La inteligencia de datos ayuda a las Administraciones a reducir las licitaciones desiertas
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En España quedaron sin adjudicar contratos públicos por valor de 5.236 millones de euros, un fenómeno que refleja las dificultades para conectar las necesidades de las Administraciones con las empresas capaces de atenderlas.
Publicar una licitación no garantiza encontrar una empresa dispuesta a ejecutarla. En España, concursos públicos presupuestados en 5.236 millones de euros quedaron desiertos, un 143 % más que los 2.154 millones registrados en 2021. El importe medio de estos contratos sin adjudicar superó los 4,47 millones de euros, según un análisis elaborado por DoubleTrade.
Las cifras ponen de manifiesto una de las paradojas de la contratación pública: el mercado alcanza grandes volúmenes de actividad, pero algunos procedimientos reciben pocas ofertas y otros no encuentran ninguna empresa dispuesta a asumirlos. Esta situación puede producirse incluso cuando existe un tejido empresarial con capacidad para suministrar los productos o prestar los servicios que necesitan las Administraciones.
La cuestión no consiste únicamente en publicar los contratos, sino en conocer mejor el mercado al que se dirigen y establecer condiciones que permitan a los proveedores adecuados concurrir.
«Cuando una licitación queda desierta tendemos a pensar que no existen empresas capaces de realizar ese trabajo, pero no siempre es así. En muchos mercados hay proveedores con experiencia suficiente que simplemente no han llegado al procedimiento o no han encontrado condiciones adecuadas para participar. El desafío para la Administración es conocer mucho mejor el mercado al que se dirige antes de publicar», explica Xavier Piccinini, director general de Intescia–DoubleTrade España.
Cuando existen empresas, pero no llegan las ofertas
Las licitaciones desiertas pueden responder a múltiples causas. Entre los factores que señalan los expertos del sector figuran los presupuestos insuficientes, los requisitos de solvencia desproporcionados, la rigidez de los pliegos, la falta de división en lotes, los riesgos contractuales elevados y los plazos de presentación demasiado ajustados.
A estos condicionantes se suma una dificultad menos visible: identificar qué empresas pueden suministrar los materiales necesarios o prestar los servicios requeridos. Un organismo público puede conocer a los proveedores habituales de su entorno y, sin embargo, desconocer compañías de otras regiones que ejecutan contratos similares para otras Administraciones.
La dimensión del mercado complica esta tarea cuando se aborda exclusivamente mediante consultas manuales. Según los datos de DoubleTrade, durante el primer semestre de 2026 se publicaron alrededor de 81.200 licitaciones por un importe de 89.500 millones de euros. Más de 38.350 correspondieron a servicios, 21.110 a suministros y 15.070 a obras.
En este contexto, disponer de información estructurada sobre el mercado proveedor permite ampliar la perspectiva de los órganos de contratación, detectar empresas con experiencia relevante y conocer las características de procedimientos comparables.
«Durante mucho tiempo la lógica ha sido publicar y esperar a que los proveedores encuentren el concurso. La tecnología permite recorrer también el camino contrario: conocer primero qué mercado existe y utilizar esa información para preparar mejor la contratación», señala Piccinini.
De esperar ofertas a identificar proveedores potenciales
La explotación de los datos de contratación permite incorporar una fase de análisis previa a la publicación de los pliegos. En lugar de limitarse a definir una necesidad y esperar a que las empresas localicen el procedimiento, los organismos pueden estudiar qué proveedores tienen experiencia en trabajos similares y qué características presentan los contratos comparables.
Cada adjudicación pública genera información sobre la empresa adjudicataria, el organismo contratante, el objeto del contrato, el importe, el territorio y la categoría de actividad. El análisis conjunto de estos datos permite reconstruir la actividad de los proveedores, reconocer patrones de contratación e identificar compañías que ya han acreditado su capacidad para ejecutar proyectos similares.
Plataformas de inteligencia comercial como DoubleTrade permiten cruzar variables como el objeto del contrato, los códigos CPV, los organismos contratantes, los territorios, los adjudicatarios anteriores, los importes y los históricos de contratación. Esta combinación facilita la elaboración de un mapa más amplio del mercado proveedor y aporta referencias para preparar procedimientos ajustados a las características del sector.
La información también ayuda a estudiar las condiciones económicas y administrativas de otras licitaciones. Comparar precios de adjudicación, consultar pliegos de organismos distintos y revisar sus cláusulas puede revelar requisitos que dificultan la participación o condiciones que conviene analizar antes de definir un nuevo procedimiento.
El aprovechamiento de esta información pública, distribuida entre numerosos expedientes, proporciona referencias para fundamentar las decisiones de contratación, detectar posibles obstáculos a la competencia y reducir el riesgo de que un procedimiento termine sin adjudicación.
Planificación contractual basada en datos
La inteligencia de datos también puede contribuir a mejorar la planificación de las compras públicas. El seguimiento de vencimientos y prórrogas ayuda a identificar necesidades de contratación, mientras que el análisis de tendencias sectoriales y territoriales permite estudiar inversiones y comparar presupuestos con proyectos de características similares.
Este enfoque puede aplicarse a contratos de servicios, suministros y obras, así como a proyectos financiados con fondos europeos. La consulta de adjudicaciones anteriores ofrece referencias sobre los precios de mercado, los proveedores que operan en cada ámbito y las condiciones bajo las que se han ejecutado proyectos comparables.
La finalidad no es anticipar qué empresa debe resultar adjudicataria ni orientar el procedimiento hacia un proveedor determinado. Se trata de proporcionar a los órganos de contratación información suficiente para definir necesidades realistas, justificar las condiciones de los pliegos y favorecer la concurrencia en igualdad de oportunidades, respetando los principios de transparencia, igualdad de trato y libre competencia.
«Los datos permiten sustituir una pregunta basada en la incertidumbre: “¿quién se presentará?”, por otra mucho más útil: “¿qué empresas sabemos que tienen experiencia para hacer este trabajo?”. Cuanto mejor conozca una Administración su mercado proveedor, más referencias tendrá para plantear una contratación competitiva», apunta Piccinini.
Contratos millonarios que quedaron sin adjudicar
Las licitaciones desiertas no se limitan a contratos menores ni a necesidades de alcance reducido. Entre los procedimientos de mayor importe que quedaron sin adjudicatario en 2025 figuran la construcción y explotación del Mercado Municipal de Teatinos de Málaga, con más de 490,5 millones de euros; el transporte sanitario terrestre de Extremadura, con más de 340,8 millones; y la gestión de residuos de Pontevedra, con 267,1 millones.
La dimensión económica de estos procedimientos evidencia la importancia de analizar las condiciones de contratación y el mercado al que se dirigen. La tecnología, por sí sola, no puede garantizar que una licitación encuentre empresas interesadas: si el presupuesto resulta insuficiente, los riesgos son excesivos o los requisitos restringen injustificadamente la participación, el procedimiento puede seguir sin recibir ofertas.
Sin embargo, el análisis de los contratos y las adjudicaciones anteriores permite conocer qué empresas trabajan para otros organismos, qué experiencia acumulan y en qué rangos económicos se desarrollan actividades similares. Esta información proporciona una base más sólida para preparar los pliegos y evaluar si las condiciones propuestas se ajustan a las características del mercado.
Los 5.236 millones de euros en contratos desiertos reflejan, en definitiva, que la publicación de una licitación no basta para garantizar su adjudicación. Conocer el mercado proveedor, aprovechar los datos públicos y fundamentar las condiciones contractuales en información contrastada ofrece a las Administraciones herramientas para ampliar la concurrencia, mejorar la planificación y favorecer un uso más eficiente de los recursos públicos.