Rutinas para reducir el estrés digital
- Seguridad
Desde ESET nos presentan un decálogo de consejos destinados a proteger nuestras cuentas y nuestros archivos digitales, siendo la ciberseguridad una de las piezas clave para lograr reducir el estrés digital al que reconoce estar sometido más del 40% de los profesionales.
Cualquier excusa es buena para hablar de ciberseguridad y contribuir a mejorar nuestra higiene digital. Hoy es el Día Internacional de la Felicidad y, como para bien o para mal todo lo digital impacta en ella, ESET ha aprovechado para ofrecer un decálogo de consejos para establecer una sencilla rutina de seguridad. Una mejor postura de seguridad personal contribuye a reducir el estrés.
La compañía recuerda que según un estudio de Adaptavist el 41% de los profesionales siente estrés o ansiedad debido al exceso de notificaciones y comunicaciones. Muchas de ellas, no precisamente positivas: “alertas de inicio de sesión desde dispositivos desconocidos, intentos de fraude a través del correo electrónico o aplicaciones de mensajería, compras no autorizadas o la pérdida de acceso a cuentas”.
Muchas de las recomendaciones son conocidas, pero no por ello menos necesarias: no reutilices contraseñas y utiliza un gestor para recordarlas; activa el doble factor de autenticación en tus cuentas principales; desconfía de mensajes alarmantes y verifica de forma alternativa; mantén los dispositivos y las apps actualizadas; revisa tus “sesiones activas” y cierra las que no reconozcas; realiza copias de seguridad y verifica que puedes recuperarlas; reduce permisos y accesos de apps; refuerza el router de casa, cambiando las credenciales por defecto y usando cifrado WPA2/WPA3; protege el móvil con bloqueo, cifrado y localización; define un plan rápido para saber qué hacer si algo falla.
Josep Albors, director de investigación y concienciación de ESET España, recuerda que, “más allá del exceso de notificaciones o el tiempo frente a las pantallas, hay una fuerte preocupación por la seguridad de nuestra vida digital. Desde la banca hasta nuestra propia identidad, cada vez hay más aspectos de la vida cotidiana que se trasladan a la red. Cuando un usuario pierde el acceso a una de sus cuentas o sospecha que alguien más puede entrar en ella, la sensación es muy similar a perder una cartera o las llaves de casa. Esa pérdida de control es lo que más estrés digital genera”.