La inteligencia artificial sin control ya está perjudicando el rendimiento empresarial

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El 70% de los empleados ya usa IA semanalmente, pero una parte significativa lo hace sin supervisión del departamento de TI, alimentando el auge de la IA en la sombra. La falta de control está generando riesgos ocultos, costes duplicados y un retorno de la inversión más lento.

La inteligencia artificial ya se utiliza en toda la organización, haya sido aprobada o no. Según un informe de Lenovo, más del 70% de los empleados la usa semanalmente y hasta un tercio lo hace sin supervisión de TI. Esto está ampliando la superficie de ataque en dispositivos, endpoints y flujos de datos, generando riesgos no gestionados y aumentando la probabilidad de exposición de información sensible.

 

Costes duplicados, una fuerza laboral a dos velocidades y ciberamenazas

La falta de visibilidad y gobierno corporativo está impactando directamente en el rendimiento empresarial. Las organizaciones están experimentando retrasos en el retorno de la inversión, gastos duplicados por herramientas redundantes, aumento de la superficie de ataque y falta de visibilidad para escalar lo que sí funciona.

Además, la adopción desigual entre empleados está creando una fuerza laboral que trabaja “a dos velocidades”, con algunos que operan en entornos seguros y optimizados, mientras otros recurren a cualquier herramienta disponible para mantener su productividad, lo que ralentiza decisiones y duplica esfuerzos.

El 61% de los responsables de TI informa de un aumento de amenazas de ciberseguridad relacionadas con IA, pero solo el 31% se siente preparado para gestionarlas. El 43% de los empleados, además, teme la exposición de datos o ataques impulsados por IA.

Sin un marco de gobernanza claro, la IA está ampliando silenciosamente la superficie de ataque y elevando el riesgo de filtraciones, incumplimientos normativos e interrupciones operativas.

La raíz del problema está en que la IA se gestiona en capas desconectadas. Los dispositivos se administran de una forma, la infraestructura de otra y la seguridad se añade después. Esta fragmentación genera lagunas entre endpoints e infraestructura, dificulta aplicar controles uniformes y aumenta la complejidad.

Cuando dispositivos, infraestructura y servicios operan bajo un modelo unificado, la IA deja de ser un lastre no gestionado y se convierte en una ventaja escalable. Las organizaciones pueden reducir gasto improductivo, limitar riesgos y acelerar el paso de la experimentación a resultados medibles.