La desinformación genera un coste global de 500.000 millones al año

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Fake news

El fenómeno ya supone un riesgo económico sistémico que afecta a empresas, consumidores e instituciones. El impacto financiero es el más elevado, impulsado por fraudes basados en IA, manipulación de mercados y reseñas falsas. Sopra Steria reclama integrar la desinformación en la gestión de riesgos.

Sopra Steria ha presentado el estudio “The Global Economic Impact of Disinformation”, que concluye que este fenómeno genera unos 500.000 millones de dólares anuales, con un impacto directo en la estabilidad económica y política mundial. El documento señala que la desinformación habría costado 417.000 millones de dólares a la economía mundial en 2024, una cifra que evidencia la aceleración del problema y su creciente sofisticación.

La investigación, evalúa el impacto en tres grandes verticales: un impacto financiero de entre 353.500 y 456.400 millones de dólares, impulsado por reseñas falsas, manipulación de mercados, fraudes basados en IA —incluidos deepfakes— y la economía publicitaria que sostiene sitios de desinformación; un impacto social de hasta 19.900 millones de dólares, con efectos en salud pública, salud mental, polarización y erosión de la confianza institucional; y un impacto político de hasta 40.100 millones de dólares, que incluye interferencias electorales, campañas de propaganda, reorganización electoral y costes de protección democrática.

El informe subraya que el sector financiero es uno de los más expuestos, ya que su actividad depende de dos activos extremadamente vulnerables a la desinformación: la confianza y la información.

 

Los beneficios de la desinformación superan los recursos para combatirla

Mientras que los actores maliciosos y plataformas pueden generar miles de millones mediante contenido fraudulento, el presupuesto global dedicado al fact-checking no alcanza los 100 millones de dólares. Esta brecha amenaza la integridad de las economías modernas y la estabilidad democrática.

Antonio Peñalver, director general de Sopra Steria España, advierte que “la desinformación ya no es un fenómeno abstracto: es un riesgo económico tangible que afecta las decisiones de inversión, la estabilidad política y la cohesión social”.