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La tecnología hará desaparecer uno de cada siete empleos

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empleados-foto INCIBE

El 30% de los empleos en los países de la OCDE experimentarán cambios y uno de cada siete trabajos actuales directamente desaparecerá. Éstas son dos de las conclusiones de un nuevo estudio de Randstad Research, cuyos autores destacan que, tras esta etapa de confinamiento, la automatización y la tecnología influirán aún más en la evolución del mundo del trabajo.

 

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A pocos sorprenderá que muchas empresas hayan podido continuar con su actividad implantando medidas de teletrabajo. Este estudio de Randstad, titulado “Flexibility at Work”, señala que el 42,8% de las empresas españolas implantan medidas de teletrabajo para poder continuar con su actividad durante el confinamiento. Además, añade que en el caso español, antes de declararse el estado de alarma, el 68,6% de los empleados españoles quería teletrabajar, pero no podía porque su empresa no se lo permitía.

Estos datos ya habían sido constatados por otros informes. Sin embargo, este nuevo trabaja que firma la empresa de Recursos Humanos pone sobre la mesa otros pronósticos que dejan entrever que, a partir de ahora, se van a producir cambios en el mercado laboral de los que, sin duda, conviene estar al tanto.

Parte de ellos vienen de la digitalización que, probablemente, debido a la situación actual se acentuará. Por ejemplo, se va a producir una evolución de muchas formas de trabajo, de tal modo que en los países de la OCDE, el 30% de los empleos se modificarán mientras uno de cada siete trabajos actuales directamente desaparecerá.

Otro de sus impactos será la aparición y diversificación de nuevos regímenes de trabajo “más allá de los empleos fijos a tiempo completo”, dice el estudio. Van a aflorar otras formas contractuales aumentarán su presencia, como el trabajo a tiempo parcial, el empleo a través de ETT, autónomos, etc. “La tendencia de estas nuevas formas de trabajo se está acelerando, ya que, por ejemplo, en EEUU han pasado del 10,7% al 15% entre 2005 y 2015”, subraya.

También crecerá la economía gig, basada en pequeñas tareas o encargos que se pueden llevar a cabo a través de plataformas digitales. El uso de estas herramientas ha experimentado un crecimiento del 30% entre 2016 y 2019 en todo el mundo y ya es la principal fuente de ingresos para el 2% de los adultos de la Unión Europea. Los profesionales destacan la flexibilidad y la conciliación que estas nuevas formas de trabajo ofrecen, aunque están encontrando oposición en algunas regulaciones laborales.

“El teletrabajo no va a ser el único avance tecnológico obligado que nos va a traer la pandemia. La automatización va a ver crecer su protagonismo por la importancia de evitar aglomeraciones, lo cual, lejos de amenazar al empleo, va a generar nuevas oportunidades. Para los profesionales interesados en aprovecharlas, es recomendable seguir de cerca la evolución del mercado laboral y apostar por la formación continua”, explica Valentín Bote, director de Randstad Research.

Al hilo de la automatización, la firma de RRHH cree que la robotización no se va a quedar “fuera de esta ecuación” e irá en aumento. El estudio de Randstad destaca que la adquisición de robots ha experimentado a nivel mundial un crecimiento promedio del 16% al año en la última década. De hecho, en España hay 157 robots industriales en fábricas por cada 10.000 trabajadores, lo que se traduce en una tasa de robotización del 1,57%, por delante de la media europea 1,06%.

La automatización no tiene por qué ser algo que destruya empleo, sino que, por ejemplo, hay una correlación entre los países que envejecen más tarde con su mayor uso como, por ejemplo, para ofrecer determinados servicios sociosanitarios. Además, el estudio menciona que la adopción de soluciones de RRHH, por ejemplo, ayuda a gestionar mejor el talento y a mejorar los procesos de adquisición y retención.

Además, el avance de las nuevas tecnologías está generando nuevos puestos de trabajo de perfiles disruptivos, en tres áreas fundamentales. Por un lado, los trabajos fronterizos, que implican producir, instalar, mantener y desplegar directamente tecnologías nuevas. Son, por ejemplo, los trabajos relacionados con la integración de robots en los procesos productivos o la optimización de motores de búsqueda.

Otra área de actividad dinamizada por la tecnología son los denominados trabajos de última milla. Se tratan de tareas prácticamente automatizadas que aún necesitan de la intervención de un profesional, como la entrada de datos o los etiquetadores de contenido.

Por último, el trabajo que el estudio denomina “para los ricos” es aquel tipo de empleo que nace por el incremento de ingresos y de poder adquisitivo entre los perfiles tecnológicos. Se trata de profesiones que, en ocasiones, ya existían, pero diariamente surgen nuevas ocupaciones derivadas de necesidades de la sociedad.

El déficit de talento tecnológico, entre los desafíos
Entre los desafíos que habrá que afrontar en el mercado laboral en el futuro figura la dificultad de encontrar determinados perfiles tecnológicos, lo que no es nuevo, pero a lo que se une también “una organización del mercado laboral arcaica”, en el que se hace evidente la necesidad de que las estructuras institucionales se adapten al crecimiento de las nuevas formas de trabajo, permitiendo así flexibilidad y libertad de movimiento. A juicio de los autores, “es necesario revitalizar el diálogo social, en especial con el objetivo de pulsar la opinión de trabajadores de la economía gig para así concretar los mejores modos para su desarrollo.”

Por último, Randstad destaca la necesidad de aumentar el esfuerzo e inversión para desarrollar las habilidades de los trabajadores, ya que la economía actual está precisando cada vez más de perfiles transversales y que sepan adaptarse a las necesidades que el empleador pueda tener en cada momento.