El nuevo set de exploits, utilizado en campañas de ciberespionaje que se consideran relacionadas en su mayoría con China, es capaz de encadenar vulnerabilidades de Chrome y Windows y podría llegar a adaptarse para las ciberamenazas de delincuencia común.
Pese a la existencia de las herramientas adecuadas y, a menudo, de presupuesto suficiente para desarrollar un modelo de ciberseguridad avanzado, basado en una estrategia Zero Trust, muchas compañías no llegan a implantarlo por la parálisis que genera la complejidad.
El último informe de amenazas de la IA que realiza Google destaca el modo en que la inteligencia artificial agentiva ya se utiliza en todo el ciclo de vida de las ciberamenazas para optimizar sus operaciones, cada vez más integrada de forma masiva en todas sus actividades.
La compañía ha lanzado Cloud Secure Edge, una nueva solución nativa de la nube con la que propone superar el modelo tradicional de acceso remoto basado en redes privadas virtuales en favor de un enfoque Zero Trust Network Access, más granular, dirigido y seguro.
Si a veces nos cuesta recuperar las rutinas tras unas semanas de vacaciones, los equipos que hemos utilizado cuando estábamos en entornos no habituales también pueden tener un retorno difícil, después de haberse visto expuestos a redes públicas, aplicaciones desconocidas o incluso intentos de robo de credenciales, como recuerda ESET.
Pese a los riesgos que puede suponer la utilización de la inteligencia artificial en el periodo formativo, la realidad de la IA en el entorno educativo quizá ya ni se pueda ni se deba detener. Lo que sí se puede es capacitar a los más pequeños para que aprendan a manejarla adecuadamente.
Una investigación de Kaspersky revela que los usuarios de macOs informan de una mayor incidencia del phishing (12%) que los de Windows (9%). La razón podría ser la falsa sensación de seguridad que genera la percepción de que su sistema es más seguro, por lo que toman menos medidas de protección.
Tanto en transacciones de consumo como en entornos laborales, se aceptan a menudo las capturas de pantalla como justificantes de pago. Sin embargo, como recuerdan desde ESET, las capacidades de las herramientas de creación y edición de imagen permiten falsear fácilmente cualquier factura.
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