Mientras que líderes como American Express, Citigroup y ING tienen programas públicos de divulgación de vulnerabilidades, casi todas las demás organizaciones de servicios financieros y aseguradoras de la lista Forbes Global 2000 no los tienen. Las compañías poco a poco están adoptando programas de bug bounty.
Las vulnerabilidades CVE-2018-1149 y CVE-2018-1150, denominadas Peekaboo por Tenable, están vinculadas al firmware NUUO NVRMini2, y una vez explotadas daría a los ciberdelincuentes acceso al sistema de gestión de control. No está claro cuántos fabricantes usan el firmware vulnerable.
No dejar el ordenador apagado permite lanzar un ataque, variante del Cold Boot Attack que se hiciera famoso en 2008, para extraer información sensible, incluso cuando el disco duro esté cifrado, según han descubierto investigadores de F-Secure.
Si bien la cantidad de ataques ha experimentado un aumento significativo, el tamaño de estos ataques es aún más preocupante. Durante el segundo trimestre, el tamaño medio ha crecido más del 500%, hasta los 26 Gbps, llegando a alcanzar un máximo de 359 Gbps.
El servidor abierto sin contraseña contenía una base de datos de 200 gigabytes con más de 4,5 millones de registros, incluidos nombres y direcciones de correo electrónico de clientes, datos eran utilizados por el equipo de marketing de Veeam. La base de datos ya es segura.
La vulnerabilidad de día cero se publicitó a través de un tweet vinculado a un repositorio de GitHub que contiene el código de la prueba de concepto del exploit. Como era de esperar, solo dos días después ya surgió una campaña por parte de un grupo denominado PowerPool.
El fabricante de automóviles eléctricos ha confirmado que, si mientras que se realiza una investigación de seguridad de buena voluntad en el software del coche el código se estropea, la compañía se hará cargo del arreglo.