La IA dispara el emprendimiento en solitario y transforma el mapa startup español
- IT Trends
La expansión de la inteligencia artificial está favoreciendo la aparición de startups fundadas por una sola persona, los solopreneurs, una tendencia que gana fuerza en España y que anticipa una transformación profunda de los modelos de emprendimiento en los próximos años.
La IA se está consolidando como un multiplicador de capacidades que permite a los emprendedores lanzar proyectos con menos recursos, menos equipo y una mayor capacidad de ejecución. Así lo indica el Mapa del Emprendimiento 2026, elaborado por South Summit e IE University, que detecta una relación directa entre la adopción de inteligencia artificial y el crecimiento de los denominados solopreneurs, fundadores que desarrollan y operan sus empresas sin socios.
En España, estas startups ya representan el 26,5% del ecosistema, frente al 23% registrado el año anterior. Además, el estudio concluye que el fenómeno es más intenso cuando la IA constituye la tecnología principal del negocio.
Según Salvador Aragón, CIO de IE University, “la combinación de inteligencia artificial y emprendimiento individual constituye uno de los primeros indicios de una transformación mucho más profunda de la actividad emprendedora”.
La IA se convierte en una herramienta universal
Más allá de las startups especializadas en inteligencia artificial, el informe muestra que la tecnología se está extendiendo como herramienta transversal dentro del ecosistema. En España, el 64,2% de las startups utiliza IA, aunque solo el 40,9% la considera el núcleo de su propuesta de valor. La diferencia de más de 23 puntos es la más elevada entre todas las regiones analizadas.
La situación es similar a escala internacional. El 66,8% de las startups europeas emplea inteligencia artificial como tecnología principal o secundaria, mientras que en Estados Unidos y Canadá la cifra alcanza el 62,5%.
Esta evolución apunta a un escenario en el que la IA dejará de ser un elemento diferencial para convertirse en una capacidad básica integrada en prácticamente cualquier modelo de negocio emprendedor.
El estudio también dibuja un ecosistema español que gana experiencia y resiliencia. La edad media de las startups ha aumentado un 59% desde 2019, pasando de 2,2 a 3,5 años, mientras que el 61% de los proyectos tiene entre uno y cinco años de actividad.
Sin embargo, esa madurez todavía no se traduce en una mayor escala empresarial. Solo el 17,9% de las startups españolas genera más del 20% de sus ingresos fuera de su mercado principal, por debajo del 24,9% registrado en Europa.
El informe identifica precisamente la internacionalización como uno de los grandes desafíos de futuro para el emprendimiento español, junto con el crecimiento empresarial y la mejora de la capacidad de innovación.
Otra de las conclusiones destacadas es el creciente atractivo del modelo latinoamericano. Frente a los ecosistemas centrados en el crecimiento acelerado y la captación de financiación, las startups de América Latina están demostrando una mayor orientación hacia la rentabilidad desde etapas tempranas.
El 28,6% de las empresas emergentes latinoamericanas declara un EBITDA positivo, frente al 9,3% de las europeas. Para los autores del informe, esta diferencia podría impulsar una transferencia de modelos de negocio en sentido inverso al habitual, con emprendedores europeos incorporando estrategias de crecimiento más sostenibles y enfocadas en mercados locales.
Financiación, patentes y visibilidad como asignaturas pendientes
Pese a los avances, el estudio alerta de varios retos estructurales. Solo el 19,8% de las startups españolas dispone de alguna patente registrada, frente al 24,9% de la media europea. Además, la dependencia de recursos propios sigue siendo muy elevada: el 61% de las empresas financia su primera ronda principalmente con fondos propios.
A ello se suma una demanda recurrente del ecosistema. La visibilidad se mantiene como la principal preocupación de las startups españolas, incluso por delante de la captación de inversión, una singularidad que diferencia a España del resto de regiones analizadas.