La inteligencia artificial ya consume tanta energía como países enteros
- Sostenibilidad
Los centros de datos consumieron aproximadamente 485 TWh de electricidad en 2025, alrededor del 1,5% del consumo mundial, y la Agencia Internacional de la Energía prevé que la cifra alcance los 950 TWh en 2030. La cantidad de usuarios, aplicaciones y consultas crece a un ritmo superior al de las ganancias de eficiencia.
El crecimiento de la inteligencia artificial está multiplicando la demanda de recursos energéticos a escala global. Aunque para el usuario una consulta a un chatbot o la generación de una imagen parecen procesos puramente digitales, la realidad es que cada interacción depende de grandes centros de datos que consumen electricidad, agua, sistemas de refrigeración y equipamiento especializado.
Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (IEA), los centros de datos consumieron alrededor de 485 TWh de electricidad durante 2025, una cifra equivalente aproximadamente al 1,5% del consumo eléctrico mundial. Las previsiones apuntan a que esa demanda alcanzará los 950 TWh en 2030, prácticamente el doble en apenas cinco años.
La inteligencia artificial aparece como uno de los principales motores de este crecimiento. De acuerdo con la IEA, el consumo eléctrico asociado específicamente a centros de datos orientados a IA aumentó un 50% durante 2025.
Un único centro de datos puede consumir como una ciudad mediana
La magnitud de algunas instalaciones permite comprender la dimensión del fenómeno. La IEA señala que los grandes centros de datos diseñados para cargas de trabajo de inteligencia artificial pueden superar los 100 MW de potencia instalada, una capacidad equivalente al consumo anual de unos 100.000 hogares.
Además, el incremento del consumo no depende únicamente de la construcción de nuevas instalaciones. El número creciente de usuarios y la aparición de aplicaciones cada vez más exigentes en capacidad de cálculo están elevando también la demanda energética global. El auge de los modelos de razonamiento, la generación de vídeo mediante IA y los agentes capaces de ejecutar tareas de forma autónoma están aumentando las necesidades de computación de forma constante.
Uno de los aspectos destacados del análisis es que los sistemas de inteligencia artificial son hoy más eficientes que hace pocos años. La propia IEA reconoce que el consumo energético asociado a determinadas tareas de IA ha disminuido significativamente gracias a las mejoras en hardware, algoritmos y optimización de modelos. Sin embargo, este avance no está logrando neutralizar el incremento general de la demanda.
La razón estriba en que la cantidad de usuarios, aplicaciones y consultas crece a un ritmo superior al de las ganancias de eficiencia. Como resultado, el consumo total continúa aumentando a pesar de que cada operación individual requiere menos recursos que en el pasado.
Falta transparencia para medir el impacto real
Somos Conexión considera que uno de los principales problemas actuales es la dificultad para conocer con precisión el coste ambiental asociado al uso de la inteligencia artificial. La cooperativa sostiene que consumidores, empresas y administraciones necesitan información más clara sobre la energía, el agua y los recursos materiales necesarios para sostener estos servicios digitales.
Según recuerda la organización, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) ya ha advertido sobre la falta de metodologías homogéneas y datos suficientes para evaluar de manera precisa la huella ambiental de estos sistemas. Esta carencia afecta especialmente a aspectos como el consumo de agua, los materiales utilizados en la fabricación de infraestructuras y otros impactos asociados a todo el ciclo de vida tecnológico.
Desde Somos Conexión defienden que el debate sobre la inteligencia artificial no debe centrarse exclusivamente en la productividad o en la eficiencia técnica. La cooperativa reclama una conversación más amplia sobre los recursos necesarios para mantener estas tecnologías y sobre la necesidad de incorporar criterios de consumo responsable también al entorno digital.