Cómo la IA está exigiendo un nuevo enfoque en el diseño de los centros de datos

  • Opinión
Victor Gago - Schneider Electric

La aceleración de la IA está llevando las densidades de potencia a niveles inéditos y planteando nuevos retos en la arquitectura del centro de datos.

Por Víctor Gago, Data Center and C&SP Sales Manager en Schneider Electric 

 

La adopción de clústeres de inteligencia artificial está elevando las densidades de potencia y el calor generado por los servidores a niveles que hace pocos años no se contemplaban. En los despliegues más avanzados, las previsiones apuntan a racks que operarán en rangos de cientos de kilovatios e, incluso, acercándose al megavatio, una magnitud que está acelerando la evolución del diseño del centro de datos. Este crecimiento obliga a reconsiderar cómo se dimensionan la energía, la refrigeración y la integración de nuevos bloques de computación intensiva.

La combinación de alta potencia y cargas térmicas extremas está generando desafíos que obligan a replantear la arquitectura del centro de datos. La complejidad de implementación aumenta, especialmente en infraestructuras que no fueron diseñadas para gestionar perfiles de potencia tan dinámicos. A este entorno más exigente se suman retos operativos como el riesgo en la implementación y la falta de personal especializado capaz de gestionar infraestructuras avanzadas.

Estas tendencias no afectan únicamente a los grandes operadores. En mercados como Norteamérica ya se proyectan densidades de entre 600 kW y 1 MW por rack en arquitecturas basadas en GPU, lo que confirma que el diseño tradicional está alcanzando sus límites. Este escenario incrementa la presión sobre la refrigeración líquida, la distribución eléctrica de alta potencia y la gestión térmica integrada, llevando a considerar soluciones más holísticas.

 

El auge de los pods modulares y los diseños de referencia

Para dar respuesta a este escenario, están ganando relevancia las arquitecturas modulares y prefabricadas que permiten añadir capacidad de alta densidad de forma más rápida y predecible. Este tipo de configuraciones agrupa en un único bloque todos los elementos necesarios para soportar cargas intensivas, desde la distribución eléctrica a la gestión térmica avanzada, reduciendo la complejidad habitual en los despliegues de nueva generación. Al estar predefinidos y validados, facilitan escalar sin partir de cero y acortar los plazos de implementación.

Este enfoque modular se complementa con diseños de referencia eléctricos y térmicos desarrollados junto a socios tecnológicos como NVIDIA. Estos diseños permiten replicar centros de datos preparados para IA en múltiples ubicaciones, aportando predictibilidad y reduciendo riesgos en la fase de diseño. Para los operadores, esto significa poder incrementar capacidad sin partir de cero y ajustando la infraestructura al ritmo real de evolución de sus cargas de trabajo.

Además, los pods AI-ready están empezando a adoptarse en entornos corporativos e industriales, donde la modularidad permite incorporar capacidad adicional sin necesidad de acometer grandes rediseños de la infraestructura existente. Su flexibilidad permite evolucionar de forma progresiva, incorporando nuevos módulos a medida que crecen las necesidades de computación.

 

Prepararse hoy para la próxima ola de computación intensiva

La aceleración de la IA no solo implica más potencia; exige infraestructuras capaces de escalar con fiabilidad, operar de manera eficiente y adaptarse a un hardware en continua evolución. Avanzar hacia arquitecturas modulables, prefabricadas e interoperables será clave para acompañar la próxima ola de computación intensiva. Este enfoque permitirá a los operadores responder con rapidez a nuevas demandas, incrementar capacidad sin partir de cero y garantizar que cada clúster de IA entra en producción al ritmo que el negocio necesita.