Una de cada tres grandes empresas aún no ha adoptado medidas para cumplir con el Reglamento Europeo de IA
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Un estudio de Entelgy revela que el 31,7% de los CEOs reconoce que su organización todavía no se ha adaptado a las obligaciones del reglamento, mientras persisten falsas creencias que pueden derivar en incumplimientos y sanciones millonarias.
Las obligaciones de transparencia del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial ya son plenamente exigibles, pero una parte significativa de las grandes empresas españolas continúa sin haber adoptado medidas para ajustarse a este marco normativo. En concreto, el 31,7% de los CEOs de grandes compañías reconoce que su organización aún no ha iniciado su adaptación, según el último estudio de Entelgy, The BusinessTech Consultancy, elaborado a partir de una encuesta a 300 directivos españoles para analizar la percepción de los líderes empresariales sobre la regulación de la IA.
Aunque las obligaciones aplicables a los sistemas de alto riesgo —como los utilizados en selección de personal, biometría o evaluación de solvencia— cuentan con un calendario ampliado tras la aprobación del Digital Ómnibus sobre IA, esta modificación no afecta a las obligaciones de transparencia, que mantienen su plena aplicación, incluido el marcado obligatorio del contenido sintético en los nuevos sistemas.
Además, existen otros requisitos que ya son exigibles y que todavía presentan un bajo nivel de cumplimiento en numerosas organizaciones. Entre ellos destaca la obligación de garantizar la alfabetización en inteligencia artificial de los empleados, aplicable a cualquier empresa que utilice sistemas de IA, con independencia de que los desarrolle o no. También está en vigor el régimen específico para los modelos de propósito general, que contempla sanciones de hasta 15 millones de euros o el 3% de la facturación mundial. En el caso de las prácticas prohibidas, como el scoring social, la manipulación encubierta o determinados usos no autorizados de sistemas biométricos, las multas pueden alcanzar los 35 millones de euros o el 7% de la facturación global, el nivel sancionador más elevado previsto por el Reglamento.
Frente a las compañías que aún no han iniciado su adaptación, cerca del 70% ya ha puesto en marcha medidas para cumplir con la normativa. Entre las iniciativas más frecuentes destacan la formación de los empleados en el uso responsable de la inteligencia artificial (70,7%), la creación de un comité o la designación de un responsable de gobernanza de la IA (47,3%) y la aprobación de políticas internas para regular su utilización (33,7%).
Cuatro falsas creencias que dificultan el cumplimiento
A pesar de los avances registrados, los expertos de Entelgy alertan de que persisten ideas erróneas entre los equipos directivos sobre las obligaciones reales que establece el Reglamento Europeo de IA.
1. Esperar a una ley nacional para comenzar la adaptación.
El Reglamento Europeo de IA es de aplicación directa y no depende de una norma nacional para ser exigible. Su supervisión corresponde a la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA), por lo que las empresas deben cumplirlo con independencia de la tramitación de otras iniciativas legislativas.
2. Confiar en que el contrato del proveedor cubre todas las obligaciones legales.
La clasificación del riesgo depende del uso que haga la empresa del sistema de IA y no únicamente de la tecnología utilizada. Por ejemplo, emplear una herramienta para filtrar candidaturas en un proceso de selección puede convertirla en un sistema de alto riesgo. Los acuerdos de protección de datos no sustituyen las obligaciones previstas en el Reglamento.
3. Interpretar el nuevo calendario como una reducción de las exigencias.
Aunque determinados requisitos para los sistemas de alto riesgo disponen de un plazo más amplio, las empresas deben identificar y clasificar estos sistemas, así como acreditar que las personas que los utilizan cuentan con la formación adecuada en inteligencia artificial.
4. Pensar que los asistentes virtuales básicos están exentos de obligaciones.
Incluso las aplicaciones de menor riesgo deben informar claramente al usuario cuando interactúa con un sistema de inteligencia artificial. La ausencia de este aviso puede suponer un incumplimiento de las obligaciones de transparencia.
"Existe una falsa sensación de alivio en el mercado. El nuevo calendario no modifica las obligaciones de transparencia ni reduce la necesidad de identificar los sistemas de alto riesgo. El cumplimiento del Reglamento Europeo de IA no se resuelve únicamente mediante la adquisición de herramientas con licencias seguras. Requiere una estrategia organizativa, políticas internas y una implicación directa de los órganos de dirección", señala Alfredo Zurdo, Head of Digital Change en Entelgy.
Metodología
El estudio se realizó a nivel nacional sobre una muestra de 300 CEOs y directivos de empresas con más de 250 empleados que utilizan inteligencia artificial o herramientas digitales en su actividad. El objetivo de la investigación fue conocer el grado de preparación y la percepción de los responsables empresariales ante las obligaciones derivadas del Reglamento Europeo de IA.