La seguridad como servicio: menos herramientas y más acompañamiento
- Opinión
La oferta tecnológica para las empresas no ha dejado de crecer. Cada día surgen nuevas soluciones, nuevas plataformas, nuevas capas de automatización. Sin embargo, el nivel de riesgo no ha disminuido; al contrario, las ciberamenazas se han multiplicado y las empresas son cada vez más vulnerables.
Por Maxi Fernández, CEO de ASAC
Paradójicamente, el problema no es la falta de tecnología sino la falta de acompañamiento experto. En nuestro día a día continuamente escuchamos a nuestros clientes decirnos que tienen demasiadas herramientas, incluso conocimientos, pero poco tiempo para sacar lo mejor de ellos. No puedo estar más de acuerdo.
Otra realidad a la que se enfrentan las empresas es la saturación del mercado tecnológico. ¿Cuántos players hay en el sector TI? Incontables. Una locura para los clientes y para la propia y necesaria competencia. En este caso tengo claro una máxima que siempre he defendido y que ha sido una seña de identidad que, en el caso de ASAC, nos ha acompañado durante toda nuestra trayectoria: el valor de la confianza. Las empresas no necesitan únicamente una nueva solución de seguridad, sino un socio que responda siempre, que conozca su entorno, su realidad, sus puntos débiles y su ritmo de crecimiento. En nuestro caso contamos con un equipo altamente cualificado, con más del 80% técnicos que, pese a su juventud, gran parte de ellos lleva con nosotros más de 10 años. Esa agilidad, dinamismo y cercanía aportan un valor diferencial en el mercado.
Día a día trabajamos con la incertidumbre, los cambios, las ciberamenazas, y tengo claro que la diferencia entre un incidente crítico y un mero susto no está únicamente en tener la herramienta perfecta. Está en tener a alguien que atienda una llamada a las dos de la madrugada, que conozca la infraestructura de la empresa mejor que su propio equipo y que no necesite explicaciones cada vez que ocurre algo. Esa confianza no se improvisa ni se compra: se construye acompañando y convirtiéndose en una extensión de nuestro cliente.
Las personas en el centro del negocio
A veces, las empresas ponen el foco en intentar resolver la seguridad de la compañía aumentando las capas de tecnología. Desde luego, estar actualizado y ser cada vez más exigente en el cumplimiento tecnológico va a ser una garantía para nuestra seguridad. Sin embargo, a la par, también genera complejidad y, a veces, una falsa sensación de control.
El futuro –y el presente de las organizaciones que mejor funcionan– pasa por un modelo donde la seguridad se presta como un servicio gestionado, no como una suma de herramientas y aplicaciones. Un modelo donde el cliente delega no solo la plataforma, la operativa diaria y las operaciones, sino también el criterio y la responsabilidad diaria.
La clave no reside solo en el producto, sino el acompañamiento continuo: análisis proactivo, supervisión 24x7, un interlocución experta y cercana… En definitiva, una persona que hable tu mismo idioma y que te aporte una respuesta inmediata. En nuestra empresa lo vemos cada día. Las organizaciones no buscan un proveedor más; buscan un equipo que les entienda, que se involucre y que esté disponible sin excusas. Cuando la tecnología se vuelve crítica –y hoy lo es para cualquier pyme que quiera competir– la confianza es lo que marca la diferencia.
Por eso, cuando una empresa encuentra un socio capaz de combinar infraestructura robusta, especialización y acompañamiento 24x7, la tecnología deja de ser un dolor de cabeza y se convierte en un motor de crecimiento. La conclusión es sencilla: la seguridad del futuro será gestionada, cercana y personalizada, o no podrá ser nunca seguridad.