Las bombas zip resurgen como amenaza
- Seguridad
Los ciberdelincuentes están utilizando archivos comprimidos diminutos para lanzar ataques capaces de bloquear ordenadores, servidores y herramientas de seguridad. Las llamadas “bombas zip” pueden dejar sin protección a los usuarios y abrir la puerta a malware más peligroso.
Aunque los usuarios están cada vez más alerta ante adjuntos sospechosos, los formatos .exe y .zip siguen siendo los preferidos por los atacantes. En este contexto, las bombas zip, también conocidas como zip de la muerte, se han convertido en una técnica especialmente dañina.
Una bomba zip es un archivo comprimido que parece inofensivo, pero que al descomprimirse se expande de forma desproporcionada, pasando por ejemplo de 10 KB a cientos de gigabytes. Como explica Adrianus Warmenhoven, experto en ciberseguridad de NordVPN, “la expansión repentina del archivo puede consumir toda la memoria disponible o el espacio en disco, provocando que el sistema se vuelva extremadamente lento o incluso colapse por completo”.
Además, estas bombas pueden congelar antivirus y herramientas de análisis, dejando los equipos temporalmente sin protección y generando incluso denegaciones de servicio (DoS) en servidores que descomprimen adjuntos automáticamente.
Un riesgo real para usuarios y empresas
Aunque las bombas zip no suelen robar información, su capacidad para interrumpir el funcionamiento del sistema supone un riesgo significativo tanto en entornos personales como corporativos. Warmenhoven advierte que “cuando se descomprime, un pequeño archivo sobrecarga tu antivirus y desactiva las defensas. Es ahí cuando un malware puede infiltrarse sin ser detectado”.
Los escenarios más comunes donde aparecen estas trampas digitales incluyen correos electrónicos con adjuntos sospechosos, descargas desde foros o repositorios no verificados, y redes peer-to-peer (P2P).
NordVPN recomienda adoptar medidas preventivas para evitar caer en este tipo de ataques, entre ellas no abrir archivos zip de fuentes desconocidas o poco fiables, desconfiar de archivos demasiado pequeños para el contenido que dicen incluir, evitar herramientas de descompresión online que no sean de confianza, mantener el antivirus actualizado para detectar amenazas emergentes y activar funciones de protección contra ciberamenazas.