La gestión de la identidad digital, un reto estructural en la Administración Pública
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Un análisis que evidencia la creciente dependencia del certificado digital en la operativa administrativa y señala la necesidad de avanzar hacia modelos más sólidos de gobernanza, automatización y control para garantizar la seguridad, la trazabilidad y la resiliencia institucional.
La identidad digital se ha consolidado como un elemento esencial en el funcionamiento de la Administración Pública en España. Sin embargo, su gestión continúa mostrando carencias estructurales que afectan a la seguridad y eficiencia de los procesos. Así se desprende de un estudio elaborado por Redtrust, basado en la opinión de más de 450 profesionales del sector público.
El informe señala que el 88% de las acciones y gestiones diarias dependen directa o indirectamente del certificado digital, lo que lo convierte en una infraestructura crítica. A pesar de ello, el 47% de los organismos públicos mantiene una gestión manual de estos certificados, lo que introduce riesgos operativos, limita la trazabilidad y aumenta la dependencia del factor humano.
Riesgo elevado y recursos limitados
La percepción de riesgo asociada a la identidad digital es alta. Los encuestados valoran el impacto de un certificado comprometido con una puntuación de 4,1 sobre 5. Al mismo tiempo, el 59% considera insuficiente la inversión destinada a este ámbito.
Un incidente relacionado con certificados digitales puede derivar en la interrupción de trámites administrativos, la pérdida de validez en la firma electrónica y consecuencias jurídicas o reputacionales relevantes para las instituciones.
Otro de los aspectos destacados es la preparación ante el futuro criptográfico. El 82% de los profesionales considera que la Administración no está preparada para afrontar escenarios postcuánticos, lo que pone de manifiesto la necesidad de anticipar cambios tecnológicos que podrían afectar a los sistemas actuales de autenticación y firma.
Avances en digitalización con margen de mejora
El nivel de digitalización de la Administración Pública se sitúa en un 3,4 sobre 5, reflejando un grado intermedio de madurez. Aunque se han consolidado servicios digitales, persisten desafíos en materia de seguridad, resiliencia y gobernanza.
En este contexto, la evolución digital no depende únicamente de la adopción de herramientas, sino de la capacidad de las organizaciones para gestionar y proteger su identidad digital de forma estructurada y sostenida.
Hacia una gestión estratégica de la identidad digital
El análisis apunta a un punto de inflexión en el modelo de transformación administrativa. La siguiente etapa pasa por consolidar la identidad digital como un activo estratégico, mediante su centralización, automatización y supervisión continua.
Daniel Rodríguez, CEO de Redtrust, señala que existe una dependencia crítica del certificado digital sin un modelo de gobernanza acorde a su relevancia, lo que evidencia una brecha entre su importancia operativa y su nivel de control. En este sentido, destaca la necesidad de avanzar hacia modelos más estructurados que permitan reforzar la resiliencia y garantizar la integridad de los procesos administrativos.