Costes ocultos del trabajo digital: una oportunidad para optimizar el gasto TI

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Digital work

La infrautilización de recursos, el licenciamiento ineficiente y la renovación prematura de hardware elevan el OPEX y el TCO. Corregir estas ineficiencias permite a los CIOs avanzar en la transformación digital sin disparar los costes.

En un contexto marcado por la presión presupuestaria y el aumento de los costes energéticos, los CIOs buscan optimizar sus recursos tecnológicos sin frenar la transformación digital. Sin embargo, más allá de las inversiones en infraestructura o cloud, muchas organizaciones arrastran costes ocultos asociados a la gestión del puesto de trabajo digital que impactan directamente en el gasto operativo (OPEX) y en el coste total de propiedad (TCO).

Según una encuesta de Ocient, el 53% de los líderes de TI considera el consumo energético una preocupación clave al planificar inversiones, y un 31% afirma que reducirlo es un factor decisivo al actualizar sus soluciones. En este contexto, corregir las ineficiencias del digital workplace se perfila como una de las mayores oportunidades de ahorro para las organizaciones.

Entre los principales costes ocultos del entorno TI destacan:

Infrautilización de recursos
En muchos entornos corporativos, la capacidad asignada al puesto de trabajo supera ampliamente la demanda real de los usuarios. Pagar por recursos infrautilizados no solo desequilibra la inversión, sino que también genera un consumo energético innecesario. La virtualización permite segmentar perfiles y asignar recursos de forma dinámica, ajustando la capacidad a las necesidades reales y evitando el sobredimensionamiento.

Renovación prematura de hardware
La obsolescencia percibida impulsa en muchos casos la sustitución anticipada de dispositivos, lo que incrementa el CAPEX y genera residuos electrónicos. En modelos donde el procesamiento se centraliza, el hardware del usuario final pierde protagonismo, lo que permite reutilizar equipos antiguos y prolongar su ciclo de vida útil sin comprometer el rendimiento.

Licenciamiento mal ajustado
Los modelos de licenciamiento rígidos obligan a menudo a asignar la misma licencia a todos los empleados, independientemente de sus necesidades reales. Una arquitectura de puesto digital flexible facilita una gestión más granular, eliminando duplicidades y licencias inactivas que aumentan innecesariamente la factura de software.

El impacto energético como palanca de eficiencia
El consumo eléctrico no se limita al centro de datos. La gestión de miles de dispositivos finales tiene también un impacto directo en el OPEX. Muchos equipos permanecen encendidos sin carga de trabajo real, multiplicando el derroche energético a gran escala. Una gestión centralizada permite optimizar el uso de los endpoints y mejorar el control del gasto energético.

“Muchas organizaciones arrastran ineficiencias porque utilizan modelos rígidos. Elegir una arquitectura adecuada permite ajustar recursos, optimizar licencias y alargar la vida del hardware sin comprometer la experiencia del usuario”, afirma Félix Casado, CEO de Virtual Cable.