El 65% de las empresas ya utiliza IA de forma habitual, pero la formación no sigue el mismo ritmo

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El estudio BTS AI Pulse Survey 2026, elaborado a partir de las respuestas de 388 profesionales de distintos sectores y geografías, identifica la falta de habilidades y confianza de los empleados como el principal obstáculo para adoptar inteligencia artificial, señalada por el 47% de los encuestados.

La adopción de la inteligencia artificial en las empresas avanza a mayor velocidad que la preparación de las personas encargadas de utilizarla. Esta es una de las principales conclusiones del BTS AI Pulse Survey 2026, un estudio de la consultora BTS basado en las respuestas de 388 profesionales, entre ellos directivos, mandos intermedios y empleados de diferentes sectores y regiones.

El informe refleja una brecha entre el acceso a las herramientas y la capacidad de las plantillas para aprovecharlas. Aunque la inteligencia artificial ocupa un lugar destacado en la estrategia de numerosas compañías y la inversión en infraestructura tecnológica alcanza grandes magnitudes, los indicadores agregados de productividad no muestran una aceleración equivalente.

Según la encuesta, el 65% de los participantes afirma que más de una cuarta parte de la plantilla de su organización utiliza habitualmente herramientas de IA en su trabajo. En el 26% de los casos, el uso alcanza entre el 51% y el 75% de los empleados, mientras que el 15% declara que supera el 75% de la plantilla.

La formación presenta un panorama distinto. Solo el 38% de los encuestados señala que más de la mitad de los empleados ha recibido capacitación específica en IA. En el extremo contrario, el 22% reconoce que menos del 10% de su plantilla ha recibido formación.

Estos resultados muestran que la disponibilidad de herramientas no garantiza que los trabajadores sepan utilizarlas de forma eficaz, segura y alineada con los objetivos de negocio.

 

La alfabetización en IA también es una obligación normativa

La preparación de los empleados adquiere relevancia tanto desde el punto de vista empresarial como regulatorio. El artículo 4 del Reglamento europeo de inteligencia artificial, conocido como AI Act, establece la obligación de que proveedores y responsables del despliegue de sistemas de IA adopten medidas para garantizar un nivel suficiente de alfabetización en esta tecnología entre el personal y otras personas que la utilicen en su nombre, teniendo en cuenta sus conocimientos, experiencia, formación y el contexto de uso.

En consecuencia, las organizaciones necesitan abordar la capacitación de forma estructurada y adaptada a las funciones de cada equipo, en lugar de limitarse a facilitar licencias o accesos a herramientas.

«Lo que múltiples estudios y análisis muestran es que la mayoría de las organizaciones está en IA “a través de suscripciones”, pero muy pocas la han convertido en una capacidad real. Nuestro estudio sugiere el porqué: el acceso se ha democratizado; la capacitación, no», señala Isaac Cantalejo, Managing Director de Netmind, compañía del grupo BTS especializada en tecnología.

 

La falta de habilidades y confianza, principal barrera para adoptar IA

El desfase entre el despliegue tecnológico y la preparación de los empleados también se refleja en los obstáculos identificados por el estudio. La falta de habilidades o de confianza de los trabajadores encabeza la lista, con un 47% de las respuestas.

Las siguientes barreras son la formación insuficiente, señalada por el 32%; la falta de claridad en la gobernanza, con un 31%; y el temor a perder el empleo, también con un 31%. A continuación aparecen los procesos de trabajo que no se han rediseñado para integrar la inteligencia artificial, con un 21%.

Las limitaciones tecnológicas o las deficiencias de las propias herramientas ocupan el sexto lugar, con un 19%. La diferencia entre estos porcentajes apunta a que los principales frenos no se encuentran exclusivamente en la tecnología, sino en las capacidades, la cultura y la organización del trabajo.

«Las organizaciones están dando acceso a la IA antes de dar a las personas la capacidad de usarla bien. Ese desfase es hoy el principal freno a la adopción, no la tecnología, sino la confianza de quienes tienen que trabajar con ella», explica André Ribeiro, Senior Vice President & Partner, Head of Iberia en BTS.

Ribeiro considera que la inteligencia artificial debe abordarse como una oportunidad centrada en las personas y que las barreras más importantes son humanas, culturales y organizativas, más que técnicas.

En este ámbito se sitúa el trabajo de Netmind, la práctica de IA del grupo BTS, que ayuda a las organizaciones a desarrollar capacidades internas para convertir el acceso a estas herramientas en resultados sostenibles.

 

Capacitación, experimentación y acceso: las prioridades empresariales

Las respuestas de los profesionales muestran que las organizaciones reconocen la importancia de preparar a sus equipos. Entre las principales prioridades de sus agendas de IA para los próximos doce meses destacan tres medidas:

-     Desarrollar las habilidades y la confianza de los empleados: 47%.

-     Reservar tiempo y espacio para aprender y experimentar con IA: 47%.

-     Ampliar el acceso a las herramientas de inteligencia artificial: 46%.

Estas prioridades se sitúan por delante de iniciativas más avanzadas, como la adopción de IA agéntica, mencionada por el 26%, o el desarrollo de marcos de gobernanza y políticas de uso, con un 23%.

Los datos apuntan a una necesidad doble: facilitar que los trabajadores conozcan las herramientas y crear las condiciones organizativas para que puedan probarlas, aprender de los resultados e incorporarlas a sus tareas de forma útil.

Para Ribeiro, las prioridades identificadas comparten un componente humano: desarrollar habilidades y confianza, ofrecer tiempo para experimentar y ampliar el acceso. El directivo considera que las empresas deben prestar mayor atención a la curiosidad y a la capacidad de adaptación en sus estrategias de contratación y desarrollo del talento.

 

De los cursos a las capacidades internas

La formación aislada no basta para cerrar la brecha entre disponibilidad y aprovechamiento de la inteligencia artificial. El reto consiste en desarrollar competencias que puedan aplicarse al trabajo cotidiano, acompañadas de procesos adecuados, criterios claros y mecanismos de gobernanza.

Cantalejo advierte de que formar no debe confundirse con ofrecer un curso. A su juicio, las organizaciones necesitan construir capacidades propias que permitan obtener valor de sus inversiones en IA mediante el rediseño de procesos, la definición de criterios de uso y el establecimiento de modelos de gobierno capaces de adaptarse a cambios en las herramientas y los proveedores.

El responsable de Netmind subraya también la relación entre capacitación y cumplimiento normativo: las empresas deben poder demostrar que han preparado adecuadamente a las personas que utilizan estas tecnologías.

El estudio de BTS dibuja así un escenario en el que la adopción de inteligencia artificial depende tanto del acceso a las herramientas como de la preparación de quienes las utilizan. La formación específica, la confianza de los empleados, el tiempo para experimentar y la adaptación de los procesos aparecen como factores esenciales para transformar la inversión tecnológica en resultados empresariales sostenibles.

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