8M: La igualdad en tecnología se estanca mientras la IA acelera las brechas de género
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La revolución tecnológica avanza a un ritmo sin precedentes, pero las mujeres siguen enfrentándose a brechas que limitan su acceso a la innovación, el liderazgo y las oportunidades. El Día de la Mujer es un recordatorio de que la igualdad en tecnología no es solo justicia social, sino una condición estratégica para la soberanía digital.
La irrupción de la inteligencia artificial está redefiniendo el mercado laboral global, pero también está amplificando desigualdades históricas que afectan de forma desproporcionada a las mujeres. En un momento en el que Europa se juega su soberanía digital y España aspira a consolidarse como polo tecnológico, los datos revelan una paradoja: nunca ha habido tanto talento femenino formado en disciplinas STEM, pero su presencia en los puestos de decisión, innovación y liderazgo sigue estancada o incluso retrocede.
Una brecha que se agrava en plena era de la IA
Un informe de McKinsey & Company advierte de una “triple amenaza” que está reduciendo la participación femenina en roles técnicos básicos hasta un mínimo histórico del 19%, pese a que las mujeres representan el 33% de las graduadas en carreras tecnológicas y el 39% de los doctorados. La desconexión entre formación y empleo se ha ampliado en 20 puntos porcentuales, un síntoma de que el sistema no está absorbiendo el talento disponible.
La automatización de roles de entrada, especialmente en diseño y gestión de producto, donde las mujeres son mayoría, ha provocado caídas de demanda de hasta el 17%, mientras que el “techo de cristal” mantiene la presencia femenina en la alta dirección en un escaso 8%. McKinsey alerta de que, si no se actúa, la IA puede convertirse en un multiplicador de desigualdades. Y es que los hombres tienen más del doble de probabilidades de incluir habilidades de IA en sus perfiles profesionales, lo que condiciona quién accede a los empleos de mayor crecimiento.
España presenta talento abundante, pero liderazgo escaso
España muestra una fotografía compleja. Aunque el país supera la media europea en presencia femenina en tecnología (23% frente al 19%), la brecha se amplía a medida que se asciende en la jerarquía. En software, la caída es especialmente pronunciada. Y aunque España figura entre los países con mejor puntuación en igualdad social, esta realidad no se traduce en paridad dentro del sector tecnológico.
Datos de LinkedIn muestran que la brecha de liderazgo ocurre en momentos concretos. En España, la representación femenina cae del 48,8% en roles de entrada al 34,3% en manager junior, y se desploma al 25% en manager senior. En la C-suite, apenas alcanza el 25,5%.
La IA puede agravar esta brecha si las mujeres no acceden a las habilidades que definirán los roles de mayor influencia. En 2025, el 19% de los hombres que salieron de roles expuestos a IA transicionaron hacia empleos potenciados por IA, frente al 17,4% de las mujeres.
El auge de la IA añade presión. Los roles con mayor presencia femenina son también los más expuestos a automatización. Sin embargo, España tiene una oportunidad estratégica en áreas emergentes como la gobernanza de datos, la supervisión ética y la auditoría algorítmica. Con programas de capacitación en IA y computación en la nube, el país podría contribuir de forma decisiva a reincorporar a las 200.000 profesionales STEM que Europa necesita para sostener su competitividad. Europa se juega 480.000 millones al año si no integra el talento femenino en la IA
En el ámbito del empleo, la IA está empezando a corregir sesgos que históricamente han perjudicado a las mujeres. En España, 7 de cada 10 empresas afirman que el uso de IA ha mejorado la calidad de las contrataciones, y dos de cada tres planean aumentar su inversión en herramientas de IA para recursos humanos.
Europa y España avanzan en innovación femenina
El Observatorio de Patentes y Tecnología de la OEP sitúa a España como el segundo país europeo con mayor participación femenina en invenciones, con una tasa del 24,7%, solo por detrás de Portugal. Barcelona destaca como el segundo clúster europeo con mayor proporción de mujeres inventoras, y España lidera Europa en mujeres fundadoras de startups con patentes (19,2%).
Sin embargo, la brecha persiste en la carrera investigadora: aunque hay muchas doctorandas, pocas llegan a patentar o a liderar proyectos de comercialización. La “fuga” femenina se intensifica en los tramos más avanzados de la carrera científica.
La flexibilidad como condición para que el talento femenino no abandone
Otro estudio de IWG revela que el 77% de las mujeres no aceptaría un empleo sin políticas de trabajo híbrido. El 73% permanecería más tiempo en empresas que les permitan trabajar cerca de casa, y el 64% afirma que el modelo híbrido les ha permitido seguir en el mercado laboral cuando, de otro modo, habrían tenido que abandonarlo.
La flexibilidad no solo retiene talento, sino que aumenta la productividad hasta un 12%, mejora la colaboración y facilita el acceso a redes de liderazgo femenino. Pero los desplazamientos siguen siendo un obstáculo: el 68% afirma que reducen su bienestar, y el 41% cree que afectan negativamente a su carrera a largo plazo.
Los informes coinciden en que la igualdad real en tecnología requiere una transformación profunda, que incluya:
- Reculturizar: líderes responsables mediante KPI de diversidad, seguridad psicológica y patrocinio activo.
- Realinear habilidades: alfabetización en IA para toda la plantilla y programas de retorno para mujeres que dejaron el sector.
- Reimaginar operaciones: beneficios estandarizados, bajas parentales igualitarias y evaluaciones basadas en impacto, no presencia.
Europa podría capturar 480.000 millones de euros adicionales al año si integra plenamente el talento femenino en la IA. España, con su ecosistema de startups, su liderazgo en patentes y su creciente base de talento STEM, está en una posición privilegiada para impulsar este cambio.
La igualdad de género en tecnología ya no es solo una cuestión de justicia social: es una condición estratégica para la competitividad, la innovación y la soberanía digital. La IA puede ser un nuevo filtro que amplifique desigualdades o la herramienta que permita corregirlas por primera vez a gran escala. La decisión depende de cómo actúen gobiernos, empresas y ecosistemas tecnológicos en los próximos años.