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Las tres tecnologías con mayor potencial transformador de cara al futuro

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Entre las diferentes tendencias tecnológicas que están proliferando en los últimos tiempos, hay algunas que tienen un especial potencial de transformación para la sociedad. Según los expertos, su fuerza no depende tanto de si su mercado va a crecer más o menos, sino del impacto que producen en otras tecnologías, en la forma de trabajar dentro de las organizaciones, en los negocios y en la propia vida de las personas.

Las tecnologías digitales influyen en todos los ámbitos de la sociedad, cambiando los hábitos de las personas y sus necesidades, y también están transformando la forma en que las organizaciones operan y trabajan, tanto en el sector público como en el privado. En los últimos años han surgido numerosas tecnologías y tendencias digitales que están introduciendo cambios profundos en el ecosistema digital en que vivimos y trabajamos, generando nuevos mercados y modificando los existentes, pero no todas tendrán el mismo impacto de cara al futuro.

Los expertos de la consultora IHS Markit han analizado todas estas tecnologías y han identificado las tres que tienen un mayor potencial para transformar el panorama tecnológico en términos generales. Su importancia radica en que influyen en el desarrollo de muchas otras tecnologías y se podría considerar que son el motor de cambio de la mayoría de tecnologías y servicios que utilizan y ofrecen las organizaciones. Además, tendrán un fuerte impacto directo e indirecto en la propia vida de las personas, cambiando la forma de interactuar con los entornos digitales, tanto para comunicarnos entre nosotros como para comprar, buscar información o disfrutar de nuevos modelos de ocio.

 

La omnipresencia del vídeo

Desde hace años el vídeo digital se ha convertido en el vehículo de información más importante, y se encuentra presente en todos los ámbitos de la vida y de los negocios. Desde las grabaciones a través del móvil a los televisores, el vídeo por streaming, la videoconferencia profesional, la señalización digital, la videovigilancia o los vehículos con sistemas de imagen, el vídeo está profundamente interrelacionado con muchos aspectos de la vida y el trabajo. Además, es una tecnología que se encuentra disponible desde cualquier lugar, ofreciendo una forma de comunicación accesible, sencilla, rápida y directa, que está transformando numerosas industrias.

Por un lado, forma parte de las estrategias de transformación digital del espacio de trabajo, gracia a los nuevos servicios de videoconferencia y colaboración profesional. Por otro, la difusión de vídeo por streaming ha dado un inmenso peso a las plataformas de vídeo por Internet, las redes sociales, los juegos online y también al sector de la distribución de vídeo bajo demanda, cuatro entornos que están creciendo de forma exponencial, y continuarán haciéndolo en el futuro. Y también los medios de comunicación tradicionales están apostando por las plataformas de distribución de contenido a través de Internet, dando poco a poco pasos hacia los modelos de difusión del futuro.

Pero, además, el vídeo se está introduciendo masivamente en numerosos entornos industriales, corporativos y de la administración pública, tanto para la videovigilancia como para el reconocimiento de imagen, el soporte para aplicaciones médicas o educativas, el control de calidad industrial o los despliegues IoT en fábricas y ciudades inteligentes.

Pero el gran potencial transformador que tiene el concepto de “vídeo everywhere” llega a mucha más profundidad, ya que impone unos requisitos complicados de satisfacer en la infraestructura digital global. Por un lado, las redes de datos se están ampliando y mejorando para proporcionar un mayor ancho de banda, uno de los principales requisitos de la transmisión de vídeo por Internet. Por otra parte, el volumen de archivos de vídeo, su tamaño y su calidad crecen a una velocidad alarmante, lo que está impulsando el crecimiento de la capacidad de almacenamiento y procesamiento de datos en los centros de datos. Esto está dando mucha fuerza a diferentes mercados TI en todo el mundo, y por ahora no se espera que el crecimiento vaya a frenar, ya que las personas y las empresas cada vez generan y consumen más contenidos de vídeo.

 

Infraestructuras en el borde

A medida que se incrementan los servicios digitales en puntos finales, como son los consumidores, los comercios o el transporte, la infraestructura tecnológica que les da soporte se va a trasladando desde el centro hacia la periferia, y las redes empresariales se expanden y se transforman hacia modelos más diversificados y distribuidos. Esto ha propiciado la creación de nuevos modelos de infraestructura TI, que se agrupan en el concepto de “computación Edge”, y que cada vez encuentran más aplicaciones en las empresas y las administraciones públicas. Desde el transporte conectado y autónomo a las ciudades inteligentes y la industria conectada, pasando por los nuevos modelos de redes de telecomunicaciones 5G, la computación periférica será la base de una nueva generación de tecnología, que irá desde los micro centros de datos más pequeños hasta las grandes redes de datacenter que conformarán las redes neuromórficas de alcance global en el futuro.

Y es que la TI descentralizada no solo es una tendencia para algunas industrias, sino que tiene el potencial para expandirse a casi cualquier ámbito corporativo, industrial, público y, en un futuro cada vez más cercano, a los propios hogares. Este modelo de infraestructura de centro de datos, además, está aprovechando el potencial de las nuevas tecnologías de almacenamiento de datos, procesamiento, energía, refrigeración y comunicaciones inalámbricas, dando fuerza a sus respectivos mercados.

Al mismo tiempo, beneficia al entorno de las aplicaciones móviles, los despliegues tecnológicos de IoT en la industria y la administración, a la mejora de la experiencia del cliente en comercios y servicios públicos y a un número creciente de entornos de negocio y servicio. Todo ello gracias a un modelo de TI de menor alcance y más específico, que permite a las empresas adoptar tecnologías de vanguardia como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático o la automatización de procesos con inversiones más contenidas y aplicaciones más centradas en sus necesidades específicas. Los expertos de IHS Markit remarcan que la computación periférica tendrá un gran impacto en toda la cadena de valor, desde los fabricantes y proveedores de semiconductores hasta el usuario final de servicios digitales, en una tendencia que irá ganando fuerza en el futuro, transformando la industria tecnológica, las redes y los servicios a todos los niveles.

 

Inteligencia artificial

Si hay una tecnología que puede revolucionar la forma de vivir del ser humano es la inteligencia artificial, que se está expandiendo a múltiples niveles, tanto en el entorno empresarial como en el ecosistema digital propio de las personas. Actualmente, la IA es la base de varias tecnologías clave para aprovechar el potencial de los datos, como la analítica en tiempo real, el aprendizaje automático o el aprendizaje profundo. Gracias a una inteligencia artificial cada vez más desarrollada, han visto la luz aplicaciones que permiten extraer conclusiones a partir de información desestructurada proveniente de diversas fuentes, con gran precisión y rapidez. Esto está cambiando la forma de trabajar de muchas industrias, especialmente aquellas que encuentran más utilidad en la estadística y el análisis de big data, como los servicios financieros o los seguros.

Además, tiene un enorme potencial para mejorar los procesos en multitud de ámbitos, desde automatizar las tareas administrativas y burocráticas en las empresas y las administraciones públicas a gobernar los robots de las fábricas modernas. Esto está revolucionando la forma de trabajar de las organizaciones en proceso de digitalización, ayudándoles a ser más eficientes y a reducir los costes operativos. La automatización también impactará en el mercado de trabajo, ya que muchas tareas que ahora hacen las personas pasarán a ser competencia de las máquinas, reduciendo el personal necesario para los trabajos repetitivos y, en muchos casos, de baja cualificación, y abriendo el camino para nuevas profesiones vinculadas más directamente con las habilidades tecnológicas.

También hay que destacar el papel que está jugando la inteligencia artificial en los propios entornos tecnológicos, donde los operadores de instalaciones como los centros de datos, los centros logísticos y otras muchas industrias están empleando plataformas basadas en IA para gestionar el funcionamiento de numerosos sistemas internos, desde la alimentación eléctrica y la refrigeración de los centros de datos a la administración de redes y el control del inventario y de los pedidos en almacenes y centros de distribución. Con ello están incrementando su eficiencia y reduciendo los costes, y solo son los primeros pasos para alcanzar unos mayores niveles de automatización gobernada por inteligencia artificial.

Y el ámbito de la investigación científica también está encontrando importantes usos para la inteligencia artificial, acelerando la obtención de resultados, ayudando a comprender mejor la información obtenida en los estudios y ofreciendo conclusiones rápidas en base a la información. Esto facilita el trabajo de los académicos y de los departamentos de I+D de empresas y organizaciones dedicadas al avance científico, acelerando los proyectos a niveles nunca antes vistos. Las grandes universidades de todo el mundo ya están lanzando proyectos de IA para impulsar sus investigaciones, y también para fomentar el propio desarrollo de la inteligencia artificial. Y lo están haciendo en colaboración con la industria tecnológica y con los gobiernos, buscando la mejor forma de que esta tecnología evolucione para mejorar la calidad de vida de los seres humanos, y no solo siguiendo criterios económicos.

Pero la IA no se circunscribe a los entornos empresariales y científicos, sino que ha dado el salto a los servicios digitales para el gran consumo, de la mano de nuevas aplicaciones que están cambiando la forma de interactuar de las personas con los entornos digitales. Uno de los campos más importantes actualmente es el de los chatbots basados en IA, que ya se emplean en los centros de contacto de muchas empresas y pronto formarán parte de los servicios de atención al ciudadano y de las plataformas digitales del comercio minorista.

Otro es el de los asistentes personales virtuales, que gracias a la inteligencia artificial y al procesamiento de lenguaje natural son capaces de interactuar con las personas de forma fluida para facilitarles el acceso a numerosos servicios digitales. Recientemente han visto la luz nuevos productos que se basan en la IA, como el asistente de Google o Amazon Alexa, que están elevando el concepto de hogar digital a un nuevo nivel. Y los expertos opinan que estos avances encabezarán una tendencia hacia los nuevos modelos de domótica y servicios a las personas dentro del hogar, generando un gran mercado de cara al futuro.

Con todo este potencial, la inteligencia artificial va a ser una fuerza de cambio que afectará profundamente a todos los niveles de la sociedad. Actualmente se encuentra en sus primeras fases de evolución, y todavía no es capaz de funcionar de forma parecida al ser humano, pero los implicados en su desarrollo están tratando de dar el salto hacia la llamada computación neuromórfica, que trata de emular la forma en que el cerebro humano almacena y procesa la información. Esto dotará a la Inteligencia Artificial de capacidades de razonamiento superiores y de una mayor autonomía, ampliando su capacidad para trabajar en nuevos entornos y de asumir muchas más responsabilidades.