La ciberseguridad se convierte en prioridad global: ¿qué hay que mejorar?

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El último Índice de Ciberseguridad Global (ICG) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT), en el que España figura en el cuarto puesto, muestra un mundo más comprometido con reducir las amenazas de ciberseguridad pero también una serie de carencias en aspectos como la formación, la seguridad de la infraestructura esencial y la protección de datos personales.

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El último Índice de Ciberseguridad Global (ICG) de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) muestra un compromiso creciente en todo el mundo para afrontar y reducir las amenazas a la ciberseguridad. Los países están trabajando para mejorar su ciberseguridad a pesar de los desafíos de la COVID-19 y el rápido cambio de las actividades cotidianas y los servicios socioeconómicos hacia la esfera digital. Entre ellos España, que figura en cuarto puesto a nivel mundial en el Índice, situándose sólo por detrás de Estados Unidos, Reino Unido, Arabia Saudí y Estonia, y empatada con Corea del Sur y Singapur.

Según el ICG de 2020, alrededor de la mitad de los países a nivel mundial dicen haber formado un equipo nacional de intervención en caso de incidente informático, lo que indica un aumento del 11% desde 2018. La rápida adopción de las tecnologías de la información y la comunicación durante la pandemia de COVID-19, ha hecho de la ciberseguridad una prioridad.

Como afirma el Secretario General de la UIT, Houlin Zhao, "en estos tiempos difíciles, la dependencia sin precedentes de las TIC para impulsar la sociedad, la economía y la industria, hace que sea más importante que nunca asegurar el ciberespacio y crear confianza entre los usuarios. Los gobiernos y la industria deben colaborar para que las TIC sean siempre seguras y fiables para todos”.

Alrededor del 64% de los países había adoptado una estrategia nacional de ciberseguridad (ENC) a finales de año, mientras que más del 70% llevó a cabo campañas de sensibilización a la ciberseguridad en 2020, en comparación con el 58% y el 66%, respectivamente, en 2018.

Sin embargo, a pesar de las notables mejoras, sigue habiendo carencias de cibercapacidad. Muchos países y regiones están rezagados en cuestiones clave, entre las que se encuentan las de formación en ciberseguridad, protección de la infraestructura esencial, y protección de datos personales. Finanzas, sanidad, energía y otros sectores clave requieren asimismo medidas específicas para colmar las lagunas en materia de ciberseguridad.