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La transformación digital, clave para llegar a una Administración moderna en 2030: éstos son sus retos

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El informe del Observatorio para la Transformación del Sector Público Esade-PwC se ha sumergido en los desafíos de la Administración Pública durante esta década, decisiva para su transformación. "La sociedad envejece y cada vez se encuentra más polarizada; la desigualdad avanza a la par que el descrédito y la desconfianza en las instituciones, mientras que la digitalización acelera el cambio de paradigma social", diagnostica el documento.

Esta década es de grandes retos para el sector público en un entorno complejo, en el que crecen la incertidumbre y los riesgos económicos, ambientales, geopolíticos, sociales y tecnológicos, entre otros. El diagnóstico de los autores del estudio “Administración 2030: una visión transformadora”, el ex Ministro de Justicia popular Rafael Catalá y Óscar Cortés, coordinador de comunicación digital del Ayuntamiento de Madrid, es que “la sociedad envejece y cada vez se encuentra más polarizada; la desigualdad avanza a la par que el descrédito y la desconfianza en las instituciones, mientras que la digitalización acelera el cambio de paradigma social”.

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Para resolver estos retos, queda por hacer un trabajo de redefinición de su misión y el modelo de funcionamiento de la Administración para que, en 2020, esté centrada en el ciudadano y cuente con procedimientos que la hagan más ágil en sus respuestas y más eficiente en el gasto público. Además, “tendrá que avanzar en su transformación digital, su profesionalización y su capacidad para capturar y retener el talento”.

En lo que respecta a la transformación digital, el estudio subraya que avanzar hacia una Administración Pública plenamente digital e inteligente es un paso estratégico de cara a la próxima década. En este sentido, los autores destacan la ventanilla única digital como un proyecto fundamental para garantizar el acceso a los servicios digitales de forma sencilla, segura y sin importar territorio o competencias, así como una medida para reforzar los mecanismos de gobernanza estratégica de tecnologías de la información a través de una Agencia Estatal de Servicios Digitales.

Además, plantean la necesidad de una Oficina del Dato Público capaz de diseñar e implantar una estrategia propia para la gestión de los grandes datos “big data” y de las tecnologías exponenciales, como la inteligencia artificial; así como la automatización tanto en procedimientos como en la atención ciudadana, mediante el uso de robots que permitan simplificar a la vez que preservar las garantías en los procesos.

Junto con la digitalización, otro de los grandes retos radica en el envejecimiento de las plantillas, a la vez que es una oportunidad para la reconversión del empleo público. Los autores abogan por la profesionalización (que no funcionarización) de la dirección pública, sujeta a criterios de mérito y capacidad. En este punto, el informe señala la necesidad de cambiar el modelo de selección, carrera y retribución en el empleo público, así como de llevar a cabo un plan de relevo generacional de las plantillas que permita redimensionar las estructuras, invertir la pirámide administrativa, refrescar el talento, reubicar recursos, promover la paridad y diversidad en puestos directivos y, en definitiva, renovar la cultura del empleo público.