La digitalización mejora la gestión de las carteras de proyectos renovables

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Con decenas de gigavatios de capacidad en distintas fases de desarrollo, las herramientas digitales permiten centralizar la información, conectar áreas de trabajo, automatizar el seguimiento de hitos y obtener una visión global para detectar desviaciones y optimizar la toma de decisiones.

El sector renovable español cuenta con una amplia cartera de proyectos pendientes de completar su desarrollo y alcanzar la fase de operación. A cierre de julio, cerca de 73,8 GW de capacidad eólica, híbrida y, principalmente, fotovoltaica disponían de permiso de acceso, pero todavía no habían entrado en servicio. A este volumen se añaden 433,4 millones de euros concedidos por el MITECO a 524 proyectos de renovables innovadoras, con un peso mayoritario de la tecnología fotovoltaica.

Este escenario sitúa el foco en una fase determinante del desarrollo renovable: la gestión de los proyectos hasta su entrada en operación. Cada instalación requiere coordinar permisos de acceso y conexión, autorizaciones, terrenos, avales, documentación, tareas y fechas críticas, además de mantener alineada su evolución operativa y económica.

Cuando una compañía gestiona una cartera amplia, el volumen de información y relaciones que debe controlar dificulta mantener una visión actualizada de cada iniciativa y detectar con suficiente antelación las desviaciones que pueden afectar a los siguientes hitos.

“Lo que está cambiando no son tanto los procesos que hay detrás de un proyecto de renovables como la escala a la que deben gestionarse”, explica Iago Oro, director de la división de Proyectos de ARBENTIA. “Cuando una compañía tiene numerosos desarrollos avanzando al mismo tiempo, necesita pasar del seguimiento individual de cada proyecto a una visión global de cartera que le permita identificar retrasos, priorizar recursos y anticipar dónde pueden aparecer cuellos de botella”.

En este contexto, ARBENTIA identifica cinco ámbitos en los que la digitalización puede reforzar el control, la trazabilidad y la capacidad de gestión de los proyectos renovables.

 

Convertir la cartera de proyectos en información estratégica

A medida que aumenta el número de instalaciones en desarrollo, gestionar cada parque de manera independiente ofrece una visión limitada del conjunto. Las herramientas digitales permiten agregar la información de toda la cartera para comparar la evolución de los proyectos, analizar la potencia en desarrollo por territorio o tecnología, contrastar fechas previstas y reales e identificar las fases donde se concentran los principales retrasos.

Esta información también puede cruzarse con variables económicas, como la rentabilidad asociada a determinados contratos de terrenos. El resultado es una visión global que ayuda a identificar patrones, distribuir recursos y valorar qué proyectos o localizaciones presentan mejores condiciones para futuras decisiones de inversión.

 

Conectar la gestión operativa, documental y económica

Un proyecto renovable genera información en múltiples áreas y no siempre todos los equipos trabajan sobre una misma fuente de datos. Contratos, expedientes, documentos, tareas y comunicaciones pueden convivir con la información financiera en sistemas independientes, obligando a consultar diferentes plataformas o duplicar registros.

La conexión de estos entornos permite que cada proyecto mantenga una identidad común y que los responsables accedan a la información relevante para su actividad. Así, un project manager puede consultar la evolución económica, el margen previsto y el margen real junto con el estado operativo del parque, sin tener que reconstruir manualmente los datos procedentes de distintos departamentos.

 

Adaptar la tecnología a la complejidad de los proyectos renovables

La gestión de un parque incluye numerosas relaciones y casuísticas que requieren herramientas capaces de representar su estructura específica. Un mismo proyecto puede comprender varias fincas y parcelas, diferentes propietarios y porcentajes de propiedad, contratos de arrendamiento u opciones de compraventa, permisos de acceso y conexión, avales y expedientes administrativos y ambientales.

La digitalización permite estructurar y relacionar estos elementos, vinculándolos al proyecto correspondiente y adaptando la información a la tipología de cada instalación. De este modo, los equipos pueden conocer no solo la fase en la que se encuentra un proyecto, sino también los contratos, permisos o expedientes que condicionan su evolución.

 

Mantener la trazabilidad de proyectos de larga duración

El conocimiento acumulado durante el desarrollo de una instalación no se encuentra únicamente en sus documentos. También comprende correos electrónicos, llamadas, reuniones, tareas, incidencias y decisiones adoptadas por los distintos equipos.

Centralizar este historial permite conservar el contexto completo del proyecto, evitando que información relevante quede dispersa en buzones de correo, archivos personales o sistemas aislados.

Esta trazabilidad facilita además la incorporación de nuevos profesionales y los cambios de responsables, ya que permite recuperar el historial de decisiones y actuaciones sin depender exclusivamente de la transmisión informal del conocimiento.

 

Automatizar el seguimiento de hitos y vencimientos

Los proyectos renovables están sujetos a numerosos hitos y fechas límite que condicionan su evolución. Las herramientas digitales permiten diferenciar entre fechas inicialmente previstas, previsiones actualizadas y fechas reales de cumplimiento, proporcionando una visión más precisa de la evolución del calendario.

La automatización también permite calcular vencimientos, generar alertas ante fechas críticas, detectar cambios de fase y asignar nuevas tareas. De esta forma, los equipos reducen la dependencia del seguimiento manual y pueden identificar posibles desviaciones antes de que afecten a las siguientes etapas del proyecto.

 

Gestionar la complejidad para convertir proyectos en instalaciones operativas

La magnitud de la cartera renovable y los objetivos de despliegue de nueva capacidad convierten la gestión de los proyectos en un factor determinante para el desarrollo del sector.

El PNIEC establece para España una referencia de 81 % de generación eléctrica renovable en 2030, junto con objetivos de 62 GW de potencia eólica, 76 GW de fotovoltaica y 22,5 GW de almacenamiento.

Alcanzar estas cifras no depende únicamente de disponer de nuevos proyectos, sino también de la capacidad para gestionar de forma coordinada las distintas fases que separan un desarrollo sobre el papel de una instalación plenamente operativa.

En este contexto, la digitalización permite transformar grandes volúmenes de información en visibilidad sobre la cartera, trazabilidad de las actuaciones y capacidad de anticipación, tres elementos esenciales para gestionar proyectos renovables cada vez más numerosos y complejos.

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