Una de las técnicas más rentables para los ciberdelincuentes, combinada además con herramientas de automatización, se basa en combinaciones reales de contraseñas logradas en filtraciones anteriores que se siguen utilizando, por lo que son más difíciles de detectar por parte de los sistemas de ciberseguridad.
Este modelo de desarrollo de malware reescribe continuamente el mismo código en múltiples lenguajes de nicho para generar un volumen masivo de variantes. La estrategia, observada en ataques del grupo APT36, complica la detección, satura las defensas y aprovecha plataformas legítimas para ocultar comunicaciones maliciosas.
El equipo de investigación de amenazas de Kaspersky detalla el funcionamiento del loader de malware RenEngine, detectado hace ya un año y que para su difusión se integró primero en videojuegos crackeados, antes de pasar a versiones pirateadas de aplicaciones muy conocidas.
Según el análisis del Google Threat Intelligence Group, en 2025 la explotación de los entornos empresariales alcanzó su máximo histórico, mientras que, por primera vez, los ataques de día cero atribuidos a proveedores comerciales de vigilancia superó a la de grupos patrocinadas por Estados.
En 2025 se detectaron más de ocho millones de ataques DDoS, algunos alcanzando los 30 Tbps, impulsados por botnets resilientes, IA y grupos hacktivistas coordinados. Los ataques combinan múltiples vectores, reconocimiento adaptativo y explotación masiva de dispositivos IoT.
Según un estudio de Kaspersky, hasta un 36% de las organizaciones españolas planea establecer su propio Centro de Operaciones de Seguridad para poder fortalecer su postura de ciberseguridad, motivadas entre otras cosas por la necesidad de hacer frente a amenazas cada vez más sofisticadas y peligrosas.
El mercado de ciberseguridad crecerá impulsado por la adopción acelerada de plataformas unificadas y soluciones basadas en inteligencia artificial. El software concentrará más de la mitad del presupuesto y será el segmento de mayor crecimiento, mientras los servicios gestionados ganan peso ante la escasez de talento.
Desde ESET avisan de que uno de los mayores riesgos actuales para las organizaciones es la falta de visibilidad sobre lo que sucede en sus sistemas, que podría permitir a los atacantes desplazarse durante semanas sin ser detectados, esperando el momento idóneo para lanzar un ataque.
Los atacantes ya no necesitan irrumpir en los sistemas, sino que encuentran formas de iniciar sesión aprovechando IA, identidades falsas y vulnerabilidades tradicionales. Estos actores combinan ataques masivos, como DDoS récord, con infiltraciones silenciosas en infraestructuras críticas y cadenas de suministro.
Los ciberdelincuentes manipulan funciones legítimas de la plataforma para enviar correos engañosos, eludir filtros y ganar credibilidad. Las invitaciones se envían desde direcciones oficiales, lo que dificulta su detección. Kaspersky alerta de un aumento de fraudes y vishing basados en esta técnica.
El congreso, un referente de la ciberseguridad en España, celebrará su sexta edición en América del 27 al 29 de mayo, en esta ocasión en la capital de la República Dominicana, un país al que vuelve después de las dos ediciones que se realizaron en la Ciudad de Panamá.
Seis de cada diez empresas consideran que la inteligencia artificial es ya su mayor riesgo de seguridad de datos. La expansión del acceso automatizado y los deepfakes disparan los incidentes de identidad. La visibilidad y el cifrado deben convertirse en pilares centrales de la estrategia de protección.