"Ante la incertidumbre del mercado, la clave no es adivinar la tecnología del futuro, sino ser flexibles", Carlos Ramírez, DEKRA

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DEKRA se ha consolidado a nivel global como una de las organizaciones de referencia en certificación, ensayos e inspección. En España, su delegación tiene ahora el reto de alinear las normas globales con las particularidades operativas y legislativas locales, en un momento marcado por la digitalización. Carlos Ramírez Ferro, IT Country Coordinator de la compañía, lo aborda desde la idea del entendimiento mutuo: "Al final se trata simplemente de comunicación, comunicación, comunicación y tener las ideas claras para saber comunicarlas entre ambos interlocutores".

Para Ramírez Ferro, el éxito de la infraestructura tecnológica pasa por romper las barreras habituales entre los departamentos técnicos y los comerciales. El directivo insiste en que su objetivo es que el área de tecnologías de la información no se perciba como un simple soporte externo. Como él mismo señala, "una vez que IT se considera parte del negocio y que trabaja para ayudar al negocio y para aportar valor, entonces esa barrera se rompe y todo es mucho más armonioso".

En materia de ciberseguridad, DEKRA parte de una convicción que Ramírez considera diferencial frente a otras organizaciones: la seguridad no se añade al final, sino que forma parte de la base de cualquier proyecto. "Cuando te planteas una nueva infraestructura, unos nuevos cambios para adaptarte a los tiempos, si de partida pones esa seguridad en la base, la arrastras desde el inicio, forma parte del core y ya forma parte del producto". Un enfoque que cobra especial relevancia en un contexto de acelerada digitalización e incorporación de inteligencia artificial.

Precisamente sobre IA, DEKRA España trabaja en un dashboard multimodal que Ramírez identifica como uno de los proyectos con mayor potencial disruptivo. Sin embargo, su filosofía tecnológica huye del impacto por el impacto: "No se trata de crear programas disruptivos. Son las soluciones pequeñas, las que restan tiempo y reducen puntos de error, las que al final aportan más al negocio".

Como PPO de la organización en su región —que comprende España, Francia, Portugal y Marruecos—, Ramírez gestiona también el portfolio de aplicaciones con un criterio de sostenibilidad y eficiencia. "Se trata de identificar cuáles son las aplicaciones que realmente aprovecho y les saco valor, cuáles están reiteradas y no deberían estar ahí, y hacer una limpieza de catálogo para optimizar gastos, costes y recursos".

En cuanto al talento, otro de los grandes retos del sector, Ramírez apuesta por la formación y el ejemplo como palancas de retención. "La persona que entre con nosotros debe saber que desde el primer momento va a tener un plan formativo y un plan de carrera. No se trata tanto de captar el talento como de retenerlo". 

De cara a los próximos tres años, Ramírez no pretende adivinar hacia dónde irá la tecnología, sino preparar a su organización para reaccionar con agilidad: "No se trata de decidir qué tecnología seguir, sino de estar preparados para que cuando sepamos cuál es, poder adoptarla con seguridad en el menor tiempo posible". Una apuesta por la flexibilidad y el dato como brújula estratégica para una compañía que lleva un siglo anticipándose al cambio.

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