Los teléfonos inteligentes han pasado a tener un rol protagónico en la vida digital de sus dueños, lo que los convierte también en dispositivos muy atractivos para los ciberdelincuentes. Como recuerdan desde ESET, no siempre es evidente si el móvil se ha visto comprometido.
Con más de 25.000 casos de phishing detectados en España en 2025, estos ataques son uno de los principales vectores de entrada en los entornos corporativos. A menudo son intentos de suplantación de identidad que parten de mensajes o correos electrónicos fraudulentos.
José Ángel de Bustos, Senior Specialist Solution Architect en Red Hat, destaca que la inclusión de RHEL en el catálogo CPSTIC del CCN supone un impulso decisivo para la soberanía digital en España. La compañía refuerza así su papel como proveedor estratégico en infraestructuras críticas y servicios esenciales.
Las pruebas continuas, basadas en inteligencia artificial pero realizadas con intervención humana, son la base de la propuesta de la compañía para afrontar los desafíos que suponen Ias IAs como Mythos, considerada tan peligrosa que sus creadores solo se han atrevido a compartirla con un puñado de organizaciones.
El método aprovecha flujos de autenticación legítimos, elude la autenticación multifactor y otorga a los ciberdelincuentes tokens válidos durante días o semanas. Barracuda Networks advierte de que esta modalidad se está industrializando a través de kits PhaaS como Evil Tokens.
La inteligencia artificial, sumada a las técnicas clásicas de ingeniería social, ha provocado que estos ataques sean mucho más difíciles de identificar. Incluso sistemas a priori tan fiables como los de reconocimiento facial están en riesgo, como han demostrado desde ESET.
La plataforma de seguridad de aplicaciones de la compañía se integra en el entorno cloud de Google, alineándose con su arquitectura nativa, conectándose al balanceador de cargas y escalando la propia ciberseguridad al mismo tiempo que lo hacen las aplicaciones corporativas.
La brecha ya no está solo en la detección del fraude, sino en la capacidad de respuesta, comunicación y resiliencia de bancos y aseguradoras. El nuevo marco regulatorio eleva la exigencia sobre prevención, continuidad operativa y gestión del riesgo residual.
La colaboración ampliada entre las dos compañías busca ofrecer la máxima seguridad en la adopción empresarial de la inteligencia artificial generativa de alto rendimiento, con flujos de trabajo autónomos basados en agentes de IA, de forma escalable y en Google Cloud.