,61 puntos.
Aunque el avance de las pequeñas empresas es especialmente significativo, el estudio subraya que sigue existiendo una importante brecha respecto a las grandes organizaciones.
La situación resulta especialmente preocupante si se tiene en cuenta que, de los 122.223 incidentes de ciberseguridad gestionados por INCIBE durante 2025, un 26% más que el año anterior, seis de cada diez afectaron a pymes y autónomos.
Frente a la evolución positiva observada en el ámbito empresarial, el informe detecta un deterioro en los indicadores relacionados con la gobernanza pública. El Índice de Madurez Regulatoria y Gobernanza Pública desciende de 2,4 a 2,25 puntos sobre 5.
Según la fundación, esta caída está vinculada a las dificultades existentes en el desarrollo normativo y a la pendiente transposición de directivas europeas como NIS2 y CER, aunque también se reconocen avances en la implementación práctica de políticas de ciberseguridad dentro de las administraciones públicas.
La geopolítica se convierte en un problema de ciberseguridad
El estudio pone de manifiesto el creciente impacto de los acontecimientos internacionales sobre la seguridad digital. El 64,3% de las organizaciones españolas reconoce que la situación geopolítica afecta directamente a su ciberseguridad.
Los ataques contra infraestructuras críticas, las campañas promovidas por actores vinculados a Estados y las dependencias tecnológicas globales aparecen entre las principales preocupaciones de las empresas.
Además, el informe recuerda que el 65% de las grandes compañías europeas considera que la dependencia de proveedores tecnológicos compartidos constituye uno de los principales obstáculos para mejorar su resiliencia, según datos del informe Global Cybersecurity Outlook 2026.
Una de las principales novedades del informe es la incorporación de un nuevo Radar de Riesgos Emergentes, una herramienta que identifica doce amenazas que podrían afectar a empresas y administraciones durante la próxima década.
Entre los riesgos con mayor potencial de impacto destacan el uso ofensivo de la inteligencia artificial, las operaciones de guerra híbrida, los ataques contra infraestructuras críticas, la escasez de profesionales especializados y el desarrollo de capacidades ofensivas basadas en computación cuántica.
La fundación advierte que la IA se está convirtiendo en un acelerador de amenazas, una percepción compartida globalmente. De hecho, el informe recuerda que el 87% de los líderes internacionales considera que la inteligencia artificial es el ciberriesgo con mayor crecimiento, según el Global Cybersecurity Outlook 2026.
Aunque sus efectos todavía no son inmediatos, el informe identifica la computación cuántica como una amenaza que exige preparación anticipada. Según la fundación, entre 2030 y 2035 podrían aparecer capacidades suficientes para comprometer parte de los sistemas criptográficos utilizados actualmente por empresas y administraciones.
Por ello, el estudio recomienda comenzar desde ahora a planificar estrategias de transición hacia modelos de ciberseguridad preparados para la era postcuántica.