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Cómo conseguir una plantilla inteligente desde el punto de vista emocional

  • Estrategias digitales

Capgemini - equipo IE

Las empresas son cada vez más conscientes de la necesidad de contar con competencias de inteligencia emocional, pero no están invirtiendo en ello con la suficiente rapidez. Capgemini considera que las claves son la formación, que se evalúe la capacidad de los candidatos, recompensar a la empleados que la tengan y crear una cultura en torno a esta competencia.

El 76% de los directivos de empresas cree que los empleados deben desarrollar competencias de inteligencia emocional para adaptarse a funciones que no pueden realizar las máquinas como pueden ser el trato personal con el cliente. Así lo constata un estudio del que hablamos ayer, llevado a cabo por el Instituto de Investigación de Capgemini. https://www.ituser.es/estrategias-digitales/2019/10/y-de-inteligencia-emocional-como-estamos

En la era de la inteligencia artificial, que está a punto de impregnarlo todo, cualidades como la conciencia de uno mismo, la autogestión, la conciencia social y la gestión de las relaciones, marcarán la diferencia entre el trabajador humano y la máquina y, además, las empresas que evolucionen sus plantillas hacia estas competencias, lo verán reflejado en sus resultados.

Según los datos del Instituto de Investigación de la consultora, las organizaciones con elevadas competencias de inteligencia emocional en su plantilla se están ya beneficiando de sus ventajas: de media, el 60% de estas organizaciones señala estar consiguiendo un resultado un 20% mejor que el resto en diversos factores de negocio. “Estas mejoras se aprecian en aspectos como la productividad, la satisfacción del empleado, la cuota de mercado o la atención al cliente”, dice el estudio.

Sin embargo, no todas las compañías están haciendo los deberes, y los procesos en los que interviene trabajo humano no se han adaptado para hacer frente a la era de la máquina, especialmente en el caso de empleados que no ejercen funciones de supervisión, es decir, los que forman la base de la pirámide.

En este sentido, aunque el 75% de las organizaciones afirman que pueden lograr que sus empleados desarrollen competencias de inteligencia artificial, son muchas menos las que están ofreciendo formación específica para conseguir este objetivo. Solo el 42% proporciona formación específica para la capa directiva, un porcentaje que cae al 32% cuando se trata de formación para los mandos intermedios y a solo el 17% para empleados junior o sin funciones supervisoras. A pesar de que esta capa de empleados base o sin funciones supervisoras son los que probablemente sentirán en mayor medida el impacto de la automatización, menos del 40% de las empresas evalúa sus actuales competencias en materia de IE o las comprueba durante el proceso de contratación.

Claves para crear una plantilla con inteligencia artificial
Para poder integrar esta cualidad en todos los niveles de la empresa, Capgemini recomienda a las empresas que se centren en estas cuatro cuestiones:

- Adaptar los programas de aprendizaje ya existentes para integrar las capacidades de IE y hacerlos accesibles para todos. 

- Modificar los procesos de contratación para incluir la evaluación de la IE. 

- Aplicar una perspectiva de IE a la hora de promocionar y recompensar a empleados.

- Recurrir a la tecnología y los datos para desarrollar una cultura alta de IE.

Como resume Claudia Crummenerl, responsable de Práctica Global, Personas y Organización en Capgemini Invent, “este estudio muestra no solo que es necesaria la IE ante la expansión de la automatización de las tareas rutinarias, sino también, que las empresas pueden beneficiarse de tener una plantilla inteligente desde el punto de vista emocional. La experiencia de las empresas más avanzadas en este ámbito evidencia que las organizaciones deben priorizar la IE en sus procesos de contratación, en sus programas de formación y en la cultura que les inspira de cara a crear un equipo resiliente en un mundo en continua transformación”.