La banca destina hasta el 70% de su presupuesto TI a mantener sistemas heredados

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Las infraestructuras legacy siguen absorbiendo la mayor parte de la inversión tecnológica de bancos y aseguradoras, hasta el punto de que el 84% de los CIO y CTO reconoce haber cancelado proyectos de inteligencia artificial por las limitaciones de estos entornos, según datos de GFT.

La modernización tecnológica se ha convertido en una prioridad estratégica para el sector financiero. Más allá de los elevados costes de operación, los sistemas heredados están dificultando la capacidad de bancos y aseguradoras para innovar, desplegar proyectos de inteligencia artificial y responder con agilidad a un mercado cada vez más digital.

Según datos recopilados por GFT, entre el 52% y el 70% del presupuesto tecnológico de las entidades financieras continúa destinándose al mantenimiento de infraestructuras legacy. Esta situación limita los recursos disponibles para desarrollar nuevos productos, modernizar plataformas o ampliar iniciativas basadas en inteligencia artificial.

El impacto de esta dependencia tecnológica ya se refleja en los proyectos de transformación digital. El informe Global AI Report 2026 de GFT, revela que el 56% de los responsables tecnológicos afirma que las infraestructuras heredadas provocan retrasos moderados o significativos en el despliegue y escalado de la IA. Además, el 84% asegura haber cancelado al menos un proyecto de inteligencia artificial debido a estas limitaciones, mientras que el 22% reconoce haberlo hecho en varias ocasiones.

“Las entidades financieras ya no compiten únicamente por ofrecer mejores productos, sino por la velocidad con la que son capaces de innovar. Mantener sistemas heredados consume recursos, ralentiza la toma de decisiones y dificulta aprovechar todo el potencial de la inteligencia artificial, además de aumentar el riesgo de exposición a ciberataques", señala David González, director de Banca de GFT España.

 

El lastre económico y operativo de los sistemas legacy

La dependencia de plataformas diseñadas hace décadas continúa generando importantes desafíos para las organizaciones financieras. La escasez de profesionales especializados en tecnologías antiguas, la complejidad para modificar aplicaciones críticas y la dificultad para integrar nuevas capacidades incrementan los costes y ralentizan cualquier proceso de transformación.

Esta realidad contrasta con la situación de aquellas entidades que iniciaron hace años programas de modernización tecnológica. Según GFT, estas organizaciones operan actualmente con menores costes operativos, ciclos de desarrollo más rápidos y arquitecturas preparadas para incorporar capacidades de inteligencia artificial, automatización avanzada y servicios digitales en tiempo real.

La irrupción de la IA ha puesto de manifiesto una realidad incómoda para muchas entidades: el principal desafío ya no es acceder a la tecnología, sino disponer de infraestructuras capaces de aprovecharla. Los modelos de IA requieren datos accesibles y de calidad, plataformas flexibles e integraciones escalables, requisitos difíciles de cumplir en entornos heredados.

Frente a este escenario, la propia inteligencia artificial se está convirtiendo en una herramienta para acelerar la modernización tecnológica. GFT asegura que los programas de transformación apoyados en IA pueden reducir hasta un 60% los costes operativos y de infraestructura, además de mejorar el time-to-market entre un 25% y un 30%.

Estas tecnologías permiten automatizar tareas tradicionalmente complejas como la identificación de dependencias entre aplicaciones, la documentación del código, la extracción de reglas de negocio, la generación de pruebas o la planificación de migraciones. En algunos casos, el esfuerzo destinado a documentación puede reducirse hasta un 95%.

 

DORA aumenta la presión sobre las entidades financieras

A los desafíos tecnológicos se suma un entorno regulatorio cada vez más exigente. Normativas como el Reglamento de Resiliencia Operativa Digital (DORA) están obligando a las entidades financieras a revisar la capacidad de sus infraestructuras para garantizar la continuidad de negocio, mejorar la observabilidad de los sistemas y reforzar la gestión del riesgo tecnológico.

El nuevo marco europeo exige una mayor visibilidad sobre los activos tecnológicos, las dependencias entre sistemas y la capacidad de respuesta ante incidentes, aspectos para los que muchas plataformas heredadas no fueron diseñadas.

En este contexto, la modernización tecnológica ya no se percibe únicamente como una iniciativa para ganar eficiencia o acelerar la innovación. Para muchas entidades financieras se ha convertido en una necesidad estratégica para cumplir con los requisitos regulatorios, mejorar su resiliencia operativa y aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial.

Además, las previsiones apuntan a que esta necesidad seguirá creciendo durante los próximos años. Según las estimaciones citadas por GFT, el mercado global de modernización de sistemas legacy pasará de mover 25.760 millones de dólares en 2026 a 46.500 millones en 2030, impulsado por la creciente demanda de infraestructuras preparadas para la era de la IA.

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