La discriminación de género se agrava en el sector tecnológico
- Seguridad
Según un estudio de ISACA, casi la mitad de las mujeres del sector tecnológico han sufrido discriminación por género, un porcentaje (47%) que además ha ido a peor en los últimos dos años, teniendo en cuenta el 42% que arrojaba la misma encuesta de la asociación en 2024.
Durante el congreso Europe Conference 2026 de ISACA al que pudimos asistir la semana pasada (aquí y aquí tienes el resumen de las dos jornadas centrales), la organización aprovechó para reunirse con los periodistas presentes para comentar los resultados de una de sus últimas encuestas: "2026 Tech Workplace and Culture", que analiza distintos aspectos de la experiencia de los trabajadores tecnológicos.
El dato que más llama la atención del estudio es el de la cuestión de género. Pese a los esfuerzos hechos en los últimos años para concienciar sobre el tema y reducir la discriminación de género, ésta no ha hecho más que aumentar. Si en 2024 el 42% de las mujeres encuestadas afirmaba haberla sufrido, este año el porcentaje ha llegado al 47%, prácticamente la mitad.
El 63% de las mujeres cree que están infrarrepresentadas en el sector. En general, su satisfacción es menor a la de los hombres en cuestiones tan básicas como la cultura del trabajo, la seguridad en el puesto de trabajo o la proyección laboral. Más de la mitad de las mujeres (53%) sienten que tienen suficiente autoridad para contribuir a la estrategia corporativa, por el 66% de los hombres.
Más allá de la cuestión de género, el 34% de todos los encuestados considera una progresión de carrera "poco clara" como su principal barrera para progresar. En cuanto al estrés del sector, el 59% de los encuestados (57% de hombres y 64% de mujeres) afirman que han sufrido estrés laboral, debido a las altas cargas de trabajo (48%), la falta de recursos (43%) o la escasa colaboración de la dirección (43%).
Para Julia Hermann, vicepresidenta del capítulo alemán de ISACA explica que “las tasas de retención todavía son un reto, lo que significa que las buenas intenciones no se han convertido en acciones reales. Si las organizaciones quieren retener el talento y apoyar a su plantilla, deben demostrar que invierten en su personal mediante vías claras de desarrollo profesional, un apoyo real con su bienestar y un auténtico compromiso con la inclusión. Los empleadores que logren hacerlo correctamente serán los que retengan a sus mejores profesionales en un mercado cada vez más competitivo".