Europa buscará recuperar su soberanía digital en 2027, pero no romperá sus relaciones tecnológicas
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Más de la mitad de las empresas europeas que adoptan IA reducirán su dependencia de los hiperescalares, aunque la falta de alternativas soberanas obligará a una autonomía selectiva. Forrester anticipa tensiones industriales con China y la llegada de robotaxis a Europa.
Europa entrará en 2027 decidida a reforzar su autonomía digital, pero la distancia entre su ambición y su capacidad de control seguirá ampliándose, según las Predicciones Europeas 2027 de Forrester, presentadas en el Technology & Innovation Forum EMEA.
El informe señala que más de la mitad de las empresas europeas que están adoptando inteligencia artificial reducirán su dependencia de los hiperescalares estadounidenses, trasladando datos y aplicaciones críticas a proveedores europeos por motivos de soberanía. Sin embargo, la ausencia de alternativas soberanas completas obligará a gobiernos, empresas y consumidores a optar por una autonomía digital selectiva, que transformará comportamientos, decisiones de cloud, movilidad, resiliencia y relaciones comerciales con China.
“Europa quiere más control, pero no al precio del aislamiento”, afirma Martin Gill, vicepresidente y research director de Forrester. En 2027, las organizaciones que prosperen serán aquellas que equilibren control, resiliencia, innovación y realidad económica, sin perseguir la independencia digital como un fin en sí mismo.
China provocará pérdidas de empleo y robotaxis chinos y estadounidenses competirán en Europa
Forrester anticipa que la próxima ola de exportaciones chinas de baterías de vehículos eléctricos, componentes solares y piezas industriales ejercerá presión sobre la base manufacturera europea, especialmente en economías como Alemania.
Los responsables políticos reaccionarán con tarifas y salvaguardas más estrictas, pero estas llegarán después de que se produzcan pérdidas de empleo y disrupciones de mercado.
Por otra parte, Europa será la primera región donde servicios de movilidad autónoma de proveedores chinos, estadounidenses y europeos operarán simultáneamente en las mismas ciudades. Los consumidores los elegirán principalmente por conveniencia, coste y calidad de servicio, mientras los reguladores deberán gestionar las implicaciones geopolíticas de esta nueva competencia tecnológica.
Las predicciones de Forrester concluyen que el objetivo de Europa no será la independencia digital total, sino decidir qué capacidades requieren mayor control y dónde la flexibilidad aporta más valor.