Por qué el coste de recuperación ante ransomware es tan alto y cómo puedes dejar de asumir el gasto

  • Opinión
Edwin-Weijdema

La resiliencia frente al ransomware exige mucho más que tecnología: una estrategia coordinada de personas, procesos y herramientas puede reducir los tiempos de recuperación, limitar el impacto de las interrupciones y contener de forma significativa el coste de los ataques.

Por Edwin Weijdema, Field CTO para EMEA, Veeam Software

 

No es ningún secreto que recuperarse de un ataque de ransomware puede resultar muy costoso. El año pasado, los ataques de ransomware costaron a las organizaciones de todo el mundo unos 57.000 millones de dólares, y se prevé que esta cifra, ya de por sí alarmante, ascienda a 275.000 millones de dólares en 2031. Lamentablemente, para las organizaciones, los ataques de ransomware han dejado de ser un escenario hipotético, en el que se cuestionaba cuándo o cómo ocurrirían, para convertirse en una amenaza recurrente.

Si bien no siempre es posible prevenir por completo los ataques de ransomware, las organizaciones sí pueden controlar su respuesta. Esta respuesta tendrá un gran impacto en el coste final una vez superada la crisis. Entre los factores financieros a considerar se incluyen: ¿se dispone de copias de seguridad inmutables (o será necesario considerar el pago del rescate)?, ¿cuánto tiempo permanecen las operaciones inactivas?, ¿se ha perdido algún dato de forma permanente? Por lo tanto, no se trata solo de saber si es posible recuperarse, sino de la eficacia de la recuperación.

Entonces, ¿cómo abordar este problema y reducir esos costes?

 

¿La factura del ransomware es mayor de lo esperado?

En primer lugar, las organizaciones deben comprender cómo llegaron a esta situación. Tradicionalmente, la responsabilidad de la ciberseguridad y el ransomware recaía exclusivamente en el equipo de seguridad. Sin embargo, en la actualidad, la responsabilidad de la protección y la recuperación ante el ransomware debe extenderse a otros ámbitos.

A pesar de esto, muchas organizaciones aún no han asumido este nuevo escenario. De hecho, más de la mitad de las organizaciones informaron el año pasado que necesitaban una revisión profunda de sus operaciones de TI y de la alineación de sus equipos de seguridad. Las empresas siguen concentrando toda la planificación de recuperación ante ransomware en el equipo de seguridad, lo que significa que, cuando se producen ataques, se ven obligadas a improvisar una coordinación con el resto de la organización. ¿El resultado? Una desalineación crítica que alarga los tiempos de recuperación y aumenta los costes.

Un ejemplo claro es la oleada de ataques de ransomware contra el sector retail  en el Reino Unido el año pasado. Tras el caos inicial, se hicieron los balances, con costes estimados que rozaron los 500 millones. Esto no se debió únicamente a los costes informáticos, sino también al prolongado tiempo de inactividad que provocaron los ataques, con servicios inoperativos o significativamente reducidos durante meses. No solo supuso una pérdida de valiosas ventas, sino que también tuvo un efecto dominó en los proveedores, interrumpiendo sus negocios. No es que estas organizaciones carecieran de planes de recuperación, sino que no pudieron implementarlos con la suficiente rapidez. Y en un ataque de ransomware, el tiempo es, literalmente, dinero: el mayor coste directo del tiempo de inactividad es la pérdida de ingresos.

En teoría, tus equipos de TI, seguridad e infraestructura pueden tener planes interconectados, pero si solo el equipo de seguridad prueba y optimiza sus planes con regularidad, esas conexiones fallarán. En la práctica, es posible que estos equipos intenten colaborar, pero probablemente el equipo de seguridad se verá obligado a asumir toda la carga de trabajo, y con una capacidad limitada. A pesar de sus esfuerzos, esto tendrá un efecto dominó en el tiempo de inactividad y el de recuperación

Esta desconexión ya ha sido reconocida por normativas como NIS2 y DORA en toda la UE, que otorgan mayor responsabilidad en materia de recuperación y resiliencia a la alta dirección, no solo a los equipos de seguridad. Entonces, ¿por qué esperar?

 

Una inversión que se amortiza sola

Es cierto que alinear la recuperación ante ransomware en todos los equipos relevantes de la empresa no es una tarea sencilla. Pero merece la pena. Puedes invertir mucho en las mejores herramientas de seguridad y recuperación, pero estas no definen tu resiliencia; todo depende de cómo las uses. La tecnología debe estar alineada con la estrategia global de la empresa, tu personal y tus procesos. Sí, invierte en herramientas de alta calidad, pero no descuides la inversión en capacitación y preparación. No se trata de gastar más dinero en el problema, sino de invertirlo donde corresponde.

Distribuir la inversión de manera más equitativa puede suponer un mayor coste a corto plazo, pero si se hace correctamente, es una inversión que no solo se amortizará, sino que también generará ingresos adicionales. Ya hemos visto que las organizaciones con mayor resiliencia, caracterizadas por este enfoque, no solo obtienen mejores resultados operativos, sino también financieros, con una tasa de crecimiento de ingresos promedio un 10 % superior. Las organizaciones con una resiliencia madura no solo se recuperan un 30 % más rápido de un ataque de ransomware, sino que sus costes por tiempo de inactividad son, de media, la mitad. El camino a seguir es claro: las organizaciones únicamente necesitan dar el primer paso.

 

Reducir la factura

A menos que las organizaciones cambien su enfoque para la recuperación ante ransomware, estos costes seguirán aumentando. En última instancia, la infraestructura de seguridad solo será efectiva hasta cierto punto sin equipos capacitados y una ejecución estandarizada de las medidas de resiliencia. De lo contrario, en momentos de crisis, las organizaciones reaccionarán de forma improvisada cuando deberían actuar con decisión.

Puede ser difícil saber por dónde empezar, pero herramientas como los Modelos de Madurez de Resiliencia de Datos pueden ser de gran ayuda. Evalúan tu nivel actual de preparación y generan directrices prácticas para convertir tus herramientas actuales y el capital humano en una estrategia de recuperación ante ransomware totalmente alineada. Integra tu resiliencia directamente con la estrategia empresarial para garantizar que se anticipa a las amenazas, que se aplica la gobernanza y el cumplimiento normativo Y, lo más importante, asegurando que no se gaste más de lo necesario en la recuperación ante ransomware.