Solo el 38% de empresas españolas sufrió ciberataques el último año
- Seguridad
Según un informe de la aseguradora Hiscox, la frecuencia de los ciberataques tradicionales se ha reducido este 2026, hasta el punto de que el 62% de las organizaciones españolas no ha registrado ningún incidente. Pese a ello, se mantiene la preocupación por la supervivencia operativa.
Aunque con el aviso de que no hay que bajar la guardia, desde la aseguradora internacional Hiscox señalan que ha habido una notable disminución de los ciberataques. Así lo revela el "Informe de Ciberpreparación 2026" de la compañía, ya el décimo de la serie. Con un 38% de organizaciones españolas sufriendo ataques exitosos el último año, un 62% registró cero incidentes.
Un escenario muy positivo que, sin embargo, no ha reducido la percepción el riesgo. Quizá sea muy positivo gracias precisamente a que no ha bajado la percepción del riesgo, en particular por la supervivencia operativa. Los mayores temores que refleja el estudio son el tiempo de inactividad operativo o la interrupción de negocio (50%); el daño reputacional y la pérdida de confianza (48%); y las interrupciones de la cadena de suministro o incidentes provocados por terceros (43%).
Desde el otro lado de la lista, en último lugar están las brechas de datos (25%), seguidas por la incertidumbre económica (28%), el fraude o delito financiero (29%), los requisitos normativos (37%) y, cómo no, la inteligencia artificial (40%). Los riesgos operativos siguen la misma línea: tiempo de inactividad operativa (16%), daño reputacional (15%), interrupciones en la cadena de suministro (15%), cumplimiento normativo (13%), los riesgos vinculados a la IA (13%), incertidumbre económica (10%), fraude y delito financiero (9%) y brechas de datos (9%).
Ana Silva, responsable de Suscripción de Producto Ciber en Hiscox Iberia, explica que "la ciberseguridad trasciende la responsabilidad técnica, convirtiéndose en un elemento esencial para la continuidad y el crecimiento de las compañías. Los datos de este año evidencian que las empresas han comprendido que un ciberataque ya no es solo una crisis de privacidad, sino un golpe capaz de paralizar por completo sus operaciones y destruir la confianza que tanto les ha costado construir. Es cierto que el volumen de ataques exitosos se ha reducido, pero esa aparente tregua no debe traducirse en relajación, sino en destinar los recursos necesarios para blindar la continuidad operativa".