Las aseguradoras están absorbiendo la mayor parte del impacto económico de los incidentes digitales, incluso en un contexto de amenazas cada vez más sofisticadas. El ransomware continúa siendo el siniestro más dañino para las empresas globales, con interrupciones prolongadas y pérdidas millonarias.
Bitdefender detalla nuevas técnicas de ataques que son capaces de eludir las defensas del sistema operativo, desde los EDR hasta los sistemas de seguridad integrados, utilizando una funcionalidad legítima de Windows, en concreto de la virtualización del sistema de archivos.
Los ataques suplantan entidades financieras, servicios de inteligencia artificial y redes sociales corporativas para robar credenciales, información confidencial y fondos de pequeñas empresas y emprendedores. El correo electrónico y las plataformas legítimas de terceros se consolidan como los principales vectores de entrada.
Un nuevo informe de WatchGuard revela que los malos hábitos de los empleados, con un auge del uso no autorizado de herramientas de inteligencia artificial y costumbres de trabajo poco seguras, los ha convertido en responsables del aumento del riesgo en ciberseguridad.
Kaspersky ha alertado del regreso, en forma de QR fraudulentos, de una añeja técnica de ofuscación, en la que se crean imágenes con códigos creados con caracteres de texto de modo que se puedan esquivar los sistemas de control del email que basan la detección en las imágenes.
La operación unifica PAM, control de accesos, protección de identidades y detección de amenazas basadas en identidad en una única arquitectura. Según Rohit Ghai, CEO de Barracuda, “proteger tanto las identidades humanas como las no humanas es esencial para lograr una verdadera ciberresiliencia”.
Uno de los segmentos del sector seguros de mayor crecimiento es el de los centrados en el riesgo cibernético, pero mientras los propios mediadores tienen dudas respecto a cómo explicarlos, muchas de las empresas españolas todavía creen que las ciberamenazas no les van a afectar.
los correos electrónicos maliciosos aumentaron un 36% en la segunda mitad de 2025, según la telemetría de ESET, que destaca el creciente atractivo de los emails para los ciberdelincuentes, que ven en ellos una puerta de entrada a toda la vida digital de sus víctimas.