Aunque 6 de cada 10 responsables de seguridad reconoce que es fundamental validar la efectividad de los controles de seguridad, un 14% lo hace menos de una vez al año, según un estudio de Cymulate. Además, las empresas han ampliado el uso de estas tecnologías sin validación a los empleados que trabajan en remoto.
Más del 17% de todos los vectores de ataque examinados resultaron ser de alto riesgo. Desde ataques DDoS a los sistemas de transporte inteligentes (ITS), que podrían bloquear las comunicaciones, a sistemas de automóviles conectados expuestos y vulnerables, que se descubren fácilmente.
La utilización de esta técnica puede provocar numerosos daños a las empresas en forma de desinformación, implicación en delitos, daño a la imagen, difamaciones, estafas económicas, etc. y también en el usuario, ya que la suplantación de identidad puede tener graves consecuencias.